jueves, 24 de mayo de 2018

Entrevista a Ángel de las Heras

Mis inicios en el mundo del atletismo se remontan al verano de 2009, cuando me dio por irme hasta las pistas de atletismo de Zamora y empezar a dar vueltas. Poco tiempo después comencé a entrenar con Teo de las Heras. Enseguida me di cuenta de que era una persona que, aparte de transmitir todos sus conocimientos a través de los entrenamientos que nos programaba, también nos contaba alguna “batallita” de situaciones que él había vivido a lo largo del tiempo. De entre las muchas conversaciones que teníamos con él, solía destacar con cierta frecuencia un nombre: Ángel de las Heras. Con el paso del tiempo, me fui dando cuenta de que en el mundo del atletismo, Zamora también ha dado grandes deportistas.

Ángel Heras, el nombre acortado que solía utilizar la prensa, comenzó a destacar desde muy joven, y ya siendo Junior acude al Europeo en la prueba de 4x100, la cual fue su primera prueba a nivel internacional. Desde ese momento, comienza una andadura deportiva más que interesante, que le ha llevado a ser el primer atleta zamorano que participa en los Juegos Olímpicos. Debutó en Montreal (1976). A esta experiencia olímpica le siguen Los Ángeles (1984) y Barcelona (1992).

Pero no todo ha sido un camino de rosas. En 1979, nuestro protagonista hace un parón hasta 1982, en cual apenas entrena. Por entonces, el tema económico en el atletismo no estaba para tirar cohetes, y junto a una lesión en el tobillo, estuve este tiempo un poco apartado de la competición, a la cual volvió para demostrar que seguía teniendo ganas de correr, y muy rápido.

A nivel personal, después de todas las “batallitas” que le había escuchado a Teo y todo lo que había leído en Internet, la verdad es que siento cierta admiración por Ángel. Lo primero, por haber sido el primer atleta de Zamora en acudir a unos Juegos Olímpicos, y por otro lado, por llegar tan alto en el mundo de la velocidad en un país en el que parecemos estar más centrados en el medio fondo y fondo, y en una época en la que el atletismo no era un deporta demasiado mayoritario, por lo menos en sus primeros años de deportista de alto nivel. Hace unos días me puse en contacto con él para saber si podía entrevistarle. Unos días después, aquí está el resultado. Espero que lo disfrutéis. Para mi, desde luego es todo un orgullo haber entrevistado a mi paisano.

1.- ¿Cómo fueron tus inicios en el mundillo del atletismo?
Jugábamos en el recreo saltando en el foso de arena del Claudio Moyano… competiciones en clases gimnasia. Todos los días “correteando “en la calle con los amigos y amigas. Fin de curso: carrera de 80ml en pista ceniza estadio Pantoja (ahora ya no existe zona Tres Cruces) quedé 3º siendo de 1º bachiller corriendo con los mayores.

2.- Desde muy joven logras destacar como corredor de velocidad. En la categoría Junior logras acudir al Europeo en la prueba de 4x100, logrando ser medalla de bronce. ¿Qué recuerdas de tu primera participación en un Europeo?
Hablamos de 1.975 Campeonato de Europa Junior y Atenas con 16 años y la primera competición internacional importante. La 1º medalla…fue una bonita experiencia para aprender y comenzar a ver el mundo… España era muy diferente en todos los niveles al resto de países. Aún no teníamos democracia.

3.- En el año 1979 dejas de lado el atletismo y vuelves en el 1982. ¿Te sirvió este parón para volver a competir con más ganas posteriormente?
La vida tiene su ritmo y necesitas otras cosas que el atletismo no daba… (no había tantos medios económicos). Te casas, trabajas. En 1.980 solo hice el Campeonato de España absoluto, en el 81 parón total…82 entrené muy poco… Aun así corrí 100ml -10.33 con (+2.1 vf) y 21.02 en 200ml. estuve Europeo p.c. Milán y a.l. Atenas. A veces es mejor parar para romper rutinas.

4.- ¿Qué es lo que te llevó a volver a competir tras ese parón?
Las ganas de seguir compitiendo y los ánimos de mi entrenador e intentar vivir y disfrutar haciendo lo que más te gusta.

4.- A lo largo de tu trayectoria como atleta de élite, logras ser campeón de España tres veces en los 200 metros, y nueve sobre la distancia de 400 metros. Viendo que has logrado más veces ser campeón nacional en el 400, ¿era ésta la distancia que mejor se te daba, o eras más corredor de 200 metros?
Con 17 años logré el récord España absoluto 100ml- 10”3. El servicio militar obligatorio: 20 meses y una lesión de tobillo supusieron un parón importante en la progresión. Cuando regresé en 1.983 mi entrenador me convenció para probar el 400. Había déficit de buenas marcas desde hacía mucho tiempo en España. Y el resultado está en mi historial. No dejé de correr 60-100-200-300ml. Como velocista…era el más completo por marcas en diferentes pruebas.

5.- De todas tus victorias en los Nacionales de 400, tres de ellas las has logrado en pista cubierta, exactamente en los años 1983, 1984 y 1986. ¿Qué diferencia hay entre competir en una pista al aire libre y hacerlo en una pista cubierta?
La pista es más pequeña exactamente de cuerda es la mitad…200m y las curvas más cerradas… peraltadas… menos calles. El 400 se corre cambiando calle libre tras 150m…puede haber contactos con rivales, no afecta la meteorología.

6.- José Manuel Abascal y tu fuisteis los primeros españoles seleccionados para ir a la prueba de relevos del 4x400 de la Copa del Mundo. ¿Cómo recibes aquella noticia?
Estaba en Seúl (mitin preolímpico) gané el 400 con récord. El seleccionador europeo era alemán, ya había competido unas semanas antes en Berlín en 45.57” … (creo recordar estaba 3º/4º ranking) decidió por mí para el relevo. Una muy agradable noticia pues no habían seleccionado nunca a españoles.

7.- Tu andadura en los Juegos Olímpicos comienza allá por 1976 en Montreal. ¿Qué recuerdos te trae aquel debut en las Olimpiadas?
Imagina: con 17 años y poder competir, ver un continente y país muy diferente a España y Europa. Fui junto con otro atleta USA afroamericano el más joven en la Olimpiada. Siempre la 1ª vez en todo es una experiencia increíble y poco olvidable.

8.- Sigues sumando competiciones olímpicas, y a la ya mencionada en Montreal, le sumas la experiencia olímpica en Los Ángeles (1984) y Barcelona (1992). Comparando tus experiencias en Juegos Olímpicos, ¿con cuál de todas ellas te quedarías?
Cada una es distinta y diferente. No hay preferida…La última en Barcelona, estás en casa… En el 84 ver y conocer Disney y Hollywood… El sueño americano…

9.- En Barcelona corres tus últimos Juegos Olímpicos y donde pones punto y final a tu etapa como deportista de élite. ¿Qué fue lo que sentiste en Barcelona? ¿Viviste estas Olimpidas de una forma diferente?
Estás en tú país…el desayunar y hablar con nuestro actual Rey. Saber que puede ser la última en tu carrera deportiva. Muchas emociones y sensaciones agridulces.

10.- Tu carrera deportiva podríamos catalogarla de bastante larga. Desde mediados-finales de los años 70 hasta 1992 con Barcelona. ¿Con qué te quedas de todos esos años compitiendo al más alto nivel?
El conocer “mundo” y otras maneras de vivir y entender la vida, diferentes culturas. Aprender con todos a probar, experimentar y “aprehender” a ser ciudadano del planeta. Hacer lo que más te gusta siendo feliz.

11.- ¿Te has sentido valorado por los medios de comunicación en todos esos años en el alto nivel?
No tengo nada que objetar al trato recibido…Respeto todas las opiniones me agraden más o menos. Siempre he aceptado las críticas imparciales y objetivas.

12.- ¿Quiénes fueron tus referentes dentro del mundo del atletismo?
Destacaría a Valeri Borzov, velocista ruso, viendo TVE en Múnich 72 ganar: 100-200ml.

13.- Los logros deportivos, como todo, se logran tras muchas horas de entrenamientos. ¿Quién era tu entrenador y cómo estaban programados tus entrenamientos?
El Sr. Francisco López Álvarez me vio y ofreció la beca para la Residencia Joaquín Blume de Madrid en 1.974… (ahora CAR). Entrenábamos de lunes a sábado: 12 a 14h carrera y 17 a 19h fuerza.

14.- A la hora de competir, ¿qué es lo que más te motivaba para salir a las pistas?
Siempre me ha gustado competir y ganar. El reto personal para poder mejorar las marcas incluso en los entrenos.

15.- Hablemos un poco de la ciudad que te vio nacer, Zamora, allá por al año 1958. ¿Te sientes orgulloso de que, gracias a tus logros deportivos, el nombre de Zamora haya salido escrito en diferentes medios de comunicación deportivos?
Por supuesto, entonces solo sonaba Don Ángel Nieto por haber nacido, aunque él se consideraba madrileño. Un orgullo el “mote” del diario Marca: ¡Ángel Heras el huracán de Zamora!

16.- ¿Has entrenado o competido en Zamora?
Competí al comienzo de mi carrera en las pistas de la Universidad, bosque Valorio y entrenar durante las vacaciones. Además en la inauguración de la actual.

17.- Mi entrenador durante mis primeras cuatro temporadas dentro del mundillo del atletismo fue Teo de las Heras, tu primo. ¿Habéis entrenado juntos en alguna ocasión?
No hubo ocasión, mi primo Teo era “fondero” yo solo estaba por vacaciones o fuera de temporada.

18.- Mientras que tu estuviste centrado en la velocidad, Teo siempre fue un corredor con características para la larga distancia. ¿Os habéis parado alguna vez a hablar sobre esa diferencia como atletas, siendo familiares tan cercanos?
Hemos hablado de atletismo en general. Nuestros entrenamientos, pruebas y competiciones tienen poco en común.

19.- ¿Mantienes contacto con algún atleta zamorano de tu época o algo más reciente?
Ahora con las redes sociales siempre estás conectado con alguien, recordando “batallitas” y otras épocas algo diferentes del atletismo actual.

20.- ¿Es complicado ser velocista en un país en el que parece que predominan más los atletas de cross, medio fondo y fondo?
Las pruebas técnicas requieren más medios: módulos cubiertos, mejores condiciones climáticas durante el año, sin olvidar las características genéticas naturales del atleta. Siempre se ha dicho: “el velocista nace…el fondista se hace”.
21.- ¿Cómo ves el atletismo actual en cuanto a temas de velocistas? ¿Sigues el atletismo zamorano?
Hay una nueva generación qué viene progresando con un futuro prometedor. Veo alguna noticia en la web. Por desgracia en Zamora sigue siendo un deporte con muy escaso apoyo y de minorías.

22.- Una vez retirado del atletismo de alto nivel, ¿has seguido corriendo o practicando algún otro deporte?
Hay que seguir cuidando “the body” o te oxidas y no solo por edad…Procuro hacer deporte adaptado a mis casi 60 años. Importante: acondicionamiento con trabajo aeróbico y fuerza genérica.

23.- Has ejercido como entrenador en deportes de equipo. ¿Cómo es el cambio de estar en el ambiente del atletismo, que tiende a ser un deporte individual, a estar en uno donde el equipo es tan importante?
La filosofía de la competición y la búsqueda de la competividad es inherente y común a todos los deportes, sean individuales o de equipos. Hay que encontrar y hacer hincapié en el alto rendimiento personal para lograr buenos resultados en conjunto.

24.- Para acabar, comenta lo que quieras a los lectores del blog.
Es primordial cuidar todos los hábitos saludables desde niños…Educar a los hijos siendo los padres ejemplo a seguir. Realizar siempre una actividad física adecuada a nuestro nivel deportivo y edad…Ser disciplinado y constante.

sábado, 5 de mayo de 2018

Argusino de Sayago

La presa de Almendra siempre ha levantado en mi cierta sensación de “admiración”. Una construcción de unas características más que llamativas, con una altura de unos 202 metros. Y no solo éso, sino la gran cantidad de agua que tiene y todo lo que se esparce tanto por pueblos zamoranos de la comarca de Sayago como por pueblos salmantinos. Pero, sin lugar a dudas, una de las cosas que más me llamaba y me llama la atención es saber cómo era aquello antes de su construcción, allá por los años 60, y saber en concreto qué había debajo del agua. Un día, hace ya algún que otro año, me puse a investigar por Internet en busca de una solución a estas últimas curiosidades. De una a otra web y de un vídeo a otro de Youtube, me encuentro con un nombre. Empiezo a saber que, bajo las aguas de la presa de Almendra hay un pueblo. Siguiendo con mis “investigaciones”, descubro que éste se llama Argusino, y que hasta septiembre de 1967, fecha en la que las aguas de la presa se lo llevaron, fue un pueblo más de la comarca zamorana de Sayago. La verdad es que viendo artículos y entrevistas tanto por webs como por Youtube de personas nacidas en Argusino y descendientes del mismo contando su historia, han levantado en mi una sensación de curiosidad enorme. Para hoy, me gustaría escribir sobre este pueblo sayagués y, sobre todo, de todos esos sentimientos que me han ido apareciendo según he ido leyendo y escuchando cosas sobre el mismo.
Argusino. (Foto: Argusino Vive).
Argusino, fue una población con unos cuantos siglos de historia. Debido a su cercanía con la provincia de Salamanca, por él pasaba el río Tormes, y se caracterizó por ser un pueblo bastante completo. En él había viñas, árboles frutales, pastos, tierras de cultivo, encinas y robles, además de contar con otros “artilugios”, como podían ser el molino, fuentes e incluso un batán. Un pueblo típico de la zona de Sayago, cuya fiesta se celebraba el primer domingo de mayo con una romería, que se ha mantenido hasta la actualidad, cuando la zona de la ermita, cerca de Salce, se llena de argusinejos, bien hijos o descendientes, pero argusinejos al fin y al cabo. Generaciones y generaciones de personas vivieron allí, trabajando por los caminos circundantes a Argusino. Muchas fueron las familias que habitaron sus casas, recorrieron sus calles, hicieron actos religiosos en la iglesia de Santa María Egipciaca o acudieron a su romería y correspondiente ofertorio, allá por el mes de mayo.
Salida de la primera edición de la carrera de Argusino.
(Foto: SmartChip).
Fueron pasando los años, Argusino siguió escribiendo su historia, pero llegó un momento en el que, por desgracia, esa historia se vería cortada. A mediados-finales de los años 60, los habitantes de esta localidad sayaguesa se ven obligados a abandonar el pueblo en el que se han crecido, han ido a la escuela y en el que, muchos de ellos, han formado una familia, un pueblo en el que han vivido sus antepasados desde muchas generaciones anteriores. La presa de Almendra, con su impresionante pared de hormigón, inundará Argusino en el mes de septiembre de 1967. Los argusinejos se ven obligados a dejar todos sus recuerdos bajo las aguas del embalse, pero, quizá, hay algo aun más duro que dejan atrás: a todos sus familiares enterrados en el cementerio, el cual ha aparecido en ciertas ocasiones, cuando ha bajado el nivel de la presa. Momentos durísimos. Los argusinejos tuvieron que buscarse la vida como pudieron, por diferentes lugares de la provincia, de otras cercanas e incluso del resto de España.
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Presa de Almendra. (Foto: Salamanca RTV al Día).
Unos pocos años más tarde de la inundación del pueblo, se levantó la ermita de la Santa Cruz , cerca de Salce, también en Sayago. Esta ermita sirve de punto de encuentro para todos los hijos y descendientes de Argusino, y es aquí donde, 50 años después de la inundación, se sigue haciendo la romería y el correspondiente ofertorio. Con el paso de los años, suceden un par de cosas importantes, cuyo objetivo principal es evidente: evitar que el nombre de Argusino caiga en el olvido. Por un lado, se publica el libro titulado “Argusino, un pueblo que duerme bajo las aguas”, cuyo autor es José Miranda, en el 2008, cuando habían pasado 41 de la inundación del pueblo. Por otro lado, en el 2017, se crea la asociación cultural Argusino Vive, cuyo objetivo es intentar juntar, de alguna manera, a los argusinejos y descendientes y, por otro, aprovechar este 50 aniversario para desarrollar unas cuantas actividades que sirvan para recordar al pueblo sayagués inundado.
Argusino, con su iglesia al fondo. (Foto: Argusino Vive).
¿Qué fue lo que sintieron los habitantes de esta población sayaguesa cuando tuvieron que marcharse del pueblo que les vio crecer? ¿Cómo tuvo que ser el hecho de dejar atrás a los familiares enterrados, sabiendo que poco después el cementerio de Argusino estaría inundado? La verdad, tiene que ser muy, muy duro abandonar los lugares en los que has crecido, en los que han vivido generaciones y generaciones de tu familia, sabiendo que no vas a poder volver allí, porque en poco tiempo, el pueblo ya no existirá. Por el motivo que fuera, tampoco se construyó otro pueblo, por lo que los argusinejos tuvieron que buscarse la vida como pudieron por pueblos cercanos, tanto de la parte de Zamora como de Salamanca, e incluso muchos optaron por marcharse a lugares más lejanos.
Imagen de Argusino en uno de los momentos
en los que ha bajado el agua de la presa de Almendra.
(Foto: Argusino Vive).
Está claro que la construcción de la presa de Almendra, a la cual ahora quieren denominar presa de Argusino, era algo necesario para lo que se denominaba como “progreso”, y claro ejemplo es que cincuenta años después sigue funcionando, pero, bajo mi punto de vista, y sin querer remover en algo duro y que sucedió hace muchos años, creo que aquí falto algo fundamental. Si bien, como decía, esta construcción era importante para conseguir energía eléctrica, algo sin lo cual nos sería realmente complicado vivir, sobre todo actualmente, cuando casi todo depende de dicha energía, creo que no hubiese estado de más que, desde la institución que correspondiera, se hubiese ayudado a los argusinejos en la creación de un poblado que acogiese a todas las personas que vivían en Argusino. Debemos tener en cuenta que esta gente se marchó dejando de lado, en muchos casos, toda su vida. Puede que el hecho de vivir en un pueblo de nueva creación no fuese lo mismo que vivir en su Argusino natal, pero habría permitido a las personas poder seguir viviendo todos juntos.
Logotipo de la asociación cultural "Argusino
Vive". (Foto: Sentir Zamora).
Me gustaría aplaudir la iniciativa que han tenido argusinejos y descendientes a la hora de formar la asociación cultural “Argusino Vive”, que aparece unos meses antes de que se cumpliera, ya el año pasado, el cincuenta aniversario de la inundación del pueblo, con un propósito claro: que Argusino no caiga en el olvido. Gracias a dicha asociación, el año pasado se hacen una serie de actividades un tanto diferentes, para que la gente recuerde que, bajo las aguas de la presa de Almendra, hay un pueblo sayagués. Me gustaría animarles desde aquí para que sigan manteniendo el nombre de Argusino. Y, por supuesto, les animo a seguir con la romería, la cual se ha seguido manteniendo desde hace muchos, muchos años, a pesar de todo lo que pasó en el 1967, una romería que este año tendrá lugar mañana con diversas actividades.

jueves, 26 de abril de 2018

Improvisando


Recuerda que al final, puede ocurrir
si una puerta se cierra se vuelve a abrir.
Grita fuerte y déjame oír tu voz”.
(Mago de Oz).

Ha llegado la primavera, aunque parece ser que con cierta inestabilidad en forma de lluvias, algo normal por otro lado. Aunque es verdad que me gusta correr en todas las épocas del año, ésta puede que sea el momento en el que más me gusta hacerlo. Las temperaturas, pudiendo escoger el momento adecuado, son bastante agradables para sacar las zapatillas y hacer unos cuantos kilómetros por nuestros lugares habituales de entrenamiento, y los paisajes están aun bastante bonitos, no están aun secos, como sucederá dentro de unos meses, cuando las temperaturas sigan en ascenso y el verano aparezca un año más. El problema de esta estación está en las alergias, pues tener problemas de este tipo es un auténtico suplicio para cualquier cosa, y el tema del deporte no es ninguna excepción. Recuerdo muchos días de entrenamientos en primavera cuando algunos compañeros tenían alergias y se las veían y deseaban para poder completar lo marcado por nuestro entrenador, e incluso tenían que parar durante unos días, hasta que conseguían recuperarse un poco.

Y estando en mi estación favorita para correr, yo sigo lesionado. Mi tendón de Aquiles sigue empeñado en que no corra, aunque por primera vez desde que tuve que parar estoy empezando a tener esperanzas. Llevo un par de días en los que la zona afectada por la inflamación está ya muy a un nivel muy similar a la misma zona del otro pie, y las molestias que aun seguían apareciendo muy de vez en cuando, han desaparecido de una manera más que considerable, dedicándose a momentos muy, muy puntuales. La verdad, ésto me hace ser un poco positivo ante la circunstancia que comentaba, aunque me sigue resultando algo duro estar sin poder encadenar zancadas. Intento no darle muchas vueltas al tema, intentando tener la cabeza ocupada con otras cosas fuera del deporte, o con lo que tengo pensado hacer nadando o con la bicicleta, con la que, por cierto, no estoy saliendo todo lo que me gustaría. Entre semana lo he tenido algo más complicado estas últimas semanas, y la lluvia ha quitado alguna que otra salida con la misma, pero debo reconocer que, de las veces que he salido, he aprovechado para hacer unos cuantos kilómetros. En lo que se refiere a la natación, no voy demasiado rápido, pero, poco a poco, voy marcándome algunos objetivos e intento cumplirlos. Esto último quizá es lo que más me ayuda a mantenerme activo, pues un poco es a lo que estoy acostumbrado cuando estoy corriendo.

Viendo que ahora mismo estoy nadando y montando en bicicleta, se me ha pasado por la cabeza en alguna ocasión la idea de, una vez recuperado de la tendinitis, intentar preparar algún triatlón. Pero debo reconocer que, pensándolo de una manera lógica, es cierto que ambos deportes me gustan, pero está claro que donde mejor me lo paso y, al fin y al cabo, mi favorito, es el atletismo. Bueno, en realidad, la carrera a pie, que es una modalidad del atletismo. No sabría dar un motivo, pero correr me gusta muchísimo más que nadar o andar en bicicleta, y al final, en cuanto pueda volver a hacerlo sin ninguna molestia (importante, pues estoy un poco aburrido de hacerlo con molestias, en los últimos entrenamientos en la zona del tendón de Aquiles) está bastante claro que me centraré de nuevo en este deporte, en participar en alguna prueba (popular en un principio, aunque no me importaría retomar las federadas, pero solo si me veo capaz de manejar ciertos ritmos, sobre todo para evitar ser doblado) y dejaré de lado la natación, y con la bicicielta, pues como en los últimos años, tocándola en un par de ocasiones contadas o, como sucedió el año pasado, cuando la cogí un solo día para dar una vuelta por los pueblos alrededores al de mi padre en su compañía y en la de mi tío. Por lo tanto, me da que lo del triatlón es tan solo una idea pasajera cuando ando algo desmotivado. Como una vez me dijo un entrenador del club, “Alejandro, si pudiera correr, iba yo a estar dando pedales”.

Siguiendo con el tema de las lesiones, hoy me encontré con un compañero del club, con el que he compartido algunos kilómetros de carrera continua, sobre todo con la idea de hacer algún rodaje largo de cara a la media de Zamora. Hablábamos de que quizá, el haber tenido en cosa de año y medio tres lesiones que me han tenido parado durante un tiempo relativamente largo (dos meses la primera, mes y medio la segunda, y rumbo a los dos que llevo con esta) podía hacernos pensar que era una manera que el cuerpo tenía de dejarle tranquilo durante un rato, y que la mejor manera que iba a tener para recuperarme era sencilla: dejar un tiempo largo hasta volver a correr, y centrarme en los otros dos deportes que ahora estoy practicando. Que precisamente me lo haya dicho este compañero me hace recapacitar bastante, es una de las personas que más me ha aconsejado sobre este deporte (opinión más que cualificada, por otro lado) y uno de esos corredores con los que más he disfrutado correteando. Es cierto que en las últimas temporadas he hecho muchos kilómetros, y estoy seguro de que éso ha hecho que, de las tres lesiones que he tenido últimamente, dos hayan sido provocadas por ello (la fractura de costilla me imagino que tendrá que ver más con la mala pisada que di en una zona donde los baldosines estaban mal colocados). Ésto es algo innegable, pero bueno, también, en cierta medida, intento refugiarme pensando en que es algo habitual en el mundo del deporte, y con lo que debemos intentar convivir. La verdad es que no tenía previsto estar una larga temporada sin correr, sino solamente el tiempo necesario para que el el tendón se arregle. Me explico. Comentábamos la posibilidad de parar durante unos cuantos meses, dejar que la cabeza y el cuerpo se recuperen, y mientras tanto, montar en bicicleta y nadar. Quiero estar el suficiente tiempo para recuperar mi tendón y volver a correr sin ninguna molestia, como comentaba anteriormente, pero, una vez que mi tobillo esté al cien por cien, quiero volver a ponerme las zapatillas e irme a recorrer la orilla del Duero y el bosque de Valorio a base de zancadas. Ése es mi objetivo. Aun así, la verdad es que me encantó encontrarme con este compañero y poder estar un ratito hablando sobre dicho tema.

Lo dicho, a ver si me acabo de recuperar y puedo volver a correr. Ahora, después de casi dos meses, empiezo a ser optimista con esto y espero que, no tardando mucho, pueda volver a calzarme las zapatillas. Mientras tanto, tocará seguir tirando de paciencia y a seguir con la bicicleta y la natación.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

domingo, 22 de abril de 2018

Lesiones, bicicleta, natación y Argusino


Han pasado unos cuantos días desde la última vez que actualicé el blog. A lo largo de este tiempo debo reconocer que no han pasado cosas demasiado llamativas, pero el “mono” por escribir me puede. Así, voy a ponerme manos a la obra con una entrada, pero sin un tema demasiado concreto, dejando que sea la propia imaginación, o, mejor dicho, la improvisación, quien se encargue de redactar las siguientes líneas. No sé sobre qué voy a escribir, pero espero que no os resulte demasiado aburrido. Vamos a ello.

Mi lesión del tendón de Aquiles me sigue teniendo sin poder correr, lo que está provocando que, tras 18 días sin haber hecho nada de ejercicio físico, esté alternando sesiones de bicicleta con sesiones de largos en la piscina. Voy rumbo a los dos meses en esta situación (el último día que he salido a rodar a pie fue el pasado día 5 de marzo), y aunque el pie ha mejorado una barbaridad y aquella contractura que tuve desapareció a los pocos días de parar, aun me tocará estar un tiempo más sin poder calzarme las zapatillas y salir a hacer unos kilómetros a orillas del Duero. En parte, debo reconocer que el principal culpable de esta lesión he sido yo. Llevaba arrastrando unas molestias en el tendón desde el verano, las cuales desaparecieron cuando me rompí las dos costillas y estuve parado seis semanas. A la semana de empezar a correr, esas molestias decidieron reaparecer. Unos días eran más fuertes y otros menos, pero ahí estaban. Así, hasta que en un momento dado la zona se inflama un poquito. Tras acudir al médico, toca, pocos días después, parar por completo y recuperase. Como es de esperar, no me hace mucha gracia tener que aparcar de nuevo las zapatillas, más si tenemos en cuenta que llevaba solo tres meses entrenando desde la última lesión que había tenido, pero debo reconocer que estaba un poco cansado de entrenar todos los días con molestias en el tendón, así que, en parte, intento refugiarme en eso para no estar demasiado mosqueado. Pero, como decía, tampoco puedo quejarme, pues si hubiese tomado las medidas correspondientes en su momento, lo más probable es que ahora no estuviera sin correr. Pero bueno, ya sabemos que los deportistas, en ocasiones, somos demasiado cabezones o, por lo menos, no queremos ver muchas cosas que, ante los ojos del resto de personas, son lógicas, lo que nos lleva a tener pensamientos como los que tuve entrenando tantos días con estas molestias: “Bueno, será algo pasajero, si no se quita esta semana, se quitará la que viene”.

Como decía, estoy aprovechando estos días para hacer largos en la piscina y retomar la práctica de la bicicleta. Tras estar en 2017 sin prácticamente haberla tocado (creo recordar que tan solo salí un día), este año no me ha tocado más remedio que quitarle el polvo. Debo reconocer que, si bien es cierto que puede ser un deporte, bajo mi punto de vista, bastante interesante como entrenamiento cruzado para los corredores, para mi no tiene ese “encanto” que tiene la carrera a pie. Me imagino que algo semejante sucederá a los “ciclistas puros”. En mi caso, montar en bicicleta no es que me decepcione, porque sí es verdad que me gusta, pero debo reconocer que me gusta mucho más correr. No sabría dar un motivo claro, pero es así. Quizá, una de las cosas que menos me gustan del ciclismo es que es un deporte que requiere de mucho más tiempo que correr para hacer un entrenamiento. Creo que eso es algo que me declina más por las zapatillas que por los pedales. Siempre suelo decir que no es lo mismo hacer tres cuartos de hora de carrera continua que tres cuartos de hora de bicicleta, aunque sí debo ser sincero que deberíamos comparar el esfuerzo de un atleta de élite en una media maratón, que estará en torno a la 1h05', y un récord de la hora en ciclismo, pues ahí posiblemente, el esfuerzo del deportista sea muy parecido. Pero bueno, estamos hablando de gente cuyo objetivo es salir a disfrutar del deporte. En lo que respecta a la natación, debo reconocer que me lo paso bastante bien, pero creo que, en este caso, el problema está claro: la monotonía de tener que hacer largos. La verdad es que tener que estar “pa acá pa allá” durante 25 ó 50 metros, cuando vienes de un deporte en el que estás cambiando de paisaje continuamente, se hace muy monótono. Peor, salvando eso, la verdad es que es un deporte que me gusta bastante y que también veo como un buen complemento para la carrera a pie, pues no deja de ser una manera de trabajar el tronco superior, algo que normalmente no trabajamos.

Una de las cosas que más me fastidia de estar lesionado, aparte de no poder entrenar, es perderme la carrera que organiza la asociación cultural Argusino Vive. Una prueba de 6 y 10 kilómetros por las inmediaciones de la ermita de Argusino. La verdad, desde hace un tiempo estoy intentando informarme acerca de la historia de este pueblo de la comarca zamorana de Sayago, y me parece impresionante la gran labor que los nacidos y descendientes de Argusino están haciendo para que el pueblo no caiga en el olvido. Esta población, en septiembre de 1967, fue inundada por las aguas de la presa de Almendra. Desde entonces, y en contadas ocasiones, debido a bajadas del agua de la presa, algunas partes del pueblo han salido a la luz. 50 años después, unos cuantos hijos y descendientes de esta población decidieron hacer la asociación Argusino Vive, para rememorar este 50 aniversario, y con ello, organizar una serie de actividades, entre las que está la competición que este año celebra su segunda edición. A ver si acabo de recuperarme de esta lesión y en la próxima edición pueda estar en la ermita de Argusino para hacer los 10 kilómetros. Otra de las pruebas que me perderé será la de El Salvador, que me imagino será por las mismas fechas que la mencionada prueba sayaguesa, pero debo reconocer que este año hubiese preferido competir en Argusino.

Una de las cosas que no me esperaba es la de llegar incluso a echar de menos las series, y éso que hace año y medio de la ultima vez que hice unas. Una de las cosas que se me ha metido en la cabeza es la de, ya de cara a la próxima temporada (espero estar ya recuperado), preparar algún 10.000 y, además, la media maratón de Zamora. No me he parado aun a pensar el tema de volver a sacarme la licencia con el Atletismo Zamora, equipo con el que sigo corriendo pruebas populares (cuando no estoy lesionado). Éso tendré que ir viéndolo, pero esos dos objetivos competitivos la verdad es que me llaman bastante la atención.

En definitiva, y a pesar de estar en mi estación favorita para correr, me tocará tirar de paciencia hasta poder volver a calzarme las zapatillas. Como decía, no es que la bicicleta y la natación me decepcionen, pero correr para mi es mi deporte favorito. La verdad, cuánto me acuerdo de una frase que surgió de una conversación en la cual hablaba con una persona que en su día fue corredor y que ahora, debido a problemas con las rodillas, salía con la bicicleta. Me comentaba que le gustaba mucho el tema de dar pedales, pero que le gustaba mucho más correr, añadiendo “Alejandro, si pudiera correr, iba yo a estar dando pedales”. Algo semejante me sucede a mi.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

viernes, 30 de marzo de 2018

Cuestión de mentalidades

En plena recuperación de una lesión, que me está teniendo más tiempo parado del que me hubiese gustado, pero que espero me permita volver a entrenar no tardando mucho, me he sentado a pensar, o, mejor dicho, a repasar, cómo ha ido cambiando la manera de tomarme los entrenamientos y las competiciones con el paso de los años. Desde que comencé a entrenar con Teo hace ya unas cuantas temporadas, hasta llegar a la manera de correr que tengo actualmente, han pasado unos años, en los cuales, he vivido épocas en las que he competido bastantes con otras donde he llegado a estar nueve meses sin colgarme un dorsal. De esto me gustaría escribir en esta ocasión.


No miento si digo que empecé a hacer atletismo de pura casualidad. Un verano, ocasionalmente me puse a correr algún que otro día. Durante un tiempo, no corría más de siete minutos seguidos, y recuerdo que hubo un día que llegué a hacer cinco kilómetros en la pista de atletismo, algo que me parecía semejante a correr una maratón. Sin embargo, en ningún momento se me había pasado por la cabeza competir en en este deporte. Yo lo que quería era ser ciclista. Siempre estaba insistiendo a mis padres para que me dejaran apuntarme a la escuela de ciclismo de Zamora, pero nunca conseguía que me dejaran hacerlo. Así, un día se me pasó por la cabeza decirles que, si no me dejaban competir en ciclismo, que me dejaran hacerlo en atletismo. Ante mi sorpresa, me dijeron que si quería ser atleta, adelante, pero seguían en la negativa de no dejarme hacerlo en bicicleta. El hecho es que me puse a darle vueltas a la respuesta. Lo de poder tener acceso a la competición me gustaba, pero no me acababa de cuadrar lo de que no fuera sobre una bicicleta. Aun así, había conseguido los “permisos” para lograr una parte, así que empecé a hablar con Bernardo, atleta de toda la vida, con el objetivo de que me pusiera en contacto con algún entrenador de atletismo o con algún club. Me habló de Teo de las Heras, un amigo suyo que llevaba muchos años entrenando a gente y con el que él había entrenado y competido en muchas ocasiones. Recuerdo que, cuando nos acercamos a hablar con él, nos estuvo hablando cómo programa él las sesiones, y me pregunta fue clara: “Oye, pero ésto será compatible con la bicicleta, ¿no?”, a lo que él me respondió que no. A pesar de esa respuesta, la verdad es que seguía dándole vueltas a empezar a ir con Teo. Lo que me acabó de convencer fue la respuesta de Bernardo cuando le hice a él la misma pregunta: “Pues claro que son compatibles”.


A partir de ahí, empecé a bajar a correr con Teo. Enseguida se dio cuenta de mi condición de fondista y mis nulas características para hacer series cortas, lo cual no me libró de tener que hacer unas cuantas series de 100, 200 o 300 metros. Por entonces, seguía manteniendo mi afición al ciclismo, llegando incluso a no querer participar en una edición de La Rosca porque, previamente, mi padre y yo ya habíamos quedado en irnos a dar una vuelta con la bicicleta. Primero Teo, y luego mi padre, que me decía que ya saldríamos otro día, me insistían en que participara en aquella prueba, que era una manera de ir cogiendo experiencia en las competiciones, pero ese dia ya estaba marcado para dar pedales, y no hubo manera de cambiar mi idea. Sin embargo, con el paso de las temporadas fui dejando bastante de lado las salidas en bicicleta, de una manera progresiva, llegando al punto de, como sucedió en 2017, salir tan solo un día, o como en años anteriores, cuando me he montado en la bicicleta por lesiones. Me he ido centrando cada vez más en el atletismo, dejando de lado la bicicleta. Mi idea de competir en ciclismo se desvaneció con relativa rapidez. Solo me hizo falta ver que en las pruebas de atletismo empezaba a mejorar y, poco a poco, a llegar en mejores puestos. Debo reconocer que no me arrepiento de que aquella idea desapareciera y, poco a poco, me haya ido centrando en el atletismo como deporte principal. Al final, esto se trata de un hobbie, y lo que nos permiten estas actividades es centrarnos en las cosas que más nos hacen disfrutar. En mi caso, no voy a negar que en bicicleta no me lo haya pasado bien, sobre todo saliendo con la de carretera, que es la que más me gusta, pero debo reconocer que lo de correr está muy por encima. He tenido la suerte de competir, que fue lo que más me llamó para empezar en esto, he podido participar en un montón de pruebas en las que, de otra manera, no hubiera participado, viendo en muchas de ellas a los mejores atletas disputarse las carreras, y también he podido conocer a un montón de atletas populares (y no tan populares), de Zamora y de fuera, con los que he entrenado y competido.

Han ido pasando las temporadas, y mi manera de tomarme los entrenamientos y las competiciones también han cambiado. Mis primeras cuatro temporadas estuve entrenando con Teo. Sin embargo, cuando empecé la quinta, en la que, al parecer, el objetivo marcado era el de andar bastante bien en la pista, me vi muy desanimado, y posiblemente algo quemado. Necesitaba un pequeño cambio de aires, así que empecé a entrenar de una manera autodidacta. Aquella temporada, decidí empezar a ser un “atleta popular machacón”, dedicándome solo a participar en pruebas populares. Y fue precisamente entonces cuando logré vencer en Bañobárez y ser cuarto en la carrera de Peñausende, mismo puesto que conseguí al año siguiente. Pero aquí comenzó otro periodo progresivo. Poco a poco, también me fui distanciando de las carreras, comenzando por las federadas (el año pasado solo corrí el Regional, y me doblaron) y luego, por las populares. Sin ir más lejos, la penúltima carrera que he corrido fue en el mes de mayo, y la última, hace un mes, poco antes de tener que parar, en Valladolid. Nueve meses sin colgarme un dorsal en la camiseta. Vale que estuve un mes y medio sin entrenar por una fractura de costilla, pero la diferencia hubiese estado en que, en vez de volver a competir en Valladolid, hubiese sido en Ávila, poco tiempo antes.

La verdad, diferentes cambios desde que comencé a correr. Y eso que no me he puesto a hablar de todas las personas con las que he entrenado, porque, puede parecer una tontería, pero cómo van cambiando los grupos según pasan las temporadas. Debo reconocer que todo estos cambios me han permitido ir viendo desde diferentes puntos de vista este deporte, y, además, he podido ir conociéndome mejor a nivel deportivo. En temas de entrenamientos, es cierto que los ritmos a los que he entrenado y competido han cambiado mucho (qué tiempos aquellos cuando rodaba a 4'20 y decía que había sido un día tranquilo, o hacía las carreras a ritmos de 3'30 o incluso por debajo), pero en estas últimas temporadas he disfrutado una barbaridad del atletismo, a pesar de esta última época, en la que no he tenido demasiada suerte con las lesiones. Ahora, ¿cambiaría alguna cosa? Siempre hay cosas que cambiar, no hacemos todo perfecto, y estoy seguro de que, desde luego, mi manera de entrenar no ha sido la más adecuada. Quizá, de no haber hecho tantos kilómetros, no hubiera tenido esta tendinitis en el tobillo o no me habría lesionado en septiembre de 2016, cuando tuve que estar dos meses sin poder calzarme las zapatillas. Quizá, si variara más los entrenamientos y no siempre me dedicara a rodar, que es lo que más me gusta de esto, también podría haber evitado, en cierta medida, estas lesiones. Pero, en fin, me imagino que de todo se aprende y, cuando pueda volver a correr, algo habremos aprendido.

En definitiva, desde octubre de 2009, han sido muchos los cambios que, para bien o para mal, se han ido sucediendo con el paso del tiempo. Lo mas importante, es que he podido disfrutar de mi afición al atletismo, y he acabado cumpliendo con algo a lo que tenía muchas ganas: competir. Ahora, toca recuperarse de las lesiones e intentar volver con más ganas.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

martes, 20 de marzo de 2018

Fotos de la XXXIV Media Maratón "Ciudad de Zamora"

El pasado domingo se celebró la XXXIV Media Maratón "Ciudad de Zamora". Aunque estaba apuntado, no pude participar por estar lesionado, así que me animé a sacar alguna foto en la salida, el paso por el kilómetro nueve y la meta. Espero que os gusten.


















lunes, 19 de marzo de 2018

Media Maratón de Zamora, Trofeo Ayuntamiento y Trofeo Iberdrola

La provincia de Zamora ha vivido un fin de semana muy cargado a nivel deportivo. El sábado se celebró, con salida y llegada en la capital, el Trofeo Ayuntamiento de Zamora, mientras que el domingo se celebró, por la mañana, la XXXIV Media Maratón “Ciudad de Zamora”, y por la tarde, el prestigioso Trofeo Iberdrola. Esto ha permitido, tanto a los aficionados al atletismo como del ciclismo, disfrutar de un fin de semana muy amplio y con pruebas bastante reconocidas.

Cartel de la XXXIV Media Maratón "Ciudad
de Zamora".
Este año, el Trofeo Ayuntamiento de Zamora celebraba ya su treinta y siete edición. Fran García Rus se llevó la victoria por delante de Antonio Jesús Soto y Fransc Zurita, en una llegada al sprint en la Plaza de La Marina, en la capital. De salida, sin lluvia, pero con aire a favor, hubo algún que otro intento de ataque, que fueron controlados por algunos de los equipos más potentes, como era el caso del Caja Rural-Seguros RGA y el Polartec-Kometa. En la única dificultad montañosa de la jornada, un trío formado por Oscar González, Rubén Calle e Ignacio Blanco se escapó por delante. Poco después, otro grupo integrado por ocho corredores se iría en su busca, un grupo que enseguida fue cogido por el pelotón. Sin embargo, fueron pasando los kilómetros, y de ese pelotón salió un grupo formado por 16 corredores, llegando a tener una ventaja de 55 segundos. Por detrás, el Polartec-Kometa tiraba para intentar reducir al máximo ese tiempo. Finalmente, fue ese grupo quien llegó primero a meta en un sprint en el que Fran García logró la victoria de una manera incontestable.
Salida del Trofeo Ayuntamiento de Zamora desde la Ciudad Deportiva
de Zamora.
Siguiendo con las pruebas ciclistas, ayer se celebró un año más el Trofeo Iberdrola, sobre un recorrido de 151 kilómetros con salida y llegada en Muelas del Pan. Hasta allí se desplazaron un gran número de equipos para competir en una prueba que ha visto vencer a Miguel Indurain, Agustín Tamames, Juan Carlos Domínguez o Antonio Martín Velasco. El vencedor en esta edición fue el corredor manchego del equipo Super Froiz Iván Martínez, quien ya ganó esta prueba en la edición de 2014. El corredor tuvo que ir remontando puestos, pues, hasta Villadepera, se encontraba en el último de los varios grupos en los que iba fraccionada la competición. Llegó a coronar en Villadepera ya con el grupo cabecero, integrado por ocho ciclistas, entre ellos Jorge Bueno (Caja Rural), que a la postre sería primer zamorano en meta. La prueba se acabó decidiendo en la última subida, ya en Muelas del Pan, en la que el vencedor llegó por delante de Iván Lestido y Antonio Soto.

Cambiándonos de deporte, ayer por la mañana también se celebró la XXXIV Media Maratón “Ciudad de Zamora”, con victoria para Jorge Rodríguez (Atletismo La Bañeza), con 1h11'21, y Verónica Sánchez (Atletas Veteranos de Salamanca) con 1h24'50. En esta ocasión, en torno a 600 participantes tomaron la salida. El recorrido, que partió a las 11:00 de la mañana de la Plaza Mayor de Zamora, recorrería la zona del carril bici y las calles más céntricas de la capital. Aunque el día se presentó bastante agradable para correr, los participantes se quejaron del viento presente durante gran parte del recorrido, que dificultó la realización de mejores marcas por parte de los atletas participantes. 


Jorge Rodríguez y Verónica Sánchez.

Ya desde la salida, Jorge Rodríguez decidió dar un fuerte cambio de ritmo y aventajar a sus principales rivales, una distancia que fue aumentando con el paso de los kilómetros. Por detrás de él, un grupo bastante amplio comandado por Diego Bravo, intentaba que esa distancia no fuera demasiado alta. Una vez que el corredor del Atletismo Zamora se quitó, fue el Benavente Atletismo el encargado de coger el mando de la prueba y perseguir al atleta sayagués del Atletismo La Bañeza. Marcos Gómez y Ángel Nieto intentaron desde entonces coger a Jorge Rodríguez, algo que, finalmente, no lograron, entrando segundo y tercero, respectivamente. En cuanto a la clasificación absoluta femenina, Verónica Sánchez, atleta salmantina que suele ser bastante habitual en las pruebas zamoranas, se impuso a la vallisoletana Reyes Gutiérrez y a la zamorana Eva Bermúdez. La vencedora optó por ir en grupo en una de las zonas menos refugiadas por el aire, la del carril bici, para, una vez fuera de allí, y con el paso de los kilómetros, ir subiendo el ritmo, llegando en solitario a la meta con una marca de 1h24'50.
Bolsa de corredor de la Media Maratón de Zamora.
En esta ocasión, al estar lesionado, me tocó ver los toros desde la barrera. La verdad es que sentí bastante envidia de los atletas participantes en la Media de Zamora, pero en esta ocasión, mi participación no pudo ser. Aunque no la he corrido, sí que estaba apuntado, por lo que el sábado fui a recoger mi bolsa de corredor, una bolsa que me ha parecido muy, muy completa. Camiseta, garbanzas, Gazacao, vino, queso e información sobre Zamora. ¿Qué más se puede pedir? Debo reconocer que he corrido pruebas que, aparentemente, tienen mucho más prestigio que ésta prueba, pero que luego, te dan una sola camiseta. Respecto a cómo estaba organizado este año el recorrido, evidentemente no puedo decirlo, pues no lo he hecho, pero, por mi experiencia en años previos, a mi me resulta bastante majo para correr y, además, variado. Hay muchos tramos favorables (es una media muy apta para correr), pero tiene algunos repechos que, bajo mi punto de pista, vienen incluso bien para romper la monotonía de los tramos llanos y que pican hacia abajo, que también nos pueden venir muy bien para recuperarnos de los esfuerzos en las subidas. Pero sí debo reconocer que el año que completé los 21 kilómetros, no sé por qué, a partir del 16, por o menos a mi, el tramo de vuelta por Entrepuentes al Puente de los Poetas. Luego, al entrar en Trascastillo, se me hizo más llevadero, pero, al menos para mi, esta zona fue la más “pestosa”. Por lo demás, destacaría la presencia de un nutrido grupo de atletas del club Trotapinares, que se desplazaron desde Valladolid para disputar estos 21097 metros. Entre ellos, aunque en esta ocasión fue como espectador, estuvo César Portela, que corrió aquí por primera vez en 1987, en la tercera edición de la prueba, y con quien tuve el placer de volver a charlar durante un rato sobre la prueba y sobre cómo eran cuando él las corría. La participación en esta edición ha sido más o menos como en otras ocasiones, sobrepasando los 500 participantes, más cerca de los 600, y demostrando que la Media de Zamora, más que una prueba multitudinaria y con un alto nivel, es una competición donde reina el atletismo a nivel popular.


Nos vemos… haciendo deporte, claro.