lunes, 20 de marzo de 2017

XXXIII Media Maratón "Ciudad de Zamora"-Comentarios

Ayer se celebró la XXXIII edición de la Media Maratón “Ciudad de Zamora”, con victoria para Rui Muga y Andrea Román, con unas marcas de 1h10'48 y 1h23'22, respectivamente. En una mañana un tanto calurosa, pero donde, por suerte, el viento decidió no estar presente, algo más de 600 atletas se dieron cita en la Plaza Mayor de Zamora para completar los 21097 metros por las calles de la capital.

Tras mi debut en la distancia el año pasado en Ávila, y debutar unos meses después en la media de casa, rondando en ambas ocasiones la hora y media (1h30'06 y 1h30'54, respectivamente), para esta ocasión decidí que solo estaría en la línea de salida. Me parecía que, ahora mismo, no tenía demasiado sentido aumentarla distancia de una tirada larga normal por el mero hecho de completar una prueba de tan larga distancia, sin tener objetivos cronométricos o competitivos. Por lo tanto, el único objetivo para ayer sería el de colocarme en la línea de salida y disfrutar de un rodaje en compañía de otros 600 atletas, hasta el lugar decidido para retirarme, que a priori sería en el kilómetro 18, lo que viene a ser la distancia habitual que lo completar en una tirada larga.

La recogida de dorsales de la prueba estaba programada para el sábado, tanto por la mañana como por la tarde, y para el domingo por la mañana. En mi caso, decidí acercarme el sábado después de salir a completar el rodaje correspondiente. La bolsa de corredor que se entregaba con el dorsal correspondiente, a mi entender, es una bolsa bastante repleta, con camiseta técnica (que me ha resultado bastante más cómoda que la del año anterior, con un tejido más suave), garbanzos, vino y queso, entre otras cosas. Debo reconocer que la bolsa de corredor que se da en esta prueba, por norma general, siempre me ha resultado bastante completa, y este año, a mi entender, tampoco ha defraudado. Sin duda alguna, lo que más me ha gustado es, como decía, que la tela de la camiseta técnica se haya cambiado. Siendo sincero, la camiseta del año pasado me resultaba un tanto incómoda porque tenía la sensación de que me “raspaba” un poco la piel.

Con el dorsal en casa, tan solo quedaba esperar al domingo. No hubo nervios, no se trataba de una competición donde quisiera salir a darlo todo, sino de una prueba que no tenía previsto terminar, y donde el único objetivo era el de sumar unos cuantos kilómetros en compañía de varios atletas y por lugares que en muchas ocasiones no transito debido al tráfico. Por la mañana, desayuno lo que normalmente tomo para una sesión larga y, tras acercarme por la Ciudad Deportiva para ver a los compañeros del Club que estaban entregando los dorsales, marcho a la Plaza Mayor. Cuando llegué, ya había por allí varios atleta cambiados, y todo estaba más o menos colocado. Charlo con unos, con otros, y al cabo de un rato, a colocarse en la línea de salida. Opto por no salir demasiado delante, sobre todo por no molestar a aquellos que quieran hacer una carrera más rápida que la mía, aunque debo reconocer que me equivoqué un tanto en la situación de la salida, ya que me pilló una parte del “embudo” que se formó al salir de una parte bastante ancha a una bastante estrecha en muy pocos metros. Decidí plantear el rodaje por sensaciones, dejando que fuera el cuerpo el encargado de marcar el ritmo. El primer kilómetro, con todo el mogollón, lo pasé en casi 5'10, que me vino genial para activarme un poco de cara a los siguientes kilómetros, pues debo reconocer que estaba un poco atrancado. Poco a poco los kilómetros fueron pasando, a un ritmo bastante constante. Voy pasando diferentes grupos, sin acoplarme a ninguno. Debo reconocer que, en líneas generales, poco tengo que contar hasta la parte final. El GPS iba marcando ritmos en torno a los 4'15 y 4'20 min/km. Hasta la subida de San Frontis, en torno al kilómetro 14, tuve sensaciones bastante interesantes, pero creo que quise hacer ese tramo a un ritmo un poco más elevado del que debía, lo que me llevó a cargar un poco las piernas al final de la subida, que, poco a poco, fue en aumento. Así, sufrí algo de lo que me habían hablado muchas veces los días previos. Como decía, a partir de ahí las piernas empezaron a acusar el esfuerzo del rodaje del día previo (15 kilómetros) con el hecho de no haber controlado bien en la subida, pero, insensato de mi, al terminar de completar la bajada del cementerio y girar en el puente de hierro, creyendo que habría recuperado, pues había intentado no gastar demasiado en ese tramo hacia abajo, decidí intentar aumentar el ritmo. Y ahí me vino error. Quise correr más rápido de lo que estoy acostumbrado en los rodajes habituales (en torno a los 4'05-4'08 min/km), y el cansancio de los kilómetros previos y los 15 del día anterior empezaron a hacer efecto. Quizá, estaba acercándome al momento de parar y dar por completada la tirada larga. La idea era parar en el 18, y en ello estaba, pero despistado que es uno, me pasé el punto kilométrico. Así, decidí tirar hasta el siguiente y ahí parar. Mi padre, que había estado acompañando a los primeros en bicicleta, se vino en busca, y me pilló poco después de pasar el 18. Me había comentado la posibilidad de completar los 21 kilómetros antes de salir. “¿Cómo vamos?”. “En el siguiente me paro, las piernas dicen que no quieren más”. En el punto marcado, paro el cronómetro y abandono la prueba. Analizando, creo que debí pararme antes, cuando me di cuenta de que me había pasado el kilómetro 18. Aunque el ritmo no fue desorbitado, llevo mucho tiempo tocando ritmos un poco más lentos, y en las tiradas largas hacía mucho, mucho que, primero, no rodaba por debajo de 4'20 y, segundo, hacía casi un año que no completaba más de 18 kilómetros rodando. Como curiosidad, en el kilómetro 19, el GPS me marcaba casi 19,300.

Me gustaría hacer un pequeño comentario acerca de lo que vi hasta el kilómetro 19. Por norma general, el circuito creo que no estaba mal señalizado, pero, bajo mi punto de vista, se debería señalizar mejor el trazado de las rotondas. Lo dije el año pasado y lo vuelvo a decir este año. Por la zona del Puente de los Poetas creo que habría que indicar cuál es el carril por que deben ir los atletas, porque estaban colocados unos conos que, por lo menos a mi, me hicieron dudar sobre cuál era por el que debía pasar corriendo. Al final, cogí la trazada que consideré oportuna, no sé si haciéndolo o no bien. Por otro lado, en uno de los pasos por ese mismo puente, nos tocó subirnos a la acerca al encontrarnos con un camión y uno o dos coches en nuestro carril, y me consta que no han sido los únicos vehículos que se han metido en la prueba. Por lo demás, creo que todo ha estado bastante bien. Me gustó especialmente ver a los jueces en diferentes puntos de la prueba controlando que todo fuese en orden. Vamos, una mañana interesante de atletismo popular.


Nos vemos… haciendo deporte, claro.

viernes, 10 de marzo de 2017

XXXIII Media Maratón "Ciudad de Zamora"

El próximo 19 de marzo a las once de la mañana se dará la salida de la trigésimotercera edición de la Media Maratón “Ciudad de Zamora”, con salida en la Plaza Mayor de la capital y llegada en la Ciudad Deportiva de la ciudad, tras completar los 21097 metros por las calles de Zamora.

En 1984 se celebró laprimera edición de la media de Zamora. El record de inscritos ronda los 800, pero en aquel primer año solo fueron 23 los llegados a meta. Sobre un recorrido que no estuvo bien medido, Aníbal Rapado abrió el palmarés de ganadores, con una marca de 56'55. Entre los corredores, nos encontramos con muchos que aun siguen gastando zapatilla e incluso participando de vez en cuando en algunas competiciones, junto con otros habituales de los podios en las competiciones. Ramiro Morán, José Luis Velasco, José Ignacio Vecilla, Fernando Marbán, Carlos del Bien… De entre aquellos 23 atletas también hay dos fundamentales para que la media haya logrado llegar a este 2017. Teo del las Heras y Ángel Martín, que, con el respaldo del Club Atletismo Zamora han dado todo para que “su” media haya ido saliendo con el paso de los años y, con mucho fuerzo, haya logrado solventar las diferentes vicisitudes que han ido apareciendo, sobre todo en los últimos años, donde se ha visto afectada por la aparición de otras nuevas pruebas de la misma distancia.

Precisamente, ése ha sido uno de los mayores problemas de la media maratón de Zamora: la coincidencia con otras pruebas de reciente creación, algo sobre lo que, más que hacer una crítica, me gustaría reflexionar. Hubo una época en la cual, muchos venían a Zamora para “estrenar” la temproada de asfalto. Sin ser nunca una prueba masiicada (algo que es de agradecer viendo otras medias cercanas, o al menos, para mi es una ventaja), esta prueba, con el paso de las ediciones, ha tenido una participación más que interesante, con un ambiente entre popular y competitivo que le ha dado un toque especial. Sin embargo, con la aparición de otras nuevas medias, la participación se ha visto afectada. Durante algunos años, pude e, el circuito del carril bici era muy monótono, pero se cambió de circuito en 2014 y, además, creo que otros facotres, como la bolsa de corredor, son impecables, por lo que, para mi, no podemos decir nada de la organización. Por un lado, otros organizadores deberían acoplarse a la media de Zamora, no Zamora al resto, sin que esto suene egoísta. Creo que la antigüedad de esta media al menos debería tener el peso suficiente como para que otras medias no coincidieran pocos días antes, después o incluso el mismo día. Está claro que, al final, es el corredor el que decide dónde correr, e irá donde más cómo esté, dentro del esfuerzo que supone correr una prueba de 21 kilómetros, pero creo que deberíamos reflexionar TODOS sobre este aspecto.

Este año, y ya van varios, la media vuelve al circuito por el carril bici para, luego, meterse al centro de la ciudad y acabar en la Ciudad Deportiva. Son 21 kilómetros que, por norma general, son bastante favorables, aunque no debemos olvidarnos la subida desde Cristo Rey a La Marina, y la subida del kilómetro 13.5-14, que es un tramo que puede hacer daño, pero, por lo demás, me parece que tampoco es una prueba demasiado complicado, dentro de lo que, como decía antes, tiene correr 21 kilómetros. Bueno, se me olvidaba el Puente de los Poetas, que también pica algo para arriba, y por él se pasa dos veces (aproximadamente en los kilómero s13 y 18), pero, repito, no es una media complicada, y es más, me atrevería a decir que es hasta favorable para hacer una marca personal.

La prueba zamorana, aunque siempre ha sido una competición con un gran ambiente popular, ha ido viendo el gran cambio que ha sufrido el atletismo, desde aquellas ediciones en las que se hacía atletismo de competición, con unas marcas curiosillas entre los primeros clasificados, hasta lo que se ve ahora, algo muchísimo más popular, donde lo importante y por encima de todo es disfrutar de unos cuantos kilómetros por la ciudad. Evidentemente, no es tan llamativo como puede ser en otras ciudad, pero también es cierto que no es una prueba multitudinaria.

Personalmente, es una prueba que, por decirlo de alguna forma, tiene cierta “magia”. Mis primeros contactos con la media maratón de Zamora están vinculados con las botellas de agua, cuando mi padre y yo íbamos a reventarlas a alguna parte del recorrido. Más adelante, comenzamos a acudir a la prueba, echando una mano a mi club de toda la vida, el Atletismo Zamora, e incluso algún año me metí en el circuito para sumar algún kilómetro. El año pasado, conseguí uno de mis retos, completar los 21 kilómetros de esta media, con una marca de 1h31'54. Este año, salvo que todo cambie mucho, espero poder estar en la línea de salida. Donde no creo estar, al menos vestido de corredor, es en la de llegada. No tengo pensado acabarla. La experiencia del año pasado me encantó, pero ene sta ocasión, esas “ansias” que tenía por acabar los 21 kilometros no son tan fuertes, por lo que, salvo una cruzada de cables de última hora, pararé unos kilómetros antes.


Nos vemos… haciendo deporte, claro.

lunes, 27 de febrero de 2017

Medias maratones y experiencias

Cuando llega el mes de febrero, se produce un pequeño cambio ene l calendario de pruebas atléticas. Tras unos meses centrados en el mundo del campo a través, le llega el momento a las medias maratones e incluso pruebas en pista, de las que hemos visto varias en la nueva pista cubierta de Salamanca en las últimas semanas. Llegó, por lo tanto, el momento de abandonar el barro y cambiar de pruebas, en busca de, para muchos, los grandes objetivos de la temporada.

La pista, ese óvalo de 400 metros, puede forjar muchos más atletas de lo que podemos llegar a pensar. Creo que hay que llevar una escala ógica, empezar corriendo pruebas más cortas y rápidas (800-1500) para uego, según van pasando los años, aumentar el al 5000, 10000… Una escala que, con el boom del atletismo popular, creo que ha desaparecido, lo que nos leva a ver que muchos corredores, llevando uno o dos años corriendo, se ven capacitados para hacer maratones.

Pero, para esta ocasión, voy a intentar centrarme en otro asunto, en cierta medida relacionado con lo anterior, aunque creo que me costará bastante no ser capaz de no tocar de una forma más profunda el tema que comentaba. Voy a tratar sobre los beneficios que puede tener la pista para la formación de los atletas. Los 400 metros pueden dar mucho, mucho de sí a la hora de desarrollar unas capacidades físicas que más adelante nos llevarán a ser buenos corredores de, por ejemplo, 10000 metros. Pruebas como el 1500 nos permitirán correr lo suficientemente rápido como para, con el paso del tiempo, tener un buen cambio de ritmo en los últimos metros de una distancia más larga. Siempre tiendo a hablar del 1500 como una distancia ideal para la formación de un atleta, aunque otras distancias un poco más largas, también aportan bastantes aspectos positivos, pero, como todo, son distancias que iremos tocando con el paso de los años, aunque tampoco sin irnos demasiado en el tiempo, pues creo que, como decía, son pruebas muy positivas. Siguiendo con el 1500, es una prueba que tiene algo que la hace ideal para la formación. En ocasiones, tendemos a pensar eso de “buah, en esa distancia no da tiempo a calentar”, o lo típico de “que para kilómetro y medio...” Bajo el punto de vista de un inexperto que nunca ha corrido un 1500 (vale, ya sé que no soy un buen ejemplo), la distancia puede hacer más “dño” de lo que creemos en demasiadas ocasiones, porque, precisamente por ser un kilómetro y medio, es una carrera muy, muy rápida, que, de no saber colocarnos en nuestro lugar, se puede “multiplicar”. Pero, precisamente el hecho de que sea tan rápida, permite ganar la capacidad de tocar unos ritmos que, dentro de unos años, o quizá no tantos, vengan de cine para ser capcaes de correr a unas velocidades muy interesantes en distancias más largas. Por esto, creo que no deberíamos querer crear fondistas antes de tiempo, y no nos olvidemos de que un maratoniano se forja corriendo 1500.

Pasándonos a las medias maratones, el 19 de marzo se celebrara la de Zamora, una de las más antiguas de Castilla y León. En 1984 se celebró la primera edición, ganada por el atleta Aníbal Rapado, y que tan solo contó con 23 participantes. Algunos de ellos, más de 30 años después, siguen vinculados al atletismo, como entrenadores o como atletas. Teo de las Heras y Angel Martin, dos de aquellos 23 corredores, siguen vinculados a la prueba, que, gracias a la ayuda del Club Atletismo Zamora, del que Teo es entrenador, sigue saliendo hacia delante, a pesar de las muchas críticas que ha recibido la prueba a lo largo de los últimos años, sobre todo durante el periodo en el que se hizo el recorrido en la zona del carril bici, donde los atletas deberían dar un par de vueltas. A lo largo de estos años, esta media ha ido incrementando sus participantes hasta los 500, llegando a ser en el año 2000 Campeonato de España de la distancia. La Media de Zamora también ha sufrido, aunque quizá de una manera más negativa que positiva, este boom del atletismo a nivel popular. También se ha podido comprobar cómo ha ido cambiando la mentalidad de los atletas que han participado en esta prueba, desde aquellos años en los que los corredores salían a competir en su estado más puro, hasta la situación actual, donde predomina el atletismo popular (que, para mi, nada tiene que ver con el running), algo a lo que estoy a favor, entre otras cosas porque cada vez me identifico más con esta mentalidad. Pero, con lo que no estoy muy de acuerdo, es con otra situación que hemos vivido durante varios años.

Cambiando un poco de tema, me pongo a escribir un poco acerca de los entrenamientos. Después de completar esas primeras trece semanas de rodajes, doce de ellas dentro de un plan de entrenamiento, haciendo lo que los ciclistas llaman “hacer la base”, tocaba sentarse a pensar en cómo iba a programar las próximas semanas. Me encontraba ante la posibilidad de volver a hacer series, buscar un objetivo y prepararlo, o, por el contrario, seguir con la forma de entrenar que había mantenido durante varios meses, continuar rodando, esta vez por sensaciones, dejando que fuese el cuerpo el encargado de marcar el ritmo. En un principio, esa idea de hacer series tomó bastante vida, pero, finalmente, todo se quedó en eso, una idea. Tras darle varias vueltas, decidí mantener los rodajes, que al fin y al cabo es lo que me gusta, y olvidarme de las sesiones de calidad. La verdad, debo reconocer que para nada me arrepiento de haber tomado esta decisión. Me encanta rodar, salir a correr por sensaciones, y tan solo forzar cuando las piernas y la cabeza quieran, no cuando lo marque un plan de entrenamiento. Por esto mismo, por ahora tampoco me planteo volver a colgarme un dorsal de la camiseta. No me he planteado ningún objetivo ni a corto ni a largo plazo, y creo que, hasta que no me vea con ganas de volver a zurrarme con un plan concreto y motivado para competir, seguiré centrado en sumar kilómetros de carrera continua por sensaciones.

Me resulta llamativo cómo he ido cambiando de mentalidad desde aquel octubre de 2013 que empecé a entrenar de forma autodidacta. Aquella temporada prácticamente podría decir que volví a competir, y me veía con bastantes ganas de correr, sobre todo en asfalto, la siguiente temporada. Me lesioné, y desde entonces, he tenido varios regresos que podríamos catalogar en su mayoría de “frustrados”. No sé si la lesión tuvo o no algo que ver, pero desde entonces creo que he ido perdiendo esa actitud competitiva a favor de una mentalidad más popular, de correr por disfrute y no por competir, lo que toda la vida ha sido el atletismo popular. Durante bastante tiempo me he catalogado como “atleta popular machacón”, sobre todo en la época en la que gané en Bañobárez, que, por lo menos hasta ahora, ha sido mi mejor momento como atleta, o por lo menos, en el que “más fino”, como suele decirse, me he notado. Viendo esta evolución, me doy cuenta de que he caído en algo que durante bastante tiempo nunca quise ser, en un trotón. Durante un tiempo, ésto me parecía impensable, pero, quizá aun con algo de esa sensación de estar quemado que me hizo parar aquel 2013, o simplemente la necesidad de un cambio de aires, creo que ha tenido y tiene bastante que ver en ese “rechazo” hacia los entrenamientos serios, y que, sin embargo, me ha llevado a querer disfrutar cada vez más de los rodajes y kilómetros a base de zancadas por las calles de mi ciudad.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.


martes, 21 de febrero de 2017

Pensamientos, reflexiones...

Llevo un tiempo en el que, ocupándome de otras historias, he dejado mi afición a la escritura bastante de lado. Como era de esperar, tengo ganas, muchas, de escribir algo, aunque breve. Y es que en esto, como me sucede con otras cosas, es una afición que realmente me tiene enganchado y que me encanta llevar a cabo. Siempre me he considerado una persona que se expresa mejor escribiendo que hablando, lo que me imagino también tendrá que ver a la hora de echar de menos esto. No lo sé, la verdad, pero el hecho es que hoy vuelvo a sentarme de frente al ordenador para intentar juntar unas cuantas líneas. No tengo un tema definido, voy a dejar que la improvisación se vaya abriendo hueco y sea la encargada de redactar la entrada de hoy en el blog.

Hace algo más de una semana que completé ese periodo de acondicionamiento o “base”, como dirían los ciclistas, un periodo que comenzó en el mes de noviembre tras una primera semana de contacto después de lesionarme, y que finalizó en la Carrera de Don Bosco de Valladolid. Durante estas doce semanas, el objetivo principal era sumar kilómetros de carrera continua, en un principio guiándome por el pulso y sin pasarme, para luego modificar un poco e introducir algún intervalo más fuerte, para acabar rodando sin pulsómetro y por sensaciones durante gran parte de esos tres meses. Creo que, en ciertos aspectos, ha sido un periodo un tanto desastre, pero que me ha ido permitiendo recuperar todo lo que había perdido en los casi dos meses que estuve lesionado, logrando volver a tocar los ritmos que manejaba antes de eso más o menos dentro de lo pensado, poquito a poquito, sin que las mejorías fuesen muy grandes de un día para otro, pero sí constantes. Debo reconocer que me ha gustado la experiencia de hacer estos tres meses rodando, y para nada descarto volver a hacerlo en temporadas futuras, pero con algún que otro cambio y, en algunas cosas, un poco más organizado. Pero bueno, me imagino que de todo se aprende, y de ésta, aprender, seguro que lo hemos hecho.

Desde noviembre, después de todo este tiempo haciendo “la base”, tenía previsto haber comenzado con las primeras sesiones de series la pasada semana, pero debo reconocer que, por todo el morro, me las he saltado. Bueno, más que saltarme, realmente no he llegado a programarlas. Y creo que, salvo que me cambie mucho, mucho la mentalidad o me venga la inspiración de golpe, voy a estar bastante alejado de todo esto. ¿Por qué? Creo que hay algún que otro motivo, o por lo menos, a mi me parece que tengo alguno. Por un lado, más a nivel personal que deportivo, mi cuerpo me sigue pidiendo salir a correr a diario, mantengo esa “necesidad”, por decirlo de alguna manera, pero no con las ganas suficientes o la cabeza puesta en sufrir, sino, simplemente en salir a correr un rato para despejarme e intentar, si se diera el caso, solucionar algún problema que se me haya aparecido y que, gracias a las zapatillas, puedo, al menos, intentar buscarle una solución. Por otro lado, y siguiendo en cierta medida con lo que comentaba, ahora mismo estoy disfrutando muchísimo de los rodajes y de recorrer gran parte de mis rincones favoritos de la ciudad e incluso de conocer otros, a base de zancadas. Una de las maneras que me gusta utilizar para despejarme (otra es la música), y enganchando con lo que comentaba al principio del párrafo, es precisamente con lo que ahora mismo tanto disfruto, salir a rodar unos cuantos kilómetros, sufriendo si me apetece y rodando más cómodo si las piernas están para poco. Vamos, lo que llevo haciendo desde hace bastante tiempo, pero sin pensar en ningún momento en hacer entrenamientos de calidad, como estuve durante los primeros meses, cuando decidí empezar a entrenar de forma autodidacta.

No me he programado tampoco ningún objetivo competitivo para preparar. Al igual que con otras cosas, improvisaré, por decirlo de alguna manera, el calendario de competiciones. Todo dependerá de los compromisos, familiares o estudiantiles. Pero está claro que mi objetivo con un dorsal será, una vez más, salir a pasármelo bien, correr por sensaciones y aprovechar para variar un poco del resto de los días. No me planteo preparar una competición, por ejemplo de 10000, con la idea de acercarme a un tiempo determinado, al igual que tampoco entra dentro de los planes preparar otra carrera como la de El Salvador de 2014. Seguiré participando en carreras, éso lo tengo claro, sobre todo porque disfruto del ambiente popular de las pruebas y me gusta colgarme un dorsal, éso lo voy a negar, pero sin grandes aspiraciones ni pretensiones, simplemente por el hecho de hacerlo, de estar ahí. Por supuesto, y sobre todo tras la experiencia en el Regional, creo que es bastante evidente que mi “relación” con el atletismo federado es algo bastante complicado, por lo que, de nuevo, al igual que de las series, me despido por una temporada creo que bastante, bastante larga.

En ocasiones miro un poco atrás, a los años en los que estuve entrenando con Teo, sobre todo a la última temporada, y la verdad es que podríamos decir que gran parte del trabajo que hizo Teo se ha desecho por completo. Recuerdo que en alguna ocasión hablamos de preparar el salto a la pista, y creo que la temporada de 2013-2014, de no haberlo dejado, hubiera sido el momento idóneo para dar ese salto e ir en busca de alguna mínima en 5000. Lo del 5000 es un añadido mío, desconozco si Teo quería en busca de alguna marca en esa o en otra distancia, pero siendo sincero, creo que es la prueba para la que mejor estaba preparado, pues, sin duda, en las pruebas populares que corrí sobre distancias semejantes (4500-5000 metros) era más cómo me vi compitiendo durante ese tiempo, aunque luego, con el paso del tiempo, me he visto con más facultades para el 10000. Sin embargo, como decía, tras comenzar a entrenar sin entrenador y sin tampoco demasiados conocimientos ni motivación suficiente como para ponerme de nuevo a entrenar en condiciones, me he ido decantando por cada vez más sesiones de rodaje cómodo, menos sesiones de series, y las que he ido haciendo, bastante espaciadas. Me he decantado por otra manera de ver y entender el deporte, una vertiente en la cual cada ve me encuentro más cómodo, lo que ha hecho que todo aquel trabajo no solo se haya estancado, sino que hace ya un tiempo comenzara a pasos agigantados un retroceso, que, como era de esperar, se ha manifestado en un bajón de forma en comparación a como estaba entonces, donde, sin tocar ritmos de atleta de élite (siempre he estado a millones de años luz de todos ellos, eso es algo evidente), manejaba unos ritmos con mucha más facilidad que ahora. En su momento disfruté de eso, y si lo dejé, fue precisamente por dejar de hacerlo. Ahora mismo, disfruto con lo que hago, con esta manera de entrenar. Y así seguiré, correteando por Zamora, sumando kilómetros por mis vueltas favoritas.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

domingo, 12 de febrero de 2017

Crónica de la XX Carrera Popular "Don Bosco"


Este domingo se celebró la vigésima edición de la Carrera Popular “Don Bosco” en en el barrio vallisoletano de Valladolid, con victoria para Eudardo Ordax y Andrea Roman. Un año más, nos desplazamos hasta Valladolid para competir en esta última edición de una prueba que, a lo largo de los años, ha logrado instaurarse dentro del calendario de la ciudad y, por qué no, también del calendario de Castilla y León.

En Zamora, el día se levantó bastante desapacible, con algo de lluvia, que decidió acompañarnos durante gran parte del viaje, aunque una vez en Valladolid, decidió que no quería estar presente en la prueba. Mirando cada poco tiempo hacia el cielo, deseando que no lloviera, llegamos al barrio de Pajarillos. Tras la típica de recogida de dorsales, como siempre muy bien organizada, y sin descuidarse con la hora de calentamiento (la categoría Absoluta salía a las 10.30), tocó ir a ver a los primeros atletas del Club, que correrían sobre una distancia de unos 2200 metros. Tras su salida, a las diez de la mañana, tocaba cambiarse y empezar con los ejercicios típicos del calentamiento, algo que hoy, con la temperatura que había a esas horas, era algo más que necesario. Poco a poco, la zona de la salida y de la llegada se fue llenando de corredores, todos con un mismo objetivo: intentar correr lo mejor posible a lo largo de esos 9500 metros de recorrido por las calles de Pajarillos.

La hora de salida estaba programada para las 10.30 de la mañana. Unos minutos antes, la línea de salida se abarrotó. Quizá en un pequeño error por parte de la organización, o quizá de los atletas, se colocó una cinta, detrás de la cual, debíamos estar todos los corredores. Creo que fuimos varios los que esperamos hasta última hora, pensando que se nos dejaría alargar el calentamiento hasta el último momento. Pensamiento inadecuado, pues no la quitaron hasta que todos estuvimos detrás de ella, lo que provocó una situación un tanto incómoda para muchos, y es que realmente estábamos “apretujados” unos contra otros, llegando incluso algún juez a mandar a los atletas más rezagados que se incorporaban a la primera fila, a filas más traseras, porque en las primeras ya no entraba “ni un piojo”. Tras unos primeros metros donde hubo codazos y golpes a manta (incluso escuché voces entre algunos atletas), el grupo se fue deshaciendo y se fueron poco a poco formando grupos. En mi caso, no me acababa de encontrar cómodo en ninguno, por lo que decidí hacer mi carrera, olvidándome de grupos, e intentar hacer la carrera lo más progresiva posible, aplicando la ley que tantas veces me dijo Ángel en su día: “Lo importante es que pases cadáveres, no que tu seas un cadáver”. Dejando que fueran mis piernas las que marcaran el ritmo, pero teniendo siempre en la cabeza la idea de intentar correr por debajo de los 3'40 min/km, hice gran parte de la carrera. En los últimos kilómetros me salió la vena competitiva en su máximo esplendor tras ver que un atleta al que acababa de rebasar, se me iba pegando. Durante unos cuantos metros, vi que perdía el puesto en el que iba, traía un paso más que interesante y yo ya iba casi al límite. Aproveché el último tramo que teníamos con un poco más de subida, pero que no dejaba de ser una ligera pendiente, y que ya estábamos llegando al último kilómetro, para echar esas escasas fuerzas que me quedaban y, por lo menos, luchar por el puesto que llevaba. En el último kilómetro noté el esfuerzo hecho a lo largo de los ocho kilómetros anteriores, y debo reconocer que veía bastante negro poder mantener ese ansiado puesto.

Finalmente, logré mantenerlo, entrando en décimoséptima posición y primero de la categoría Juvenil. Los datos del Garmin fueron: 9280 metros en 33'45”, a 3'38 min/km. Después de un par de pruebas compitiendo a ritmos algo por encima de los 3'40, hoy logré correr un par de segundos por debajo. Durante unos kilómetros logré tocar ritmos en torno a los 3'35, pero debo reconocer que era un ritmo bastante exigente, y no fui capaz de mantenerlo.

Siendo sincero, la organización de la prueba apenas tiene puntos negativos. Buen recorrido, buena organización, y rápida entrega de dorsales, algo que otros años recuerdo como algo pesado. Por supuesto, no pudo faltar el caldo, ideal para reponer fuerzas y entrar en calor después de los más de nueve kilómetros pateando por el asfalto. También fue una gozada contar con dos grandísimos atletas, como son Fermín Cacho y Mayte Martínez. Como punto negativo a la prueba, pondría el tema de la salida. No me gustó que tuviéramos que “entrar con calzador” y que algunos atletas rezagados, que llegaron a la línea de salida en el último momento, tuvieran que irse a filas más traseras. Hablando un poco desde la ignorancia, creo que se puede preparar una salida sin necesidad de colocar una cinta que delimite el lugar donde deban colocarse los corredores y sin necesidad de “apelotonar” a los atletas.

En definitiva, creo que una mañana de atletismo para disfrutar. Ahora, toca replantearse nuevos objetivos competitivos. No tengo muy claro en qué pruebas participaré, pero bueno, aun hay tiempo para ir programando. Los 10 kilómetros de Fuentesaúco pueden ser un gran momento para probarme sobre mi distancia favorita. Este año estaré, si no surge nada, en la línea de salida de la Media Maratón “Ciudad de Zamora”, que se celebrará el 19 de marzo, pero creo que en esta edición no completaré los 21 kilómetros, sino que me centraré en completar hasta el kilómetro 18, y ahí, dar por terminada la sesión. Bueno, iremos valorando dónde nos gustaría andar bien y dónde realmente podremos hacerlo.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

martes, 7 de febrero de 2017

Cross de Valladolid: volvimos a la realidad

El pasado domingo se celebró en Valladolid la vigésimonovena edición del Cross Internacional “Ciudad de Valladolid”, que a la vez era Campeonato Regional. Tras un año de ausencia y varios donde las pruebas federadas a las que he acudido no han dejado de ser poco más que meros entrenamientos de calidad para las carreras populares (uno, que le gusta ir a contracorriente), decidí que este año, si me había recuperado de la lesión, volvería a correr en Valladolid. Como curiosidad, la última carrera federada en la que había corrido fue precisamente este mismo cross, en el año 2015. Sabía que no estaba para nada en mi mejor momento, y que era una decisión muy arriesgada, con una elevada probabilidad de ser doblado, pero, aun así, me apetecía calzarme los clavos, porque creo que, a pesar de ello, el mero hecho de verme allí, corriendo con los Promesa y los Absolutos, me iba a permitir ver varias cosas y replantearme otras muchas, entre otras, mis próximas participaciones en eventos federados. A todo esto dedicaré la entrada de hoy.

El domingo debutaba en una prueba federada en la categoría Promesa (previamente lo había hecho en Ávila, pero ésta era popular), y la verdad, sabía que me iban a dar palos hasta en el DNI, por no estar ni de coña en mi mejor momento de forma, por llevar desde 2012 sin tomarme demasiado en serio una prueba federada (desde entonces, creo que solo en el Cross de Venta de Baños de 2014 he corrido un poco más motivado en en este tipo de pruebas) y por ser la primera vez que me iba a enfrentar a los Promesa en una carrera federada, y éso que Valladolid me ha parecido que, por lo menos este año, no tiene tanto nivel como otras competiciones de campo a través (Venta de Baños o Atapuerca, por ejemplo). Mi idea era la de salir para intentar rondar ritmos semejantes a los que había estado manejando en Ávila, ritmos en torno a los 3'40 min/km, algo que, en un principio, me pareció bastante complicado, debido al vendaval con el que nos tocó competir. Tras el correspondiente calentamiento junto a Raúl, tocó ponerse en la línea de salida. Hasta que nos dieron la salida (con bastante retraso, por cierto), intenté buscar en muchas, quizá demasiadas ocasiones cuál había sido el motivo exacto por el cual en ese momento me encontraba metido en un lugar en el que no acababa de cuadrar. Miraba por allí y veía a gente a los que ya solo verles calentar, sabíamos que íbamos a ser incapaces de ver en carrera. Todo ésto no hacía más que incrementar los nervios. Intentaba poner la mente en blanco, pues sabía a la perfección a lo que iba y que, aunque hubiera atletas que me doblaran, el resultado final en esta ocasión no era lo más importante, sino si, al completar la prueba, había sacado todas las conclusiones a por las que iba, y había aprendido todo lo que necesitaba aprender.

Con bastante retraso (según se nos dijo, por temas del chip que llevábamos en el dorsal), se dio la salida. Raúl y yo nos habíamos colocado en primera fila. Primera “cazurrada” del día. En los primeros veinte metros de carrera perdimos no sé cuántos. Empezaron a pasar atletas por todos los lados, yo ya ni sabía por dónde me venían, y bastante tenía con no caerme en las primeras curvas y en el primer badén que teníamos a los pocos metros de salir. Enseguida, la prueba nos colocó en el sitio que nos correspondía, curiosamente, al ritmo que yo quería ir. El GPS empezó marcando ritmos en torno a los 3'38-3'40, para luego subir hasta los 3'45 y volver a estabilizarme en torno a los 3'40, ritmo que más o menos logré mantener hasta la última vuelta. Poco a poco, intentaba ir remontando posiciones, aunque, como era de esperar, varios grupos iban por delante de nosotros, entre ellos, el cabecero, que, con el paso de las vueltas, se iba acercando peligrosamente a nosotros. Dábamos cinco vueltas que, en teoría, eran de 2000 metros, para completar unos teóricos diez kilómetros (al final, según mi GPS, fueron 10710). Hacia la mitad de lo que para mi era la cuarta vuelta, los dos primeros atletas me pasaron como aviones. Y aquí sucedió la inocentada y la anécdota del día. Al pasarme, lo primero que se me vino a la cabeza fue “éstos dos han salido más que atrás que yo y menuda remontada están haciendo”, pensamiento que duró como un par de segundos, hasta que reaccioné. El siguiente pensamiento fue “¡tío bobo, que te acaban de doblar los dos primeros!”. Al poco tiempo, me dobló el atleta leonés Sergio Sánchez, que, si no me equivoco, fue el último corredor en doblarme. Como nunca me había pasado esto, y viendo que los atletas que venían por detrás y los dos que iban por delante y que también habían sido doblados, continuaban corriendo, decidí seguir, por lo menos hasta el siguiente paso por meta, y ver qué era lo que allí nos decían los jueces. Novato que es uno. Allí, los dos atletas que iban por delante de mi pararon. Al pasar, el juez me dijo que estaba retirado y que parara, a lo que le contesté que si me dejaba continuar, aunque oficialmente estuviera descalificado. Todo esto sin parar, según iba llegando a su altura. El atleta que venía por detrás me dio una voz: “Tira, tu tira y acaba la carrera”, algo que, por lo que fui viendo, hicimos un montón de nosotros. Me quedé un poco “perdido” durante los primeros metros. Pasé por delante del padre de Raúl y de mi padre. “Que estoy fuera, que estoy fuera”. “Bueno, bueno, da igual, tira y acaba la carrera”. A lo largo de esa última vuelta, viendo que jugar, ya no nos jugábamos nada, pues ya no figurábamos oficialmente dentro de la prueba, me dediqué a mantener un poco para que el ritmo no bajara demasiado en esos últimos dos kilómetros, intentando sufrir lo justo para que no se fuera de las manos y punto. Al final, los datos del GPS fueron: 10710 metros en 39'43, a 3'43 min/km.

El resultado final del domingo no era ir a por un puesto determinado, sino a sacar conclusiones y a aprender. La primera conclusión que podría sacar es que tengo que admitir que mi forma de entrenar y competir está bastante lejos del deporte federado. Si en una carrera como fue la de Valladolid, sin un nivel exagerado en comparación a otros crosses, acabé doblado, ¿cómo podría acabar en competiciones como Atapuerca o Venta de Baños? El domingo se confirmó lo que llevaba ya bastante tiempo pensando. El salto a la categoría Promesa me ha hecho ver que, o modifico mucho los hábitos de entrenamientos, o me dedico al deporte popular, a las carreras populares. Después de mucho tiempo alejado del deporte federado, me he enamorado de las carreras populares, y he modificado por completo mi manera de entrenar, Así, por mentalidad y por físico, creo que sigo alejándome a pasos agigantados del atletismo federado. Y, la verdad, tampoco me importa en exceso. No quiero que suene a acto de prepotencia, ni a enfado por el hecho de que el pasado domingo me doblaran, sino un poco a realidad. Desde que decidí empezar a autoentrenarme, he ido abandonado el deporte federado para empezar a sustituir esas pruebas por las populares, donde me noto mucho más cómodo y donde mi filosofía creo que cuadra mucho mejor que dentro del deporte federado. En Valladolid pude confirmar que mi vinculación al deporte federado no es demasiado lógica, como suele decirse, “no pegamos ni con cola”, logrando así uno de los objetivos principales que quería lograr, que no era otro que ver eso, que mis participaciones en pruebas federadas han llegado a su fin.

A partir de ahora, quiero recuperar algunas cosas que, tras lesionarme en agosto de 2014, había abandonado por completo, o que, por lo menos, había dejado de dar importancia. Volveré a dejar de lado las pruebas federadas, y me centraré de nuevo en pruebas populares, donde, como decía, es el lugar en el que mejor me encuentro como deportista, y donde me parece que está mi hueco dentro del deporte. Quiero retomar algunos proyectos y volver a ser el que era, pero el que era cuando gané en Bañobárez, no el que era cuando corrí en 2012, cuando corrí en Atapueca, Aranda, Cantimpalos y Venta de Baños. Por contradictorio que pueda parecer, creo que estuve mucho mejor a finales de aquella temporada de 2013-2014 que en la que corrí todos estos crosses. Por ahora, esta semana me encuentro en la última de este periodo de acondicionamiento general (qué técnico suena eso), y la semana que viene tocará meterme de lleno en un nuevo proyecto, que debo reconocer que le tengo muchas ganas. Pero ésto lo dejaré para otra entrada.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

viernes, 3 de febrero de 2017

Entrevista a Pablo Rodríguez

Pablo Rodríguez es un atleta salmantino. Su andadura como atleta, tras pasar por otros deportes, comenzó en el Club Atletismo Zamora, para, después de pasar por otros equipos salmantinos, fichar por el C.A Cárnicas Serrano. Ha corrido en un montón de pruebas a lo largo de nuestro calendario, y en distancias de todo tipo, logrando siempre unos resultados más que espectaculares cada vez que se ha colgado un dorsal al pecho. Por Zamora le hemos podido ver compitiendo en unas cuantas pruebas, entre ella, la Media Maratón, en la cual fue segundo en la última edición.

Compitiendo, hemos coincidido en dos ocasiones en la carrera de La Zarza de Pumareda que lleva el nombre del gran deportista Vicente Martín, y en la última edición de la Media de Zamora. En esta última celebración de la carrera de La Zarza, Pablo “nos despegó las pegatinas” en cuanto quiso. Se le veía bien, en un gran estado de forma, y a los pocos metros de salir dio un fuerte cambio de ritmo, dejando claro que, si alguien quería quitarle el primer puesto, iba a tener que correr, y mucho, para lograrlo.

En esta ocasión, en vez de competir, toca escribir sobre sus andanzas como deportista. Tenía ganas de entrevistar a Pablo, así que no desaproveché la ocasión cuando él me dijo que sí. Tenía alguna idea lejana de que había corrido hace unos años en el Club Atletismo Zamora, club que menciona bastante a lo largo de las respuestas, así que aproveché para preguntarle sobre el mismo. Espero que os guste.

1.- ¿Cómo fueron tus inicios en el deporte y, en concreto, en el atletismo?
En el deporte como casi todos los niños comencé jugando al futbol y futbol sala, jugué federado varios años en el equipo de mi pueblo Unión Deportiva Ledesma, cuando comencé los estudios universitarios practique varios deportes , coincidiendo con los campeonatos universitario, en un mismo año llegue a juga r al futbol, futbol sala , balonmano y Voleibol. Por motivos laborales me traslade a Madrid y comencé a correr para no perder la forma,  poco a poco fui entrando a formar parte de equipos federados en Atletismo. Mi primer Club Atletismo Zamora, posteriormente Atlético Salamanca VelSalamanca Run-Go y mi actual club el C.A Cárnicas Serrano.

2.- Desde que comenzaste a entrenar hasta ahora, ¿cuál ha sido tu mejor momento deportivo?
La verdad que he tenido muy buenos momentos y es difícil quedarme con uno en concreto, pero quizás recuerdo con mucho cariño el autonómico de Cross celebrado en Toro con el que nos clasificamos el Club Atletismo Zamora para el Campeonato de España por Clubs de Campo A través y otro por destacar alguno La Maratón de Madrid 2015 donde quede 9º siendo primer Español y solo superado por atletas Keniatas y Etíopes.
Pero te puedo asegurar que guardo recuerdos de todas y cada una de las competiciones que he disputado, todas son especiales, desde la más humilde de cualquier pueblo hasta las grandes carreras con miles de participantes.

3.- Actualmente corres defendiendo los colores del Cárnicas Serrano. ¿Qué tal te encuentras ante esta nueva experiencia?
Estoy encantando, creo que encontrado la horma de mi zapato. Es un club que vive para el corredor en todos los niveles desde el que lo hace por placer hasta el más profesional, se respira atletismo por los cuatro costados. Puedo asegurar que estoy en uno de los mejores Clubs de España, seguro que hay muchos clubs que han ganado muchos campeonatos de España, pero a nivel de trato con las personas que forman el club es de los primeros.
Espero poder contribuir este año a conseguir muchos éxitos para mi nuevo Club.
4.- ¿Con qué otros equipos has competido antes? Creo que tu también has estado en el Atletismo Zamora en tus inicios.
Como bien dices mi primer equipo fue Club Atletismo Zamora del que guardo muy buenos recuerdos, posteriormente Atlético Salamanca donde he estado 5 temporadas y del cual me lleve mucho aprendizaje y muy buenos amigos, el año pasado corrí en VelSalamanca Run-Go, equipo de velocistas que me ofreció poder tener licencia en atletismo y como he dicho anteriormente esta temporada he comenzado a defender los colores de C.A Cárnicas Serrano.

5.- De todas las distancias en las que has competido, ¿en cuál disfrutas más con un dorsal en la camiseta?
Me gusta competir en todas las distancias, pero sin lugar a duda en la prueba que mas disfruto es en la Maratón.

6.- ¿Qué es lo que más te motiva a la hora de echar horas y horas para competir, y luego, para colgarte un dorsal y salir a darlo todo?
Me gusta mucho correr, por eso cada día no me cuesta entrenar. La verdad que no necesito mucha motivación extra a la hora de calzarme las zapatillas para salir a entrenar, pero es cierto que cuando hay un objetivo en menta los entrenos se hacen mejor. Cuando compito me gusta dar lo mejor de mi y por eso intento hacerlo a tope, aunque siempre no sale como uno quiere.

7.- Hablemos de tus entrenamientos. ¿Te lleva alguien tus entrenamientos o los organizas de manera autodidacta?
En la actualidad entreno a las ordenes de Rafa Iglesias, gran atleta y amigo del que estoy aprendiendo una barbaridad, hablamos de los entrenamientos y vamos planeando las cosas semana a semana, acomodando los planes a los objetivos y a la carga diaria de las obligaciones cotidianas, ya que yo no me dedico de forma profesional al atletismo.

8.- ¿Nos puedes comentar un poco cómo organizas cada día de entrenamiento?
Tengo la suerte de tener jornada continua en el trabajo, por lo que las 15:30 estoy en casa, dispongo de toda la tarde para entrenar. Suelo dedicar dos horas diarias a entrenar, combinado sesiones de series, gimnasio, carrera continua…

9.- A lo largo de todos estos años, me imagino que has tenido algún rival o rivales que te hayan hecho sudar para ganarles. ¿Recuerdas alguno en concreto que te haya hecho llegar a pensar en plena competición en tirar la toalla y seguir a tu ritmo?
Yo no diría rivales si no competidores y casi todos amigos, cada uno pelea por ser el mejor en la competición ya sea ganando al resto de competidores o mejorando su crono. Creo recordar que en mi vida me he retirado de dos carreras y siempre por lesión, no me gusta tirar la toalla, porque incluso de una mala competición se pueden sacar muchas enseñanzas.

10.- Tu y yo hemos coincidido compitiendo en La Zarza de Pumareda, en el la carrera que lleva el nombre de Vicente Martín. ¿Qué recuerdos te trae esta prueba? En la última edición vimos una versión de Pablo Rodríguez en un estado de forma formidable.
Es una de las citas fija en mi calendario, de las cinco ediciones que lleva, he participado en tres, para mí es una carrera muy especial ya que la organiza mi gran amigo y atleta Vicente Martin, todo un ejemplo de lucha y sacrificio. Para quien no lo conozca, Vicente es un atleta en silla de ruedas, que ha ganado un sinfín de carreras y ha logrado grandes retos a pesar de su minusvalía. Un gran ejemplo para todos.

11.- ¿Nos puedes contar alguna anécdota que te haya sucedido, entrenando o compitiendo?
Se me pasan dos por la cabeza, la primera una Media Maratón de Ciudad Rodrigo, iba en los puestos delanteros de la carrera para hacer pódium y en un cruce me equivocaron, perdí toda las posibilidades, me enfado muchísimo pero bueno son cosas que pasan.
La otra es en uno de mis entrenamientos cuando me mordió un perro en la pierna y tuve que acudir a urgencias, todo quedo en un buen susto.
12.- ¿Cuáles son tus próximos objetivos competitivos?
Mis próximos objetivos son el Campeonato de España de Media Mataron Granollers el 05/02 espero poder mejorar mi marca e intentar hacer un buen papel para quedar lo más adelante posible por equipos.
El siguiente el Campeonato de España de Maratón en Castellón el 19/02, es uno de los principales objetivos de la temporada quedar campeones de España por Clubs, tenemos muy buen equipo con varios atletas con marcas por debajo de 2:27 en Maratón, lo cual nos asegura muchas posibilidades.
Tengo en mente varias competiciones como la Media Maratón de Salamanca y Campeonato de España de 10 km en ruta y 10000 en pista para Veteranos, pero todo dependerá de cómo me encuentre a lo largo de la temporada.

13.- Por Zamora y su provincia te hemos visto compitiendo alguna vez, por ejemplo, en los 10 kilómetros de Fuentesaúco o en la Media Maratón. Si no me equivoco, también has corrido con los colores del Atletismo Zamora, el equipo en el que yo estoy ahora. ¿Te gusta acercarte a competir a esta zona? ¿Crees que parte de tu vida deportiva “es zamorana”?
Sin ninguna duda mi vida atlética está vinculada a Zamora, es el club de mis orígenes, donde empecé a competir federado y tuve mi primer entrenador, Miguel, del que guardo muy buenos recuerdos y quien me llevo a conseguir mis primeros logros. Nunca olvidare mis comienzos en ese club y al cual estaré siempre muy agradecido.
He corrido varias veces la media maratón de Zamora y allí debute en la distancia hace ya algunos años. También he corrido por la provincia Fuentesaúco y varios años he competido en la subida al Peñón (Doney de la Requejada)

14.- Estamos viviendo un boom del atletismo a nivel popular. Sin embargo, hay quien dice que cada vez hay menos atletas federados. ¿Crees que atletismo a popular y atletismo federado depende el uno del otro, o son completamente independientes?
Yo creo que hay que distinguir bien el atletismo federado y el popular. Como bien dices estamos viviendo un Boom de las carreras populares, podemos ver cada fin de semana cientos de carreras por todos los lados, en la que sí que se puede mezclar el atletismo popular y federado. Pero el atletismo federado es el que se ven Campeonatos, ya sean provinciales, autonómicos y Nacionales y sobre todo en las pistas de atletismo, donde el atletismo popular no existe.

15.- Sobre el atletismo popular, ¿qué te parece este auge que está teniendo? ¿Crees que hemos llegado a un punto de obsesión por el “running?
Me parece estupendo que la gente practica cualquier deporte sea cual sea el motivo, ya sea por entretenerse o por salud. Pero como en esta vida las cosas deben hacerse en su justa medida y sabiendo bien cuáles son nuestros límites.
He visto autenticas barbaridades en competiciones, como gente que no está preparada ponerse a participar en carreras de largas distancia, esto supone un grave peligro para la salud y no es ninguna broma.

16.- En muchas ocasiones, cuando los resultados acompañan al deportista y éste ve que va a poder dedicarse al deporte de forma profesional, deja un poco de lado los estudios. ¿Crees que deporte, aunque sea de alto nivel, y estudios son compatibles?
El atletismo profesional, tiene fecha de caducidad para los atletas, creo que es necesario formarse para cuando ya no puedan vivir del atletismo. Casi todos los atletas que conozco y que se dedican profesionalmente al atletismo, han estudiado o están estudiando.

17.- Con el tema de becas y demás, ¿crees que un atleta de alto nivel puede dedicarse en exclusiva al atletismo?
Me consta por la gente que conozco que es muy difícil vivir del atletismo, es muy sacrificado y los sueldos y becas son muy bajos comparados con las de otros deportes como el futbol y el baloncesto.
Son muy pocos los afortunados que se pueden dedicar exclusivamente al atletismo.
18.- Sigues el atletismo salmantino bastante de cerca. ¿Cómo lo ves?
Lo veo muy sano, cada vez ves a más gente practicándolo. Las escuelas de atletismo están llenas de niños y eso es muy buena señal.
Tenemos grandes atletas en la elite como Rafa Iglesias, Álvaro de Arriba, Gema Martin, Jaime Romo… y un sinfín de gente que está compitiendo a gran nivel.
Luego existe otro gran número de atletas en un escalón subelite como son Antonio Cuadrado, Alejandro Codesal, Jorge Nieto, Los Hermanos Bueno, Juan y Roberto.
Un dato que me parce interesante en el último Maratón de Valencia, hemos estado 4 atletas con marcas inferiores a 2:27 hay pocas provincias que puedan presumir de esto.

19.- ¿Algún consejo que quieras dar a todos los atletas o deportistas que lean esta entrevista?
Animo a toda la gente a que practique deporte, ya sea atletismo o cualquier otro deporte, creo que el deporte te hace ver la vida con más optimismo, por los valores que aportan sacrificio y esfuerzo. Estos valores sirven para afrontar situaciones en todas las facetas de la vida.
Es importante que antes de comenzar cualquier actividad deportiva nos hagamos un chequeo completo adaptado a la práctica deportiva y llevado a cabo por especialistas. Este chequeo incluiría electrocardiograma, ecocardigrama, prueba de esfuerzo…
Considero que es también importante si queremos tomar esto un poco más en serio ponernos en manos de monitores o entrenadores que nos puedan guiar nuestros entrenamientos.
Si lo único que deseamos es disfrutar de correr, sentido común.

20.- Para finalizar, di lo que quieras a los lectores del blog.
Agradecerte que te hayas acordado de mí para esta entrevista y espero que la gente disfrute leyéndola.
Salud y Kilómetros amigos!!!(Esta frase no es mía la tomo prestada jejeje!!).