viernes, 21 de agosto de 2020

De vuelta a la escritura

 

Han pasado varias semanas desde la última entrada que publiqué en este blog. Entre unas cosas y otras, he ido dejando “para mañana” lo de escribir y, al final, el tiempo se ha pasado y el momento para escribir no acababa de llegar. En este periodo hemos visto cómo el “famoso” COVID-19 sigue estando entre nosotros, con sus consecuencias en nuestras vidas. Vemos cómo van aumentando de nuevo el número de contagios y los rebrotes, a la par que han ido apareciendo ciertas restricciones e incluso hemos visto cómo algunas zonas de nuestra geografía se han visto obligadas a retroceder a alguna de las etapas de la “desescalada” hacia esta “nueva normalidad”. Y, por supuesto, esta situación ha tenido también sus consecuencias en el ámbito del deporte, viendo cómo un gran número de organizadores se han visto obligados a suspender definitivamente sus eventos. Y desde luego, ésto aun no ha llegado, ni de lejos, a su final, por lo que las consecuencias en todos los ámbitos, por desgracia, seguirán durante muchísimo tiempo.


El COVID-19, ese famoso virus que provocó una gran alerta sanitaria a nivel mundial, nos cambió por completo la vida desde marzo, cuando, en el caso de España, se decretó el estado de alarma que duró en torno a mes y medio, aunque previamente ya había hecho estragos en las vidas de muchas personas. Con esta situación nos tuvimos que quedar confinados en nuestras casas para, de una manera progresiva, empezar a salir a la calle en busca de esa “nueva normalidad”. En el ámbito deportivo, que al fin y al cabo es el tema principal de este blog, comenzamos con una serie de franjas horarias para, desde hace ya unas cuantas semanas, se nos dejara hacerlo a cualquier hora, sin esas limitaciones horarias. Primero debíamos salir en solitario, algo que se cumplió de una manera relativa, para que luego se nos dejara en un grupo limitado en cuanto a número de personas, y desde hace ya un tiempo, sin límite. Ahora mismo, ya más o menos poder salir con cierta tranquilidad a practicar nuestro deporte favorito, aunque no viene de más llevar una mascarilla guardada si nuestro lugar habitual de entrenamientos queda un poco alejado de nuestra vivienda y nos toca caminar unos metros hasta allí.


Pero, aunque podamos hacer deporte con cierta calma y ya nos tengamos prácticamente ninguna restricción, voy a expresar mi opinión acerca de lo de entrenar en grupo. Puede que más de uno se me eche encima por decir lo que pienso, pero creo que, ahora mismo, no es el momento de salir con nuestra “grupeta” para dar la vuelta típica de los fines de semanas para acabar, después de unos cuantos kilómetros, en la terraza de algún bar para tomar la caña, algo muy habitual. Todas las opiniones son respetables, por supuesto, pero también debemos ser consecuentes con nuestros actos. Me explico. Estamos viviendo de nuevo un momento complicado con los brotes que están volviendo a salir. Estamos viendo cómo el número de contagios sigue creciendo, alcanzando ya unas cifras que imponen. O al menos a mi me dan ya miedo. Por lo tanto, debemos tomar unas medidas básicas en nuestra vida en general, como el uso de mascarillas o el distanciamiento social. En el caso del deporte, el uso de mascarillas no es, de momento, obligatorio, y entrenar en grupo está permitido, por lo que tampoco estamos haciendo nada ilegal, pero necesitamos de distanciamiento social para evitar la transmisión del virus. En una grupeta de seis deportistas, un número nada descabellado (de hecho, es más bien un grupo pequeño) con uno que esté contagiado va a infectar a los otros cinco, que a su vez pueden contagiar a los familiares con los que conviva, que si son su pareja y un hijo, ya es un número importante de gente contagiada. Si a esto le sumamos que puede ocurrir no en un grupo, sino en varios, y que muchos contarán con más integrantes entrenando de los que yo he puesto de ejemplo, podemos provocar varios rebrotes más que importantes. Es cierto que los rebrotes que estamos viendo últimamente no suelen estar vinculados a grupos de deportistas entrenando, sino a otro tipo de reuniones, pero tampoco creo que sea momento de andar jugándonos el tipo, y si podemos minimizar los riesgos, mucho mejor para todos. Podría entender el juntarnos con la gente con la que convivimos normalmente en casa, pues no dejamos de ser convivientes y vivir juntos entre cuatro paredes, pero todo lo que vaya más allá, a mi desde luego me da bastante respeto. Puede que ésto del coronavirus me esté convirtiendo en un tipo un poco desconfiado, pero… A nivel personal, y sin querer ser ejemplo de nada, desde que nos dejaron salir a hacer deporte, allá por primeros del mes de mayo, no me he juntado con nadie para rodar. Primero, porque no estaba permitido. Segundo, y ya desde que se permitió salir con más gente, tampoco me quise juntar con nadie porque, como decía, vamos sin mascarilla (algo que veo lógico a la hora de correr o andar en bicicleta) y porque nadie me asegura que corriendo en un grupo pueda dejar la suficiente distancia de seguridad. Y qué queréis que os diga, si voy a salir con otros dos o tres compañeros y voy a tener que dejar cinco metros entre nosotros, prefiero salir en solitario.


En cuanto a la suspensión de gran parte de los eventos deportivos a nivel popular, debo reconocer que lo veo como algo lógico. Al final, supone juntar a un número importante de deportistas. La idea de hacer algo estilo contrarreloj, como se hizo en Zamora con el Cross del Ajo, lo podría ver en pruebas como esta, que contó con una participación más bien escasa, pero lo veo como algo inviable a poco que se junten unos pocos inscritos. Creo que, al menos en el ámbito popular, no va a pasar nada porque estemos un tiempo sin poder competir, pues no nos ganamos la vida con el deporte. Otra cosa es a nivel profesional. Ahí sí que veo que haya ciertos problemas con que haya competiciones que no se celebren. Los deportistas de alto nivel, a diferencia del resto, tienen un sueldo que sí depende de sus resultados en las competiciones. Suspender sus eventos puede suponer que, al igual que está ocurriendo con otros muchos trabajadores afectados por la situación actual, muchos deportistas se vean en el paro. Juntar a una serie de atletas de élite en una pista de atletismo puede suponer que, durante el tiempo que estén compitiendo, no se mantenga la suficiente distancia de seguridad como para evitar contagios, y los que hoy están compitiendo en un punto de nuestro país, mañana lo estarán haciendo en otro lugar a 800 kilómetros y competir con otros atletas, unos locales y otros que también irán desde otros puntos de nuestra geografía, lo que puede suponer una propagación del virus. ¿Medidas? Solicitar los resultados de una PCR con la inscripción podría ser una buena idea, aunque, de ser así, la inscripción debería formalizarse lo más próxima al evento, para que, una vez hecha dicha prueba, el riesgo de que el atleta se haya contagiado entre su realización y la competición sea mínimo. En una pista de atletismo o similar, desinfección, y, por supuesto, durante el tiempo que no se esté compitiendo, mascarilla y distanciamiento social. Pero, la verdad, tampoco se me ocurren muchas más medidas. Ahora, que estamos próximos a que se celebre la primera gran vuelta en el mundo del ciclismo, el Tour de Francia, habrá que ver qué medidas toman y cómo se va resolviendo todo. Un evento de estas características mueve muchísima gente, ya no solo deportistas, sino mecánicos, directores… Por lo que, si todo sale bien, podría sentar un precedente para futuras competiciones de alto nivel. Porque, repito, son los únicos que pueden quejarse por la cancelación de los eventos, pues su sueldo sí depende de esto. A nosotros, los que nos gusta machacarnos por placer, no debería preocuparnos demasiado que no podamos competir hasta dentro de varios meses. Posiblemente, desconectar de los dorsales e intentar disfrutar más del simple hecho de correr por correr pueda venirnos hasta bien. Ahora podría ser buen momento para entrenar con calma, a ritmos más suaves y, sin objetivos a la vista, intentar curar esas molestias que nos hemos buscado después de tanto machacar a nuestro cuerpo a base de series y de competiciones un fin de semana sí y otro también. Con mantenernos activos para tener una base sobra. Luego, ya habrá tiempo de ponernos serios con entrenamientos de calidad.


A nivel personal, sigo con mis rutinas de entrenamiento. Seis días de carrera continua a los ritmos que me pide el cuerpo y que mi chasis me va permitiendo. Me limito tan solo a escuchar al cuerpo y exigirle lo que él quiere en cuanto a ritmos. Sin más. Lo de estar alejado de las competiciones y de preparaciones para ello es algo que, después de tanto tiempo apartado de las mismas, ya me resulta habitual. Lo que sí debo decir que esto de correr es mi vía de escape cuando me encuentro muy cargado y ahora me está viniendo de perlas. En este momento, por suerte, me encuentro trabajando relativamente cerca de Zamora y entre los viajes hasta mi lugar de trabajo, las siete horas de jornada laboral y vuelta hasta Zamora hay días que acabo bastante cansado, “echando humo” como suele decirse, y por contradictorio que pueda parecer, salir a rodar unos cuantos kilómetros me deja el cuerpo como nuevo. No pensar, simplemente calzarme las zapatillas y salir a dar una vuelta por mis lugares habituales de entrenamiento es la mejor medicina que puedo encontrar desahogarme y “quitarme la carbonilla”. Tan solo mirar el reloj para ver cuántos kilómetros llevo y cuántos me faltan para los que tenía pensado completar y así decidir por dónde alargar o acortar la vuelta que voy dando. Sin más. Una gozada. La verdad que ahora mismo me daría mucha pena que nos volvieran a confinar y tener que volver a quedarme en casa sin poder salir a correr, porque me lo estoy pasando genial mientras voy corriendo, estoy disfrutando muchísimo, y verme de nuevo sin poder salir me daría muchísima rabia. Algo semejante me ocurriría si nos volvieran a poner de nuevo franjas horarias para hacer deporte, porque ahí, con los viajes, sí me supondría más trastorno para poder seguir corriendo. Pero bueno, esperemos que no nos tengamos que volver a ver en una situación así, que todos seamos consecuentes con nuestros actos y, tomando cuatro medidas básicas, logremos que todos estos datos que estamos viendo se vayan frenando antes de que se tengan que volver a tomar estas medidas.


En varias ocasiones se me ha pasado por la cabeza aprovechar estos próximos meses que se nos presentan, en los cuales no tendremos prácticamente ningún evento popular (y aunque los hubiera, hasta que ésto no esté más o menos controlado, no tengo previsto participar en ninguno) para intentar organizarme un poco a nivel de entrenamientos y, de una manera progresiva, intentar ir mejorando mi estado de forma. Ahora mismo me encuentro un momento en el que rodar a ritmos de entre 5'15 y 5'20 es lo habitual, pero bajar de ahí me supone un suplicio y siempre que lo intento, me acaba molestando algo. Así, con una preparación más o menos larga, ir en busca de que el cuerpo vaya, poco a poco, “entrando en materia”. Prisa por estar bien para una prueba determinada, viendo el panorama, desde luego que no tengo ninguna, así que puedo ir ajustando todo a lo que me vaya diciendo el cuerpo sin necesidad de estar pendiente de que llegue mejor o peor a una prueba. ¿Nos animamos a organizar unas cuantas semanas? Desde luego, nada de series, como decía un poco más arriba, ahora no veo que sea el momento de hacerlo en nuestros niveles, pues no sabemos cuándo vamos a poder volver a competir, pero ir haciendo una base con los rodajes organizados, una base que durará hasta que todo esto esté controlado, ¿por qué no?


Nos vemos… haciendo deporte, claro. Pero solo cruzándonos, nada de juntarnos para rodar juntos, ¿eh?

sábado, 6 de junio de 2020

Retomando las entradas


Han pasado varios días desde la última vez que publiqué una entrada en el blog. Desde el pasado 20 de abril, para ser exactos. En este intervalo de tiempo de algo más de un mes de duración la verdad es que he ido dejando “para mañana” el tema de la escritura y, al fina, entre unas cosas y otras, el tiempo sin actualizar el blog se me ha ido un poco de las manos. La verdad que, como siempre digo, me encanta escribir y no me gusta demasiado tener este espacio que tanto me gusta así de abandonado, pero, como suele decirse, “es lo que hay”.

En estas semanas sin actualizar el blog hemos tenido que seguir conviviendo con este dichoso virus que tanto nos ha cambiado nuestras rutinas diarias y que, por desgracia, ha acabado y sigue acabando con la vida de tantas personas y que sigue provocando contagios en muchas personas. También seguimos en el estado de alarma decretado a mediados del mes de marzo, el cual aun tendremos, al menos, por otras tres semanas más, tras aprobarse esta semana la prórroga por otros 15 días más. Con todo, poco a poco vamos teniendo ciertas libertades respecto a las que teníamos por las fechas en las que publiqué las últimas entradas. Una de ellas, la que más esperábamos los aficionados a ciertos deportes, se hizo realidad a principios del mes de mayo: poder volver a realizar nuestros kilómetros diarios. Digo lo de “ciertos deportes” porque, si bien correr o andar en bicicleta los hemos podido llevar a cabo, aunque sea con ciertas restricciones respeto a franjas horarias (de 6:00 a 10:00 y de 20:00 a 23:00 horas) y lugares por donde hacerlo (dentro del municipio, algo que ha tenido su controversia, sobre todo dentro del ámbito ciclista), entiendo que algunos deportistas, como pueden ser los aficionados a la natación, no han podido acceder a las instalaciones necesarias para llevar a cabo sus correspondientes entrenamientos. Está claro que solo se permitía el deporte al aire libre y ésto no lo es, y, a mayores, lugares cerrados como piscinas o gimnasios son lugares muy peligrosos si hablamos de transmisión del virus, pero, poniéndonos en la piel de los demás, está claro que a todos nos gusta realizar nuestros entrenamientos, y ellos han estado privados durante mucho tiempo.

Debo reconocer que, cuando me enteré de que el primer fin de semana de mayo iba a calzarme de nuevo las zapatillas y poder completar unos kilómetros me dibujó, de forma casi automática, una sonrisa en la cara. Desde entonces, solo estaba deseando que llegara ese sábado dos de mayo para verme completando unos kilómetros. Ésto fue tal, que esa misma noche tenía más nervios que en las noches previas de hace algunas temporadas, cuando iba a las pruebas de campo a través y estaba todo ese mirando el reloj para no quedarme dormido. Y es que, quieras o no, tras prácticamente mes y medio, saber que vas a poder volver a salir era, al menos para mi, un motivo de mucha alegría. Aunque, no lo voy a ocultar, estaba la cara más “amarga” en cuanto a temas de lesiones. Me preocupaba que, tras tantos días sin calzarme las zapatillas, mi cuerpo, y en especial mi tendón de Aquiles, empezaran a quejarse tras completar los primeros kilómetros. Había pasado muchos días haciendo una vida completamente sedentaria, igual que cuando me fracturé las dos costillas hace un par de años. En aquel momento mi tendón de Aquiles, ya bastante maltrecho antes del parón y que al volver en un principio ya no molestaba, empezó a quejarse por la puerta grande a la semana de empezar a entrenar, y me preocupaba que ocurriera algo semejante en esta ocasión. Por suerte, y a diferencia de lo ocurrido en aquella ocasión, no traía molestias previas en la zona y después de cinco semanas no me ha dado, al menos hasta ahora, guerra ninguna. El resto del cuerpo, alguna pequeña molestia por la zona de la espalda, algo que sí es habitual en mi, esté o no corriendo, pero que, por suerte, no me han obligado a parar y, adaptando los ritmos y el terreno, me han permitido seguir rodando.

Los primeros días corriendo fueron a base de agujetas y por sensaciones, dejando que fuera el cuerpo el encargado de marcar los ritmos de cada kilómetro. No hay (y sigue sin haber) prisa por ningún objetivo competitivo, así que tampoco había motivo que me llevara a forzar más de la cuenta. En resumidas cuentas, estos días consistieron básicamente en calzarme las zapatillas y correr. Sin más. El hecho es que se me pasó por la cabeza la idea de que, completada la primera semana, podía empezar a organizar un poco las sesiones de carrera continua, con la cabeza puesta en hacer, como en otras ocasiones, un pequeño periodo de “base” (una expresión que le gusta mucho a los ciclistas), pero, al igual que me ha pasado con las entradas del blog, he empezado con que “para mañana” y, al final, ha pasado un mes y he seguido corriendo sin una estructura fija, manteniendo los rodajes por sensaciones y sin un orden muy claro. En resumidas cuentas, así podría resumir el mes de mayo. He ido poco a poco aumentando los kilómetros semanales, siempre mirando al cuerpo y tirando mucho de estiramientos para evitar problemas mayores.

Y si comentaba que ahora mismo no hay ningún objetivo en cuanto a competiciones se refiere, ¿por qué estructurar un poco los entrenamientos? La verdad es que en estas cinco semanas sin poder calzarme las zapatillas he tenido el tiempo suficiente como para replantearme un regreso a las competiciones, y me pareció que este podría ser un buen momento. ¿Por qué, si las competiciones, al menos como las hemos conocido hasta ahora, están muy lejanas en el tiempo? Precisamente por eso. Hay tiempo suficiente para tomarme las cosas con calma, sin querer ir más rápido de lo que mi cuerpo puede aguantar, tanto si hablamos de ritmos como si lo hacemos de tiempo. Me explico. Como decía, las competiciones tal y como las hemos estado entendiendo tardarán mucho en volver a celebrarse (o deberían tardar, pues, al fin y al cabo, son lugares donde la transmisión del virus es muy fácil), por lo que tenemos todo el tiempo del mundo para, con calma, ir mejorando cada semana, sin ninguna prisa ni presión por querer llegar bien a un objetivo determinado. En mi caso, hacer una “base”, como ya he hecho en otras ocasiones, pero algo más larga en esta ocasión, y, posteriormente (si no hemos tenido otro rebrote y, por lo tanto, nos haya tocado volver a confinarnos) empezar a ver cómo está el tema de las competiciones y, sobre todo, a ver cómo se está desenvolviendo todo lo relacionado con el virus porque, siendo sincero, creo que es mejor esperar un mes o dos más y poder juntarnos en una competición sabiendo todo ésto ya ha desaparecido que, por tener prisa, provocar un rebrote de contagios. Porque, no nos olvidemos, ya no es solo que se contagien los participantes de una prueba o los organizadores y voluntarios, es luego toda la gente a la que éstos pueden contagiar. De un grupo de 40 corredores en una prueba podemos preparar un rebrote más que curioso. Por eso, todo con calma. Por ahora, mi única preocupación a nivel deportivo es, a partir del lunes, poder empezar a estructurar las sesiones de carrera continua y, poco a poco, ir completando las sesiones diarias. Con el paso del tiempo iremos viendo qué va ocurriendo con esto del virus y, con esos datos sobre la mesa, sabremos cuándo podremos volver a competir. Yo, desde luego, lo tengo claro: hasta que todo ésto no esté controlado al cien por cien, y voy a seguir dedicándome a mejorar en los entrenamientos, pero sin ninguna competición en mente. Ya habrá tiempo para colgarse un dorsal cuando esto esté más calmado.

¿Distancias que me gustaría preparar? La duda está entre el 10.000 y la media maratón, aunque creo que, finalmente, me decantaré por la primera, pues, al final, es la que más me gusta y creo que aun no he participado las veces suficientes en pruebas de 10 kilómetros como para decir que dicha distancia la tengo ya “controlada”. La media maratón es una distancia que, si bien para hacer alguna muy de vez en cuando me gusta (siempre y cuando sea para hacerla rodando), creo que aun se me queda un poco grande si mi objetivo es salir a competir, sobre todo después de todo este tiempo sin colgarme un dorsal. Pero está claro que aun es pronto para plantearse marcas o demás, pues aun no he empezado ni si quiera un plan de entrenamiento (mi idea es ponerme menos a la obra a partir de este lunes). El campo a través también me gusta muchísimo, pero, a mi juicio, aquí ocurren dos cosas. Por un lado, necesito estar federado y ahora mismo no tengo intención alguna de abandonar mi nuevo club, el Mesa de Valorio, para volver a uno que me permita participar en eventos donde se me exija la licencia. Por otro lado, esta temporada he pasado a la categoría Senior después de haber pasado los tres años de Promesa bastante apartado de las competiciones de todo tipo, fundamentalmente por las lesiones (a nivel federado tan solo corrí el cross de Valladolid de 2017), y está claro que en estas dos categorías y en este tipo de eventos necesitas correr a unos ritmos a los que para nada estoy preparado. Se aplica la famosa norma de “atleta doblado, atleta retirado”, lo que te obliga en muchas pruebas de campo a través a aplicar esa estrategia de hacer las primeras vueltas al límite para asegurarte de que no te van a doblar, y una vez que logras entrar en la última, relajarte. Claro, que esto suele suponer hacer varios kilómetros a ritmos de 3'30 como muy lento (mejor ser capaz de correr algo más rápido, no vaya a ser que la carrera en los puestos delanteros sea más rápida de lo normal y nos los encontremos pisándonos los talones) y, a nivel personal, veo eso muy, muy lejos. No sé si llegará el momento de verme corriendo de nuevo a esos ritmos, pero, de lograr volver a hacerlo, desde luego es algo que no está a la vuelta de la esquina.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.



lunes, 20 de abril de 2020

Buscando esperanzas



Correr forma parte de mi. Es mi naturaleza. Lo necesito para sentirme vivo”. (Pedro Nimo del Oro).

Me pongo a escribir cuando faltan apenas diez días para que se acabe el mes de abril. En otras circunstancias, me pondría a escribir encantado de que el buen tiempo ya hiciera acto de presencia o de que los días ya vayan siendo cada vez más largos, pero ahora mismo, éso es algo que, en cierta medida, nos da bastante igual debido a las circunstancias que estamos viviendo al estar confinados durante tanto tiempo en nuestras casas. No tenemos ninguna opción de ocio al aire libre más allá de sacar a los perros (los que tengan), pero siempre durante el tiempo indispensable. Ésto, al menos en mi caso, me lleva a estar constantemente “comiéndome” la cabeza con algo que es muy importante para mi: el atletismo.

Lógicamente, no soy ni de lejos un atleta de alto nivel, por lo que el deporte no es mi manera de ganarme la vida. El cómo me gane la vida nada tiene que ver con el mundillo ya no del atletismo, sino del deporte en general, pero está claro que, a menos en mi vida, éste tiene un papel fundamental. Desde que comencé a entrenar con Teo en 2009, y más especialmente desde que lo hago por mi cuenta (por aquello de haberle dado más preferencia a la carrera continua que a los entrenamientos de series y semejantes), me he dado cuenta de que el simple hecho de calzarme unas zapatillas y salir a hacer unos cuantos kilómetros me sirve o bien para preparar mi cabeza y mi cuerpo para el día que viene (si tengo la opción la salir a rodar por la mañana, momento que, dicho sea de paso, es el que más me gusta) o para “soltar” después de varias horas estudiando o trabajando. Además, con todas las lesiones que he tenido en las últimas temporadas, creo haber aprendido a darle un valor aun mayor a esas sesiones de kilómetros a orillas de nuestro río Duero o por este espacio verde tan bonito que tenemos en Zamora como el bosque de Valorio. Momentos en los que solamente me acompañan mis zapatillas (últimamente, unas GT1000 y unas Vomero que justo antes del confinamiento cumplieron los 1000 kilómetros y que aun están para apurarlas algún kilómetro más, en especial el modelo de Nike) y un reloj GPS que me va diciendo los kilómetros que llevo, el ritmo instantáneo y medio y el tiempo. Nada de pulsaciones, solamente escuchando al cuerpo y a las piernas. Corriendo al ritmo que ellos mandan. Ese rato de kilómetros no me preocupo por nada más que no sea que las zapatillas estén bien atadas, el reloj bien cargado y de cumplir con los kilómetros que tengo previstos para ese día. Y de disfrutar con los kilómetros. Desde luego.

Y, desde luego, últimamente estaba disfrutando mucho del atletismo. De correr. Sin más pretensiones que las de hacer unos kilómetros por mis lugares habituales de entrenamiento. Orilla del Duero, carril bici, Valorio o los barrios de Olivares, Cabañales y San Frontis son algunos de los lugares que normalmente utilizo para hacer los kilómetros de carrera continua diarios. Por estas zonas empecé andando en bicicleta en mis primeras salidas, y luego, con el paso de los años, se fueron convirtiendo en los lugares empleados para machacarme con las zapatillas. Por ahí me he forjado como deportista, especialmente como atleta, que es en lo que más he estado centrado en los últimos años, tras decidir utilizar la bicicleta tan solo en los momentos en los que estoy lesionado y poco más. Pero, volviendo al principio del párrafo, en los últimos meses estaba disfrutando de un momento bastante agradable. No es que estuviera, en cuanto a ritmos, como nunca, pues me seguía manteniendo en torno a los 5'00-5'10 min/km, bajando de ahí en ocasiones muy, muy, muy puntuales. Más bien, me encontraba cómodo. Sin dolores de ningún tipo. Y con eso me valía. Porque, si no me dolía nada, era señal de que podría segur haciendo kilómetros. Y con esto me basta, como mucha gente me ha dicho, para ser feliz. Claro, que eso pensaba hasta que apareció este virus y, sin ningún tipo de afección (por suerte…), tocó volver a aparcar las zapatillas.

Comentaba que ésto del atletismo siempre ha sido una manera de preparar al cuerpo y a la cabeza para el día, bien para afrontarlo en las ocasiones que puedo salir a rodar a primera hora de la mañana, o bien para despejarme cuando me toca hacerlo por la tarde y que ésto funcionó aun más cuando empecé a entrenar por mi cuenta. Debo reconocer que nunca me han gustado los entrenamientos de series, siempre les he tenido algo de “manía”, mientras que siempre he disfrutado muchísimo haciendo carrera continua. Con Teo, como es lógico cuando te gusta competir, solíamos introducir sesiones de series. No es que fueran entrenamientos muy exigentes, más bien diría que en algunas ocasiones eran más bien algo desordenados, con muchos días sin apenas un calentamiento previo a las series (días de no llegar ni a los diez minutos de trote), por no hablar del trote posterior a la parte de calidad para “soltar”, cuando era inexistente varios días. Pero bueno, a lo que iba. Tenía asumido que algunos días a la semana me tocaría hacer series, y, aunque no me gustaban un pimiento, las hacía. Sin más. Me limitaba a hacer lo que nuestro entrenador nos mandaba. Sin embargo, cuando nos tocaba era rodar, ahí entraba “en mi terreno”, donde me lo pasaba realmente bien. Sí debo reconocer que a partir de más o menos 2012 Teo empezó a mandarme días de carrera continua más largos los fines de semana y algún que otro día entre semana, lo que me permitió que mi disfrute aumentara bastante en esta época, la cual coincidía con mi etapa como estudiante en el instituto. Por entonces seguíamos manteniendo los días de series con una estructura semejante, calentamientos cortos en varias ocasiones (aunque en alguna ocasión, para mi sorpresa, tuve que hacer alguno de 20-25 minutos) y algunos días sin trote posterior a las series. Pero a lo que iba, que me disperso. Las series y el ver que hacíamos calentamientos tan cortos (no olvidemos que yo soy un atleta que se empieza a encontrar bien en el kilómetro
cinco del rodaje si no hace un frio excesivo) y lo de “soltar piernas” era algo casi inexistente, a mi me “descuadraba” por completo. Empezaba a hacer la calidad con la misma sensación frío que al principio y, cuando quería entrar en calor, se me habían acabado las repeticiones. Por lo tanto, los días de series, acababa por no disfrutar del entrenamiento y lo de despejarme no acababa de conseguirlo. Más bien todo lo contrario. Acababa más cargado de lo que estaba al empezar el entrenamiento.

Pero bueno. El hecho es que llevamos ya casi mes y medio sin poder hacer nuestros deportes favoritos. Por ahora, las noticias que nos llegan acerca de que se dejen practicar deportes como el ciclismo o la carrera a pie no están confirmadas. Lo más esperanzador que he leído es que son propuestas que están encima de la mesa, barajándose, pero noticias confirmadas en este aspecto, pocas. Está claro que todos los que somos aficionados a estos deportes estamos deseando salir a nuestros lugares habituales para hacer unos kilómetros, pero debemos ser todos conscientes de hacer bien las cosas para que ni nos contagiemos ni nos toque volver a confinarnos en nuestras casas. Lo más lógico es que se nos permita hacer ejercicio físico en solitario, nada de grupos, e intentado dejar la máxima distancia posible con el resto de personas que nos podamos cruzar caminando, corriendo o en bicicleta. Si se nos permite, seamos consecuentes y hagamos bien las cosas, por favor. Todos queremos salir, y debemos ser conscientes de la importancia de poner de nuestra parte para que todo vaya bien. No me arrepiento de decirlo. Todo sea porque, una vez que se nos deje, podamos seguir haciendo deporte sin contratiempos ni interrupciones. ¡Colaboremos, leñes!

En definitiva, debemos llevar esta situación lo mejor que se pueda, y “arribar el hombro” para que las cosas, poco a poco, vayan mejorando. Entre todos podemos ayudar mucho para que todo esto que se ha montado con el coronavirus vaya poco a poco desapareciendo y podamos volver a nuestras vidas normales. A nivel deportivo, estoy convencido de que tarde o temprano podremos volver a calzarnos las zapatillas y a hacer unos cuantos kilómetros.

Nos vemos (o nos veremos)… haciendo deporte, claro.

viernes, 10 de abril de 2020

Reflexiones de una cuarentena


En las últimas cuatro semanas nuestras vidas han no es que hayan tenido grandes eventos que nos hayan producido los suficientes motivos como para ponernos a escribir una entrada en un blog. No podemos salir de nuestras casas, lo que conlleva, como es evidente, que todo transcurra entre cuatro paredes salvo cosas muy contadas, como pueda ser acudir al trabajo (aquellos que tengan que acudir, dadas las circunstancias) o a comprar comida. A partir de ahí, no tenemos nada más en nuestras vidas, las cuales han pasado, en muchos casos, de ser muy ajetreadas, sin apenas momentos para desconectar, a tener todo el tiempo del mundo. Imagino que ésto sea uno de los motivos que me lleven a encontrarme sin ninguna idea, pero, a la vez, deseando poder escribir unos cuantos párrafos. Imagino que, de alguna manera, necesito ocupar el tiempo que antes empleaba para correr en otras cosas, y la escritura, sin duda, es una buena manera de hacelo. Como decía, no tengo ninguna idea clara, así que mi único objetivo para hoy es improvisar una serie de renglones. Lo único que tengo claro es que no quiero escribir de una forma explícita del dichoso coronavirus, pues bastante información nos llega ya a través de los medios de comunicación y de las redes sociales. Solo espero no aburrir. A ver qué sale.

En estos días le doy muchas vueltas al tema del deporte y de no poder hacer mi sesión diaria de kilómetros a orillas del Duero. El motivo, como siempre digo, es más que justificado, pero ésto no quita para que, como suele decirse, “me suba por las paredes”. Hoy viernes se cumplen cuatro semanas desde la última vez que me puse las zapatillas para completar un rodaje. Ahora mismo no caigo a qué ritmo me salió exactamente, pero fueron 15 kilómetros (de eso me acuerdo, pues llevaba ya mucho tiempo entrenando por distancia) en más o menos 1h17' (con el tiempo empleado ya es donde me entran las dudas). En un principio íbamos a estar un par de semanas sin poder practicar ejercicio físico al aire libre. Desde luego, una utopía sí que parecía viendo la que estaba cayendo por otros países. Seguimos avanzando y esto se nos alarga otras dos semanas más. Ahora tenemos ya confirmado hasta el día 25 de abril. A partir de ahí estamos escuchando comentarios de todo tipo. Parece ser que hay quien dice que a partir de ahí ya se podrá salir a practicar deporte al aire libre. Otros dicen que hasta mediados de mayo como mínimo nos tocará estar en el dique seco. Desde luego, nada confirmado, y tendremos que esperar a lo que diga el Gobierno en este aspecto, que al final son los que “dirigen” todo esto, y acatar lo que se nos diga, aunque ello, mal que nos pese, provoque que nos toque seguir sin salir a hacer kilómetros. En todo este tiempo, viendo también cómo se va alargando el estado de alarma en nuestro país y cómo el virus sigue avanzando (aunque parece ser que últimamente va “un poco” mejor, pero aun con muchos contagios), la verdad es que, como decía, me está costando muchísimo no poder salir de casa para rodar. Intento ver el lado positivo de las cosas y pensar que, con el rato que me quedo en casa, estoy ayudando a evitar una propagación del virus, pero, aun así, se me hace muy cuesta arriba.

Me resulta extraño no poder correr sin que me duela ningún músculo. Es la primera vez que tengo que dejar de correr y mi cuerpo no se está quejando por alguna de esas “burradas” hechas entrenando y que ahora tanto estoy echando de menos. Ains, mis kilómetros por la orilla del Duero, el bosque de Valorio y el Puente de los Poetas… La vedad es que vengo de un momento en el que estaba disfrutando de una manera especial de los kilómetros. Como decía, por primera vez en muchísimo tiempo había logrado encadenar varios meses seguidos de rodajes sin ningún parón. Tuve que parar los dos días del primer fin de semana de junio, cuando, estando en Soria, me levanté con la zona de la ingle de ambas piernas muy cargada y, tras pasar aquellos dos días, empecé a rodar el lunes de la siguiente semana. A partir de ahí y hasta el día 13 de marzo, rodando mis seis días semanales, haciendo en estas últimas semanas en torno a los 89-90 kilómetros. Ahora, cuando no tenía ninguna molestia, nos aparece un virus que nos impide salir de nuestras casa si lo que queremos es estar sanos y, por lo tanto, no contagiarnos.

Nos tocará seguir aguantando unos cuantos días más. ¿Hacer ejercicios de fortalecimiento o estiramientos? Mientras escribo estas líneas estaba escuchando una entrevista a un gran corredor de maratón como es Pablo Villalobos, y en ella venía a decir que a él lo que le gustaba era correr, y que de verlo subido a una bicicleta o nadando, era porque la cosa estaba muy chunga en cuanto a los “achaques”. Algo semejante me está ocurriendo ahora a mi. Lo que me gusta es correr, y debo reconocer que, si bien es cierto que desde aquellas molestias que comentaba en la zona de la ingle he estado dedicando todos los días que he salido a hacer kilómetros un buen rato a los estiramientos (rondando la media hora gran parte de ellos), y mira que es difícil encontrar un atleta más reacio a estirar que el que escribe. Pero debo reconocer que, tras una sesión de carrera continua, dejaban los músculos bastante “descargados”. Mal que me pese, debo dar la razón a todos aquellos “adictos” a eso de andar “pierna para arriba, pierna para abajo” estirando los músculos. Lo que nunca he hecho, al menos de manera consciente, han sido ejercicios de fortalecimiento. Desde que comenzó esto del confinamiento, la verdad es que creo haber estirado tres o cuatro días. Y si los días estirando han sido estos, teniéndolo como rutina desde junio, os podéis imaginar cuántos han sido los ejercicios de fortalecimiento que he hecho. Soy consciente de la importancia de ambas cosas para que la vuelta a los entrenamientos sea menos traumática de lo que ya por sí será. Pero, como decía, lo que quiero es correr. En cuanto me vea con las mallas y las zapatillas, será el momento de retomar los estiramientos, que, las cosas como son, me vendrán más que bien para evitar posibles sobrecargas después de tanto tiempo sin hacer unos kilómetros. Pero, lo primero, los kilómetros. Eso por supuesto. Una vez duchado ya será el momento de ponerse con ellos. Pero los kilómetros… que no nos falten. Solo espero que dentro de poco nos podamos poner a rodar por nuestros lugares habituales de entrenamiento. ¡Yo ya lo estoy deseando!

Estos días también dan para ver cómo han cambiado las cosas a nivel deportivo. En mi caso personal, antes de comenzar a correr, estaba haciendo mis primeros pinitos en las salidas de Bicizamora. Empecé haciendo las marchas familiares que organizaba la asociación más alguna salida suelta que hacía con mi padre. El ciclismo por entonces me encantaba y mi idea era, en algún momento, poder llegar a competir en este deporte. Sin embargo, las cosas no se fueron tornando exactamente así. Poquito a poquito fui creciendo y empecé a hacer mis primeras rutas de los miércoles (qué tiempos aquellos con los piques por el carril bici…), alternándolas con algunas familiares, que por entonces solían acabar siendo rutas con un kilometraje prácticamente igual al de las rutas que hacíamos los miércoles, cuando, como nos ocurrió en alguna ocasión, salían más largas. Un tiempo después, un accidente con la bicicleta de carretera me llevó a estar tres meses apartado de este deporte. Volví y seguía con la idea de competir, pero, al no haber manera de convencer a mis padres, acabé, no sé muy bien cómo, de la mano de Teo de las Heras haciendo atletismo. No era sobre la bicicleta, pero al menos me iba a permitir competir, que era lo que yo quería, aunque aquí fuera corriendo. A partir de ahí, y de una manera progresiva, dejé de andar en bicicleta para centrarme por completo en el atletismo. Recuerdo que he tenido temporadas de, estando en la temporada de atletismo y ya con la llegada del buen tiempo, salir alguna semana un día del fin de semana (bien el sábado o bien el domingo), pero eran semanas esporádicas y, al final, siempre acababa volviendo a corretear. Circunstancias de la vida que uno nunca acabará de entender, empecé siendo un ciclista aficionado al atletismo y he acabado siendo un atleta aficionado al ciclismo. Desde luego que no me arrepiento de haberme centrado en el atletismo, y mientras mi “chasis” aguante (y una vez que pase esta pesadilla del coronavirus), mi idea es seguir centrado en esto de gastar la suela de las zapatillas a base de zancadas. Imagino, por lo agresivo que es el atletismo, que algún día alguna parte de mi cuerpo (rodillas, cadera…) dirán que no aguantan más carga de kilómetros corriendo, pero, mientras tanto, hay que aprovechar y, ya de paso, quitarse el gusanillo de todas estas semanas que no estoy pudiendo hacerlo.

Nos vemos… (o nos veremos)… haciendo deporte, claro.

martes, 31 de marzo de 2020

Expresando sentimientos

Nos encontramos en un momento cuanto menos peculiar. No podemos salir de nuestras casas debido al dichoso coronavirus, lo que nos implica a que no podemos la inmensa mayoría de las actividades que hacíamos al aire libre. Ésto, como es lógico, nos afecta a los que somos aficionados a cualquiera de los deportes. Hagamos el que hagamos, ahora nos vemos limitados a estar metidos en nuestras casas. Algunos tendrán la opción de utilizar rodillos de bicicleta o cintas de correr, mientras que otros optarán por hacer estiramientos o ejercicios de fortalecimiento para que la vuelta a los entrenamientos, aunque traumática, lo sea un poquito menos. Pese a ello, nada mejor que salir al aire libre y hacer unos kilómetros por nuestros lugares habituales de entrenamiento. Porque, lo queramos o no, un rodillo o una cinta nos pueden ayudar a hacer algo de ejercicio y mantener de una manera mínima algo de la forma física, pero no es comparable a hacerlo por cualquier sendero.


Esto de no poder entrenar lo estoy viviendo mal, pero imagino cómo deben estarlo pasando los deportistas de alto nivel. El deporte, sea el que sea, es su trabajo. Su sueldo depende de su rendimiento. Y el verse en casa, sin poder entrenar de una manera adecuada, no creo que sea de su agrado. Además, siendo 2020 año olímpico (en teoría, la práctica es que será 2021), muchísimos de ellos se han puesto como objetivo estar en esta gran cita deportiva. Muchas horas de entrenamientos, muchos kilómetros y series, para intentar clasificarse a las Olimpiadas y, al final, tocará esperar al 2021 para poder verse ahí. La verdad es que no sé qué criterios seguirá la organización de dichos Juegos, pero creo que los deportistas que ya tuvieran su plaza, se debería de mantener para el próximo 2021, y solamente que queden “en juego” las que aun no estaban decididas. Y, aunque aplaudo la idea de que se hayan programado para el año que viene, pues me parecería una auténtica locura que se quisieran celebrar en 2020 con la que está cayendo (debe primar la salud de las personas, no lo olvidemos), también imagino que ahora muchos estén preocupados por lo que les cueste llegar al punto de forma adecuado dentro de un año. Todos los entrenamientos habían estado programados para una fecha concreta, que era el verano de 2020. Ahora, no sabemos cuándo se podrá empezar a entrenar de nuevo sin ninguna restricción y, a partir de ahí, habrá que ver si el tiempo es suficiente para que los deportistas logren llegar en las condiciones físicas que requieren unos Juegos Olímpicos. Claro, que mucho mejor en este aspecto que sea 2021 que 2020, pues entonces la forma sí que iba a ser muy justita. Por lo menos, algo más de tiempo que para este verano habrá… si es que para verano ya podemos estar haciendo ejercicio físico al aire libre.


Siguiendo la rienda del atletismo, la verdad que no les he seguido de una manera muy exhaustiva salvo a unos pocos corredores de maratón. Y si hay un atleta del que me gustaría escribir es del soriano Daniel Mateo, un grandísimo atleta al que empecé a seguir tras mi primer verano por Soria y que lleva ya varias temporadas llamando la atención en pruebas tanto de pista como de campo a través, consiguiendo unos resultados más que envidiables. Sin embargo, su paso a las pruebas de larga distancia le ha llevado a que se hable aun más de él. Debutó en la distancia de los 42 kilómetros logrando una gran marca de 2h10'53. De ahí, a correr el Mundial de la distancia, que completó en 2h12'15”. Muchas horas de entrenamiento para poder clasificarse y un claro ejemplo de todo lo que tiene que pelear un deportista de alto nivel para poder clasificarse a unos Juegos Olímpicos. Y, además, en el caso del atleta soriano, aparte de dicarse al atletismo de alto nivel trabaja como ganadero. No es, desde luego, una tarea sencilla. Por eso, creo que debemos valorar siempre, y en estas circunstancias más que nunca, el enorme esfuerzo que tiene que hacer esta gente para estar ahí. ¡Mucho ánimo a todos los que tengáis la plaza, y a seguir peleando por las que aun quedan!


A nivel personal, la verdad que me está costando bastante el tema de estar tanto tiempo quieto. Cierto que me considero una persona muy casera, pero venía de una rutina que consistía en lo siguiente: levantarme, salir a rodar, ducha, estudiar por la mañana y por la tarde (salvo las semanas previas a esto del confinamiento, en las que por las tardes hacía un curso) y cena. Esta rutina se vio modificada estos últimos veranos, en los cuales cambié las horas de estudio por las horas de trabajo. Vamos, que el salir a la calle, bien para correr o bien para trabajar o estudiar, estaba a la orden del día. Además, el atletismo me permitía despejarme si había estado por la mañana trabajando o prepararme desfogándome un poco si tocaba hacerlo por la tarde. Así, ahora me veo extraño estando tantas horas “enclaustrado” en casa. Cierto que ahora me encuentro trabajando, pero me falta esa parte física, esos kilómetros que, como decía, empleo para despejarme o para prepararme, según en qué turno me toque trabajar. Me falta, como en alguna ocasión he escuchado, “soltar las endorfinas”. Claro, que mientras estoy trabajando me encuentro lo suficientemente ocupado durante siete horas como para que la cabeza no esté dando vueltas constantemente a que no puedo correr, pero el día son 24 horas, por lo que me quedan otras diecisiete para pensar en que no puedo correr y ponerme de morros. La verdad que, como ya he comentado en alguna ocasión a varios conocidos, me resulta muy extraño que me haya tocado parar y no sea mi cuerpo el que, a través de dolores varios, me haya obligado a parar. Ésta vez no ha sido ni el Aquiles, ni las costillas, ni las contracturas ni los dolores no sé donde. Ésta vez ha sido un virus con una capacidad de contagio más que considerable. Ésto nos lleva a que, entre todos, debemos colaborar, y si nos dicen que no podemos correr, pues nos toca aguantarnos. Pero, desde luego, no es una situación a la que ninguno estemos acostumbrados, pues es algo nuevo y que ninguno hemos vivido, al menos la gente tanto anterior a mi generación como la mía. Porque, si nos remontamos a dos generaciones atrás, a los que vivieron la Guerra Civil, seguramente vivieron situaciones como estas.


Pero bueno, que, como ya he comentado en alguna otra ocasión, no quiero meterme en temas políticos. Así que a lo que iba. Decía que me está costando quedarme en casa y que, si bien es cierto que durante el tiempo que estoy trabajando me centro en eso y no tengo opción a pensar en nada más, una vez que mi jornada laboral acaba, mi cabeza se traslada de una manera automática a pensar en cuánto durará este confinamiento y, por lo tanto, qué día será el que podamos volver a calzarnos las zapatillas y salir a hacer unos kilómetros y, por lo tanto, empezar a plantearnos una serie de objetivos con el dorsal en la espalda. ¡Si ya hasta me apetece hacer series! Por ahora, sabemos que aun nos quedan otras dos semanas más hasta saber qué medidas se tomarán. ¿Tendremos suficiente con un mes o aun nos tocará esperar más? Por ahora, no lo sabemos ninguno a ciencia cierta. Por ahora, lo único que tenemos fijo es que el mes de parón no nos lo va a quitar nadie. Pese a ello, mi cabeza sigue dándole vueltas a qué distancia podría ponerme como objetivo y cómo organizar los entrenamientos. Lo que tengo claro es que, después de este periodo parado, debo comenzar haciendo la famosa “base” de los ciclistas. Y esta vez tengo claro que voy a introducir una serie de modificaciones. La principal, alargarla hasta las 16 semanas. La verdad que es un periodo largo de tiempo, pero prisa tampoco voy a tener. El único objetivo durante ese tiempo es acumular kilómetros. Crear una buena base. A partir de ahí, y teniendo en cuenta que las series no entran en ninguna de mis ideas (me niego a hacerlas), buscar alguna prueba y empezar con ella. ¿Distancia? El 10.000 me encanta, ya lo he comentado en varias entradas, aunque me he quedado con la espinita de no haber podido participar en la media maratón de Zamora, una prueba por la que estaba bastante ilusionado y que, gracias al virus, ha sido una de las muchas competiciones que se han visto aplazadas. Entre ambas distancias estará la cosa. Como decía, nada de series, todo basado en los kilómetros.


En definitiva, esperemos que el tema del estado de alarma, y sobre todo del dichoso coronavirus, desaparezca lo antes posible y todos podamos retomar las rutinas que teníamos antes de que todo se diera la vuelta. Aunque no es una tarea sencilla, debemos tirar de mucha paciencia e intentar llevar esto de la mejor manera posible. Desde luego, fácil no va a ser, pero seguro que si ponemos cada uno de nuestro lado, acabaremos consiguiéndolo.

Nos vemos (o nos veremos)… haciendo deporte, claro.


viernes, 20 de marzo de 2020

Parón obligatorio


Aparcamos planes y objetivos personales porque tenemos uno mucho más grande, que es ayudar a todo el país”. (Gema Martín Borgas).

Hace varios días que no publico nada en este espacio. Con la cabeza puesta en otras historias, la verdad es que he estado entretenido. Y, las cosas como son, no me gusta el motivo por el cual lo hago hoy: el coronavirus. Estamos bombardeados ahora mismo con un montón de información por todos los medios de comunicación (televisión, periódicos, radio…) y también a través de las redes sociales, lo que puede provocar, en alguna ocasión, que aparezca algún que otro bulo. Por toda esa información que nos encontramos, y porque si lo que queremos es saber más sobre el tema hay gente experta en esto, no quiero centrarme en esta entrada en los temas más específicos de este virus, igual que tampoco voy a entrar en temas políticos, pues creo que este blog tampoco es un espacio para ello. Sin embargo, sí me gustaría dar mi opinión acerca de algún tema que considero muy importante para nuestros mismos y sobre el que hay que insistir mucho: por favor, vamos a quedarnos en casa y solo salgamos cuando no nos quede más remedio. Por otro lado, también tengo previsto escribir sobre cómo afronto, desde el ámbito personal y deportivo, este hecho.

Nos encontramos en una situación un tanto comprometida con el tema del coronavirus. La verdad es que el contagio, por lo que podemos estar viendo a través de los medios de comunicación (me referiré siempre a ellos, pues en las redes sociales siempre tenemos la posibilidad de encontrarnos con un bulo) está siendo bastante rápido. Viendo el panorama, el Gobierno español decidió el pasado sábado declarar en nuestro país el conocido como “estado de alarma”, el cual es la segunda vez que se aplica en la historia de la democracia española. Su primera aplicación nos la encontramos en el año 2010 con motivo del cierre del espacio aéreo motivado por la huelga de controladores. No voy a profundizar acerca de si ha sido el momento de aplicarlo o se debería haber hecho antes o si se deberían haber tomado medidas para, viendo cómo se estaban desarrollando los acontecimientos en Italia y China, evitar que este virus se propagara tan rápido por España, porque, como dije, creo que esto son decisiones políticas y no quiero entrar al trapo. Pero sí me gustaría centrarme en una de los puntos en los que se está insistiendo mucho desde que se declaró el “estado de alarma”, que no es otro que el hecho de que nos quedemos en casa salvo para cosas muy puntuales, como puede ser ir a trabajar o a comprar comida.

Vamos a ver. Se está insistiendo por activa y por pasiva que no salgamos de casa salvo para cuestiones muy puntuales (comprar comida, ir a trabajar y poco más), debemos cumplirlo a rajatabla. Claro que a todos nos gustaría tener la flexibilidad que hemos tenido hasta ahora para poder salir sin preocupaciones de ningún tipo, y que, si queremos, podamos salir a practicar deporte al aire libre, a jugar con nuestros hijos o sobrinos a un parque o coger el coche e ir a la ciudad o al pueblo de al lado, pero estamos en una situación muy complicada de salud y con un “estado de alarma” de por medio. Debemos evitar contagiarnos y contagiar, pues así conseguiremos que, poco a poco, el virus vaya desapareciendo, y una de las medidas más importantes es la de estar recluidos en casa, saliendo lo imprescindible. No es algo de nuestro agradado, pero debemos ponernos todos a cooperar si lo que queremos es poder llegar a decir que hemos vencido al coronavirus. Porque, está claro, de no colaborar, nuestros servicios de urgencias y hospitales se colapsarán, produciendo situaciones muy, muy graves. ¡Por favor, vamos a quedarnos en casa y salgamos lo imprescindible!

Para cerrar un poco el tema más “específico” del coronavirus, me gustaría mandar desde aquí mucha fuerza a todos aquellos profesionales de los hospitales, desde facultativos a enfermería, TCAE, celadores, personal de limpieza… por estar ahí, a pie de cañón, plantando cara como profesionales de la sanidad, a este virus. Pero debemos estar muy agradecidos también y no olvidarnos de los transportistas ni de todos aquellos que, a través de sus negocios, estos días nos abastecerán de comida y medicamentos. A todos vosotros, muchas gracias por vuestra labor. Todos, absolutamente todos, desde los trabajadores del ámbito sanitario hasta transportistas, cajeros… os merecéis todos mis respetos. ¡Mucho ánimo chavales!

Como es lógico, esta situación también afecta al mundo del atletismo y del deporte en general. Se han aplazado varias competiciones (entre ellas, la Media Maratón “Ciudad de Zamora”) y los Juegos Olímpicos, la prueba reina del deporte mundial, corren cierto riesgo de verse afectados por este motivo. Desde luego, un cambio radical en lo que a la actividad física se refiere. Gran parte de estas competiciones aplazadas están a día de hoy sin fecha, y seguramente nos toque ver cómo evoluciona todo para saber cuál será la definitiva. El calendario elaborado con las fechas pertinentes antes de que sucediera esto ya estaba hecho (imagino) en base a las fechas del resto de carreras. Los organizadores buscan la mejor para su prueba para que no se solape con otra de semejantes características por lo menos en su Comunidad Autónoma (cuadrar fechas a nivel nacional ya va ser más problemático) y puedan participar varios atletas. Pero, de querer celebrar todas las competiciones afectadas por la situación que está atravesando actualmente el país, va a ser imposible que no coincidas en la mismo día carreras de iguales o diferentes características, tanto a nivel autonómico y, en muchos casos, provincial.

A nivel personal, la verdad que me encuentro raro. Creo que es la primera vez que me toca parar (y esto pinta a que va para largo) y a mi cuerpo no le duele nada, algo que, por otro lado, ya me resulta hasta sorprendente, después de toda la racha de problemas que he tenido. Esto de parar no es que me haya hecho lo que se dice mucha gracia, pero debemos intentar colaborar para que el coronavirus no siga extendiéndose y ahora mismo nos regimos por una serie de normas que incluyen no salir de casa salvo para cosas muy puntuales y esto de salir a correr no está incluido dentro de esas salidas puntuales. Cierto que para los que somos aficionados al deporte, nuestra sesión diaria de kilómetros es un bien de primera necesidad, pero me da que estos no vienen incluidos en la lista junto a la comida, así que nos tocará apechugar. En mi caso personal, y porque me conozco (en los últimos tres años me ha tocado estar bastante tiempo parado, por lo que “adivino” lo que va a pasar) sé que me va a costar estar tanto tiempo sin poder calzarme las zapatillas. La última vez que salí a hacer unos kilómetros fue el viernes, con un rodaje de 15 kilómetros, y desde entonces, no he vuelto a hacer ningún metro con las zapatillas. Hoy hace una semana justa de la última vez que salí a rodar y, siendo sincero, “me subo por las paredes”, como suele decirse. A ver cómo lo voy llevando.

Lo que está claro es que ahora no podemos plantearnos nada en cuanto a competiciones, porque no sabemos cuándo podremos volver a hacer kilómetros. Y en este aspecto, me llama la atención que aun a día de hoy, viendo el panorama, haya carreras que sigan abriendo las inscripciones y mantengan la publicidad, cuando realmente no sabeos cuándo podremos volver. Hace pocos días me salió una publicación en Facebook que precisamente trataba de esto. No lo entiendo, la verdad. Pero bueno, no es el momento de andar con esos temas. Debemos tirar de esa paciencia de la que solemos carecer los corredores y ver cuál será nuestro próximo objetivo. En mi caso, no me importaría que fuera algún 10.000 o incluso la media maratón de Zamora, siempre basando los entrenamientos en la carrera continua y sin ningún tipo de entrenamiento con series (aunque los cambios de ritmo no los descarto). Pero, como decía la gran atleta salmantina Gema Martín hace pocos días en el periódico digital, “aparcamos planes y objetivos personales porque tenemos uno mucho más grande, que es ayudar a todo el país”.

Nos vemos (o nos veremos)… haciendo deporte, claro.

sábado, 1 de febrero de 2020

XXXVI Media Maratón "Ciudad de Zamora"

El próximo 15 de marzo se celebrará la treinta y seis edición de la Media Maratón “Ciudad de Zamora”. Sobre un circuito de 21097 metros y, además, otra prueba paralela de 10 kilómetros los inscritos podrán disfrutar de una de las pruebas de larga distancia más antiguas de Castilla y León, la cual transcurrirá sobre un circuito urbano homologado por la RFEA. Una prueba que, pese al paso de los años, la “competencia” de otras pruebas y de las muchas críticas que le han caído (unas con razón, otras con menos), ha sido capaz de aguantar el tirón y mantenerse durante más de treinta ediciones. Todo un lujo que, como ocurre en demasiadas ocasiones, no sabemos valorar lo suficiente, pero sí criticar.

Si nos remontamos al año 1984, treinta y seis atrás, nos encontramos con una media maratón en la que tan solo participaron 23 corredores. Muy poca participación, pero no nos debemos olvidar de que esto del atletismo popular por aquel entonces aun estaba empezando. Este mundillo estaba “en pañales” y
los medios eran más bien escasos, especialmente en ciudades pequeñas, como es el caso de Zamora. Aquella primera edición no estuvo bien medida y la victoria correspondió para el atleta zamorano Aníbal Rapado, con un tiempo de 56'55. Si rebuscamos, nos podemos encontrar con nombres del atletismo local que lograrían muy buenos resultados en este mundillo. En la clasificación, uno de los nombres que más sonará seguramente sea el de Ramiro Morán, gran obstaculista que logró ser campeón de España de 3000 metros obstáculos y de media maratón, teniendo como mejores marcas 8'17.49 y 1h03'55·, respectivamente. Pero no nos podemos olvidar de otros muchos atletas como Fernando Marbán o Carlos del Bien. Y, por supuesto, es imposible pasar de alto el nombre de dos zamoranos que han dado tanto (o, mejor dicho, todo) a esta prueba: Teo de las Heras y Ángel Martín. Gracias a ellos, y con el respaldo del Club de Atletismo Zamora, la Media Maratón “Ciudad de Zamora” ha logrado, año tras año, salir hacia delante.

Y es que, las cosas como son, organizar una carrera no es nada sencillo, ni ahora ni hace treinta años. En el caso de esta prueba, se tuvo que lidiar, primero, con los primeros años del atletismo popular, cuando esto estaba prácticamente en pañales y aun mucha gente veía a un atleta entrenando y pensaba que era “sospechoso”. No se sabía de qué, pero “sospechoso”. Por no hablar de lo de salir a correr con unas mallas bien ajustaditas a las piernas. Al igual que ocurría cuando los ciclistas iban con el culotte, los atletas también tenían que escuchar incluso insultos. Con el paso de los años, la prueba fue ganando tanto en nivel como en participación, llegando a tener atletas de alto nivel entre sus participantes. En los últimos años, como ha ocurrido en otras muchas pruebas debido, imagino, al auge del atletismo popular, se ha visto un poco disminuido, ganándose con marcas un tanto “peores” respecto a las que se hacían hace unos años. No es una crítica, solo una realidad. Y, por supuesto, si hay algo de lo que me gustaría dejar claro es mi admiración hacia el Club de Atletismo Zamora y hacia la figura de estas dos personas. El motivo no es otro que el haber sido capaces de llegar a la edición número treinta y seis de la prueba más larga que se hace sobre asfalto en la ciudad (no olvidemos que la carrera de Almaraz de Duero son unos 18-19 kilómetros) y que, a pesar de las muchísimas críticas que le cayeron hace unos años (que no fueron pocas y de las que voy a expresar mi opinión, guste o no), lograron que la prueba siguiera y en ningún momento la opción de tirar la toalla estuvo presente.

Si bien es cierto que durante muchos, muchísimos años se identificaba con un circuito entretenido a la par que duro, en la edición de 2010 se decidió (desconozco el motivo) a llevar esta competición al carril bici. Dos vueltas por la zona de lo que en Zamora conocemos como la Aldehuela y los Tres Árboles. Desde luego, un circuito que poco o nada tenía que ver con sus antecesores: alejado del centro y sin apenas opción para que hubiera gente animando, más allá de algún peatón o ciclista “despistado” que se encontraba con los corredores. La ventaja, un circuito completamente llano. Aquello no gustó en exceso a los corredores. Y aquí vino el problema. Edición tras edición, era muy habitual escuchar comentarios criticando a la organización acerca de por qué no se modificaba el recorrido y, a pesar de las muchas explicaciones de las muchas explicaciones que se pudieran dar con los motivos por los que se hacían las cosas, seguían cayendo críticas. También ha habido quejas hacia la bolsa de corredor o el precio de la inscripción, algo con lo que estoy de acuerdo en su justa medida, pues, si bien es cierto que el diseño de la camiseta lleva años siendo el mismo y la única variación introducida con el paso de las ediciones ha sido el color, creo que el precio es acorde a la bolsa de corredor que se proporciona y a la organización que tiene esta competición. Pero a lo que iba. Creo que está muy bien decir qué cosas están mal, pero tampoco estaría de más aportar soluciones. Muchas veces, los atletas tendemos a ensalzar todo lo que está mal de una prueba, pero no somos capaces de aportar qué haríamos nosotros para mejorar la competición en cuestión. En el caso de esta media maratón, debemos contar con que casi se hace “en familia”, con un número tirando a escaso de voluntarios si lo comparamos con otras de las pruebas vecinas. No me sirve aquello de “que busquen voluntarios”, porque también se ha hecho en más de una ocasión y no ha servido de gran cosa.

En resumidas cuentas, podría decir que estoy de acuerdo con lo que se critica, pero no lo estoy con la manera de hacerlo. Como decía, los participantes en este tipo de eventos nos tendemos a “cebar” con hablar mal de todo aquello que sí, lo está, pero no somos capaces de dar una solución. Y con la Media Maratón de Zamora lo hemos podido ver muy claro. Muy pocos se decidieron a echar una mano al Club de Atletismo Zamora y aportar su granito de arena para que la competición siguiera mejorando. Muchos siguieron participando como una supuesta ayuda para que la prueba en cuestión no se perdiera, y estoy seguro de que fue de gran interés para que no desapareciera, no digo que no, pero creo que, si lo que queremos es mejorar todo aquello que está mal hecho, lo ideal sería ser uno más de la organización, aportando lo que podamos. Como en todo, cuanto más personas estén ayudando, mejor podrá salir la competición.

Para cerrar el artículo, dejo un poco de información para todos aquellos que estén interesados en participar en la Media Maratón “Ciudad de Zamora”. La cuota de inscripción será de 13 euros hasta el día 1 de marzo y de 20 euros desde el 2 de marzo hasta el cierre inscripción, que será el 12 de marzo a las 24:00 horas. La inscripción podrá hacerse a través de la web de la Delegación deAtletismo de Zamora. La recogida de dorsales será el día 14 de marzo, de 12:00 a 14:00 horas y de 17:00 a 20:00 horas, y el mismo día de la prueba, de 8:30 a 10:00 horas en la Ciudad Deportiva Municipal de Zamora. Desde la organización piden que no se espere al último momento para recoger el dorsal. Junto al mismo se entregará una bolsa de corredor que incluirá una camiseta conmemorativa y productos de la tierra. La salida será a las 11:00 desde la Plaza Mayor de Zamora, estando situada la meta en las pistas de atletismo de la Ciudad Deportiva Municipal de Zamora. Para más información: Delegación de Atletismo de Zamora.