miércoles, 21 de septiembre de 2016

De lesiones va el asunto


Correr es adictivo. Cuando uno se calza unas zapatillas, tarde o temprano acabará cogiéndole el gusto y empezará a tomárselo como un estilo de vida y como algo que nunca queremos que falte. Salir a sumar unos cuantos kilómetros con nuestras zapatillas, preparar una competición o colgarnos un dorsal es algo realmente motivador. Pero, por desgracia, no todo dentro del mundillo del atletismo es “de color rosa”, y, como todos sabemos, también existen esas dichosas molestias, que en algunas ocasiones no dejan de ser eso, molestias, y nos van a permitir seguir corriendo; sin embargo, habrá otras ocasiones en las que, queramos o no, tendremos que poner punto a nuestros entrenamientos durante unos cuantos días si queremos recuperarnos por completo. En este último punto me encuentro ahora mismo.

Ayer tenía en mente hacer unas cuantas series largas como primer día de calidad. El hecho es que, según iba completando el calentamiento, las sensaciones estaban siendo pésimas, no me notaba nada cómodo y las piernas no acababan de ir nada sueltas. Finalmente, al completar los primeros veinte minutos opté por seguir rodando y acabar los últimos kilómetros rodando a buen ritmo. El rodaje iba siendo uno más, rodando sobre los 4'38-4'40 min/km, hasta que, hacia la mitad, di una mala pasada al hacer un giro. Empecé a tener una pequeña molestia en uno de los dedos del pie derecho. No le di demasiada importancia y continué rodando. Con el paso del tiempo esa molestia iba en aumento, hasta que, durante los últimos kilómetros, esa molestia pasó a ser dolor. Al parar y empezar a caminar, veía las estrellas. Lo primero que se me vino a la cabeza fue “¿cómo es posible que ahora tengo estos dolores caminando y he acabado hace dos minutos de correr 14 kilómetros?”. Aguantándome el dolor, llegué a casa. La cosa no pintaba bien, y empecé a darme cuenta de que, tuviera lo que tuviera, me la había preparado gorda, y que seguramente me tocara colgar las zapatillas durante unos días. En un principio, para hoy barajé la posibilidad de salir en bicicleta para evitar parar, y, aunque no poder correr, sí poder estar activo. Finalmente, y tras haber estado hablando con un par de compañeros, opté por parar por completo y no complicar más las cosas. Por lo tanto, hoy, en vez de completar los 16 kilómetros previstos, he tenido que conformarme con estar toda la mañana sentado, poniéndome hielo en el pie. Por lo menos, y acordándome bastante de las zapatillas, he aprovechado la mañana para avanzar algo del temario de las oposiciones, por lo que, por lo menos, tiempo no he perdido.

Deportivamente, ¿qué hacer ahora? Pues supongo que me tendré que aguantar las ganas de salir a correr hasta que se pase el dolor en el pie. ¿Deportes alternativos? Lo he pensado, y de hecho estoy deseando subirme a la bicicleta (ahora que no puedo correr, sí que tengo ganas de pedalear), pero creo que en esta ocasión, un deporte como el ciclismo, tan apto para algunas lesiones atléticas por su escaso impacto, no es recomendable para mi actual lesión, ya que es una zona con la que tengo que hacer cierta fuerza al dar pedales. No sé qué tal me vendrá la natación, quizá me venga mejor que el ciclismo, pero, para esta ocasión, creo que, aunque me cueste, estaré quito del todo. Como bien sabéis, me supone un esfuerzo muy grande estarme quieto, y si hoy ya me está costando, prefiero no imaginarme cómo estaré cuando vuelva a correr. No sé para cuántos días tendré, si para el fin de semana ya estaré listo o me tocará esperar dos meses. Por ahora, desde luego que me tocará reorganizar todo lo programado. No sé cuándo podré volver a correr, así que tampoco podré programar nada hasta entonces. La temporada de campo a través, que comenzará en el mes de noviembre, creo que se me quedará un tanto grande. Cuando me lesioné hace dos años, volví a correr a mediados de septiembre y en Atapuerca no andaba lo suficiente como para ponerme en la línea de salida de este tipo de competiciones, donde descolgarse ya estando en forma es muy fácil. A ver para cuándo logro ponerme a entrenar de nuevo, pero creo que, a priori, descartaré la posibilidad de ponerme un objetivo competitivo dentro de la temporada de cross, y me centraré (o por lo menos lo intentaré) en las pruebas de 10.000 metros, con el objetivo de siempre, ir a por esos 33'. Pero, para todo esto, antes tengo que recuperarme de esta lesión que ahora me tiene parado. A ver si la espera no es muy larga.

Nos vemos… haciendo deporte, claro. (Esperemos).

sábado, 17 de septiembre de 2016

Volvemos a escribir

Después de varios días, vuelvo a publicar en el blog. Los días han ido pasando, el mes ha avanzado y, con él, la llegada del otoño está ya bastante cerca. Hemos visto cómo ya han aparecido las primeras lluvias pero, sobre todo, hemos visto (o mejor dicho, notado) una considerable bajada de las temperaturas en los últimos días, pasando de un calor casi asfixiante a un fresquito que, sin ser el del pleno invierno, ya nos ha hecho empezar a sacar las primeras prendas de abrigo. Ha llegado la hora de despedir el verano. Creo que, en este momento, nos podríamos sentar a valorar sobre qué han podido significar estos días, y, sobre todo, empezar a organizar las próximas semanas y, en parte, la próxima temporada, cuyo inicio es casi inminente.

Este verano se me ha pasado especialmente rápido. Supongo que el hecho de haber estado preparando las oposiciones habrá tenido gran parte de que este hecho se haya producido. Con la cabeza puesta en fechas, temario y demás historias vinculadas a unas oposiciones, reconozco que me he encontrado bastante entretenido. A ésto le añadimos que, por fin, he completado un verano entero encadenando zancadas desde el primer hasta el último día. Salvo el año pasado, donde, como he dicho tantas veces, solo paré una semana, normalmente solíamos parar unas cuantas semanas, y reconozco que el verano se me hacía, en parte, más pesado, primero por no poder correr, y segundo, porque al empezar, me veía tan flojo de forma después de estar un mes sin entrenar, que me desquiciaba por no poder ir a mis ritmos habituales. El verano pasado se me pasó ya bastante rápido, pues pude entrenar y, aparte, me pude calzar las zapatillas por lugares por los cuales nunca antes había corrido o, por lo menos, nunca había llegado; sin embargo, este año ha sido incluso un tanto más diferente y rápido. Como decía, he seguido entrenando a diario, haciendo unos 80-85 kilómetros semanales. Solamente, quitando los días de descanso, un par de días he aparcado las zapatillas. Fue a principios del mes de julio, cuando retomé la práctica ciclista un par de días, saliendo el primero con mi padre y, el siguiente, justo una semana más tarde, con él, Félix y mi tío para hacernos una vuelta por la zona de Sayago. En total, el primer día creo recordar que sobrepasamos no por mucho los 80, mientras que el segundo llegamos, creo recordar, hasta los 87. Ambos días llegué muy, muy justito a casa, pues llevaba desde septiembre del 2015 sin tocar la bicicleta y meterme de golpe esas distancias seguramente no fuera lo más aconsejable. Desde aquella segunda salida, no he vuelto a tocar la bicicleta. A pesar de que más o menos (solo más o menos) he seguido todo el tema de competición a través de revistas, Internet o televisión, y a través de mi padre y de mi tío he seguido en contacto con el cicloturismo, lo de ponerme a montar en bicicleta ahora mismo no me llama en exceso. Lo mismo, salgo un día, me pico y vuelvo a retomar las salidas regulares, pero, por ahora, no tengo previsto salir, aunque sí seguir en contacto con el mundillo del ciclismo.

Con todo el verano por delante, sumando kilómetros a las zapatillas, me he permitido ir pensando sobre qué podía hacer esta temporada, algo que, al final, he descubierto que no me ha servido de gran cosa. Me explico. He ido aprovechando los rodajes para darle vueltas, una vez más, al hecho de volver a hacer series. Me veía con ganas de competir, éso es cierto, pero no acababa de dar el paso hacia delante para ponerme manos a la obra con una preparación específica, por lo que, con el paso de las semanas, he ido teniendo la sensación de perder un poco esa subida de moral que tenía para competir y seguir con mis rodajes habituales. Y así he estado durante estas últimas semanas, pensando que mejor quedarme como estaba rodando sin más pretensiones que ésa, incluso llegué a pensar en bajar aun más el número de competiciones y ser (si cabe) todavía más selectivo con las competiciones en las que me colgaría el dorsal; sin embargo, y sin saber muy bien el por qué, el pasado sábado se me cruzó el cable y me puse a hacer unas cuantas series de 2000 metros. Sin saber muy bien por qué, me vi haciendo uno de mis entrenamientos favoritos de series largas, y debo reconocer que lo disfruté. Reconozco que hice una pequeña barbaridad, pues siendo el primer día desde marzo no se me ocurrió otra cosa que hacer cuatro repeticiones, por lo que sumé ocho kilómetros en series el primer día que me ponía, una pequeña exageración. En un principio tampoco quise darle demasiadas vueltas porque lo primero que se me vino a la cabeza fue que, como siempre, sería un pique de un día y que las volvería a dejar de lado, pero el hecho es que esta semana he seguido con ellas el martes y hoy, y tengo previsto hacer otra sesión el sábado, y la verdad es que estos dos días que llevo esta semana los he disfrutado y mentalmente me han costado menos que en otros de los muchísimos regresos.

Me hago de nuevo la pregunta de siempre: ¿me encuentro ante la temporada de mi regreso? Creo que la pasada temporada la comencé un poco mejor para ello, pero, sin embargo, acabé como siempre, haciendo carrera continua. El hecho es que me veía bastante motivado, pero, por unas cosas o por otras, finalmente lo dejé. Esta temporada no sé qué pasará, pero ahora mismo creo que tengo varias papeletas para acabar volviendo a competir. ¿En qué me baso para decir esto? Pues en que he sido capaz de hacer las series sin pensármelo dos veces, como me ha pasado casi siempre desde que me lesioné. Ésto la verdad es que me motiva bastante, porque, por una vez en mucho tiempo, hacer las series solo me ha costado el esfuerzo físico que supone ir haciendo unos cuantos metros a un ritmo más elevado del habitual. Y sobre las competiciones, sigo echando un poco de menos estar en una salida sabiendo que he cumplido con un trabajo previo enfocado a tener una mejoría y poder correr un poquito más rápido. La verdad, no sé qué será lo que salga en esta ocasión, si la cabeza me jugará o no una mala pasada y acabaré o no volviendo a los rodajes, pero por ahora creo que puedo volver no sé si a correr a los ritmos “de antaño”, pero sí a volver a seguir un plan de entrenamiento enfocado a la competición y, por lo tanto, empezar a establecerme unos objetivos un poco más serios o, mejor, replantearme mi ansiado objetivo de ir a por esos 33' en 10.000 metros.


Lo de volver a tener un entrenador, por ahora no me lo planteo. Es cierto que son las personas más indicadas para marcar los entrenamientos, pues poseen los conocimientos suficientes como para organizar los entrenamientos y conocer al momento cómo está su pupilo, según los datos que posea a través de tiempos, ritmos y lo que posiblemente sea más importante, la sensaciones que el propio atleta le transmite. Pese a ello, y a haber estado con un entrenador durante cuatro años, para nada me planteo volver a tener a una persona que me supervise los entrenamientos. No quiero que suene a acto de prepotencia, pues soy el primero en reconocer que mis conocimientos sobre temas de atletismo son más bien escasos, pero, las cosas como son, para mi es todo un reto seguir un plan elaborado por mi y ver hasta dónde puedo llegar. ¿La mejor opción para el reto planteado? Pues seguramente no, pero por lo menos, habrá que intentarlo.

Nos vemos... haciendo deporte, claro.

martes, 6 de septiembre de 2016

Reflexionando sobre la Vuelta

Todos sabemos de la necesidad, cuando estamos entrenando y compitiendo, de descansar para poder recuperar y todo lo que llevamos en el cuerpo y en las piernas. Cuando estamos preparando una competición, necesitamos días más tranquilos o incluso de reposo absoluto para asimilar todos los entrenamientos que llevamos hechos. Cuando llevamos varios fines de semana seguidos compitiendo, conviene tomarse un respiro y dejar alguno sin colgarnos un dorsal. Incluso, a nivel profesional, cuando nos vamos a afrontar al reto de competir durante 21 días seguidos, es interesante dejar, entre algunas etapas, un día donde nos olvidemos de la tensión y los esfuerzos de la competición. En este punto es donde se encuentran los ciclistas de la Vuelta a España. Hoy martes se celebra el segundo día de descanso de la ronda española, un buen momento para intentar analizar cómo han sido, hasta ahora, los días de competición de la prueba por etapas más importante de nuestro país, y una de las tres más importantes a nivel mundial junto al Tour de Francia y al Giro de Italia. Y, sobre todo, creo que sería muy interesante valorar dos de los acontecimientos más extraños que han sucedido en el pelotón, como han sido la llegada a más de media hora del pelotón hace unos días, y la repesca de más de 90 ciclistas que llegaron fuera de control, entre ellos, el Sky al completo, a excepción de su jefe de filas, Crhis Froome. Un par de situaciones que, desde luego, nos deberían hacernos reflexionar acerca de varios temas y, desde luego, que se deberían evitar en el futuro.

Debo reconocer que me está llamando bastante la atención cómo los principales favoritos están compitiendo en esta Vuelta a España. Contador, que a priori era el principal favorito, pues seguramente, de todos ellos, era el que llegaba, en teoría, más fresco a la competición, ha demostrado que, a pesar de no ser el mismo Alberto de hace unos pocos de años y tras la caída que tuvo a inicios de Vuelta, algo que posiblemente le afectara mucho más que su estado de forma, sigue teniendo una clase impresionante como ciclista, demostrándolo cuando, a pesar de no tener piernas suficientes para enfrentarse a otros ciclistas, intenta mover el pelotón y dejarse ver con cambios de ritmo. Por desgracia para los que somos admiradores de Alberto como ciclista, esta vez no estamos viendo esos ataques tan fuertes, cuando veíamos a le veíamos de pie, bailando la bici muy alegremente y con su típica cadencia de pedaleo. Pero creo que estamos viendo una versión de Contador tirando de clase. Eso sí, creo que ya debería empezar, como poco, a pensar en otras pruebas de menor importancia y donde las exigencias y la presión no sean tan altas como puede ser en una gran vuelta, aunque, siendo sinceros, me parece que ha llegado el momento de empezar a plantearse (o mejor dicho, de retomar la idea, pues no olvidemos que en su día y lo dejó caer) la retirada del ciclismo al más alto nivel. Creo que Alberto como profesional ya ha ganado todo lo que podía ganar, y, cuando has estado a semejante nivel, siendo el foco de atención de todos los aficionados durante tantos años, creo que es mejor retirarse cuando aun la gente re recuerda como un ganador, no dentro de unos años, cuando Alberto habrá pasado a ser aquel ciclista que en su día ganó todo, pero que fue eso, en su día, y ya no se le vea como el ganador que ha sido.

Chris Froome, a pesar de haber logrado vencer en Peña Cabarga, creo que tampoco está en su mejor momento si lo comparamos con el Tour de Francia. Le hemos visto pasar algún que otro apuro, algo que tampoco está mal en el aspecto de que, a pesar de lo demostrado en la ronda gala, el británico del Sky también es humano, sufre como todo los participantes y, al igual que ellos, también tiene días donde no será capaz de encontrar el golpe de pedal adecuado para lograr, en esta ocasión, el maillot rojo que distingue al líder de la Vuelta a España. Aun tiene la última semana y, entre las etapas, una crono, para dar guerra y arañar segundos, por lo que de aquí al domingo pueden pasar muchas cosas. ¿Lograr la victoria? Personalmente, ahora mismo lo veo complicado. Si bien durante la disputa del Tour Nairo no estaba para ganar a Froome, creo que ahora mismo está siendo muy superior a él. Estamos viendo a un Quintana que, primero, está atacando, algo que no vimos en una edición de la ronda francesa donde solo le vimos a rueda del británico, y por otro, o yo por lo menos lo creo así, creo que va mucho más suelto sobre la bici si lo comparamos con Chris Froome. Creo que Nairo, salvo que cambie mucho la cosa, es el favorito para ganar la Vuelta. Está demostrando donde tiene que hacerlo, en la carretera, que es un candidato indiscutible para hacerlo. Reconozco que, a pesar de tenerlo entre los candidatos para vencer, tenía con varios puntos por encima tanto a Froome como a Contador, aunque la realidad es que ambos no están en su mejor momento y Nairo está demostrando que, por lo menos hasta ahora, está siendo mejor que ellos en la carretera.

¿Y qué pasa con Valverde? La verdad, creo que tiene mucho mérito lo que está haciendo. Ha corrido el Giro, el Tour y está afrontando ya la última semana de la Vuelta, y por si fuera poco, de por medio estuvo en los Juegos Olímpicos de Rio. Es cierto que el otro día le vimos fallar y perder más de diez minutos en meta, pero creo que debemos valorar la situación del murciano de Movistar. Desde el inicio del Giro a acumulado muchos días de competición, encima a un gran nivel competitivo. Es más, para mi gusto, creo que al Tour llegó con mejores piernas que Nairo. Sin embargo, da igual que seamos profesionales o que tengamos un organismo privilegiado como el de mi tocayo, al final el cuerpo tiene un límite de esfuerzos. A Alejandro le vino ese día el palo y acabó perdiendo más de diez minutos, pero no creo que sea algo a tener en cuenta, porque era algo con lo que desde Movistar ya deberían contar teniendo en cuenta los esfuerzos que ha hecho en los últimos meses el murciano.

Cambiando un poco de tema, vayamos a los hechos tan extraños que han sucedido dentro del pelotón de la Vuelta. En la 13ª etapa de la Vuelta se produjo un record cuanto menos histórico. Y es que el grupo principal, el pelotón, llegó a más de media hora del vencedor de la etapa, a la postre, la más larga de la Vuelta, con algo más de 210 kilómetros. ¿Qué decir de esto? No quiero defender la diferencia con la que llegaron los ciclistas del pelotón, pero creo que, en cierta medida, fue una decisión adecuada. Está claro que esa diferencia no debería haber existido, por lo menos no por una relajación tan exagerada por parte del pelotón, pero también pienso que debemos ponernos en la piel de cada uno de los participantes. Si analizamos, esa no era una jornada demasiado decisiva, y que debemos tener en cuenta que al día siguiente estaba la etapa reina, con subida al Aubisque. Partiendo esta base, el día previo los ciclistas se habían afrontado a una jornada con más de 190 kilómetros, ese día tenían que afrontar más de 210 y al día siguiente, otra de 190 y muy dura. Si le sumamos que esta Vuelta hasta ese momento no ha tenido jornadas de transición, creo que la decisión de los ciclistas es, a medias, razonable. No es razonable que llegaran a casi 35 minutos del vencedor, pues se podía haber reducido esa ventaja a 10-15 minutos, pero creo que en parte, fue una manera de buscar una jornada donde poder tomarse un respiro. Yo soy de los que piensan que etapas de este tipo, con 210 kilómetros, sobran. Me parece muy bien que sean profesionales, se les pida un rendimiento y demás, pero no veo sentido alguno a meter jornadas tan largas, y encima el día previo a la subida del Aubisque. Se buscaba una cosa que, en cierta medida, podría considerarse una quimera, y es la de ver una jornada con espectáculo, algo que yo, desde luego, veía y veo muy complicado. Ojo, sigo diciendo que casi 35 minutos cedidos en meta son una salvajada y, lo más importante, una forma exageradamente tranquila de tomarse la etapa, y eso está claro que no se debería haber permitido, pero mantengo que fue una jornada excesivamente larga, más aun teniendo en cuenta las etapa siguiente, que no hubo hasta el momento jornadas de transición y que, para colmo, estarían tres días consecutivos sumando más de 190 kilómetros.

Por otro lado, hemos visto cómo se repescaba a un grupo de más de 90 integrantes, entre ellos, el Sky al completo, a excepción de su líder, Chris Froome, en una jornada donde llegaron fuera de control. Ha sido una decisión muy criticada. Lo que más he leído es que quedaba fatal que la vuelta se quedara tan reducida. Siendo sincero, no me ha parecido una decisión adecuada. Siendo estrictos, creo que no deberían haberlos repescado. Estamos hablando de deporte al más alto nivel, y creo que si un grupo de corredores, por diferentes motivos, llega fuera de control, no puede tomar la salida al día siguiente. No he leído lo que dice el Reglamento de la organización, pero creo que no es solo cuestión de ver qué es lo que dice o deja de decir. Me parece que ahora mismo, es jugar con cierta desventaja. Posiblemente, muchos de los ciclistas que llegaron fuera de control realmente iban muy justos de fuerza, sino, seguro que más de uno hubiera llegado dentro del tiempo establecido, pero seguramente haya más de uno que, a pesar de ir justo, tenía fuerzas para llegar con el grupo. Porque, siendo sinceros, no entiendo cómo un equipo de tan alto nivel como es el Sky llegara fuera de control. Por ejemplo, en este caso, me ha parecido una falta de educación hacia su líder, Crhis Froome, el único integrante del equipo que llegó bien a meta. No sé si por parte del equipo habrá existido alguna reclamación o algo semejante, pero creo que no se debería dejar salir al Sky por abandonar de esta manera a su líder. Si no llevaron un equipo con suficiente nivel como para poder ayudar a Froome, creo que hubiera sido mejor opción no traer al británico. Si lo querían traer al ver posibilidades, lo mismo tenían que haber actuado en consecuencia y traer a un equipo que no fuera a llegar fuera de control. Hablo del Sky como ejemplo más descarado de esa llegada fuera de control, donde, por cierto, Froome ha afirmado que sus compañeros deberían estar fuera de carrera, pero el resto de los integrantes de ese nutrido grupo creo que tampoco deberían estar en carrera. ¿Que no quedaría bien y demás? Pues desde luego que no, pero tampoco me parece bien que si unos ciclistas han llegado fuera de control, además, no uno ni dos, al día siguiente salgan en la etapa, porque me parece faltar al respeto de los demás ciclistas.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.

domingo, 4 de septiembre de 2016

Crónica del IX Carrera Popular "El Encinar"

Ayer se celebró en El Encinar (Salamanca) la novena edición de su cross popular, con victoria para Antonio Cuadrado e Isabel Almaraz, con un tiempo de 28'12 y 32'48, respectivamente. Hasta allí nos tocó desplazarnos para disputar una edición de la prueba marcada por el calor a la hora de tomar la salida, con la única idea de intentar disfrutar el máximo posible de los ocho kilómetros de recorrido por los caminos de El Encinar. Reconozco que llegaba a la prueba sin tener muy claro cómo iba a responder. Tenía entendido que el recorrido no sería fácil por lo ondulado del terreno, y éso, junto al calor y mi forma actual de entrenar, a base de rodajes, me habían convencido de que me iba a tocar sufrir más de lo que tenía previsto. Aun así, tenía ganas de tomar la salida y ver cómo respondía. Ya se sabe cómo es esto del deporte, en muchas ocasiones nos podemos llevar la sorpresa y rendir mejor de lo que teníamos previsto.
La entrega de dorsales estaba programada para abrirse a las 17.30 horas (hora y media antes de la prueba). En mi caso, llegamos unos diez minutos después de su apertura, pero aun no la habían abierto, cosa que tardaron bastante en hacer. Yo tenía la mosca detrás de la oreja tras mi problema con la inscripción, y es que, a pesar de haber hablado con el Ayuntamiento de la localidad, no me quedaba conforme hasta que no me hubieran entregado el dorsal, pues ya me he quedado en alguna ocasión sin competir (aunque no fue en una popular, sino en una federada) por un problema semejante. Finalmente, no hubo problemas. Solamente tuve que presentar el justificante del pago para demostrar que estaba hecho. Una vez con el dorsal puesto en la camiseta, solo tocaba esperar hasta el calentamiento, lo que aproveché para ver quiénes se acercarían a competir. La verdad, no hubo un gran número de inscritos, los suficientes como para poder disfrutar de una tarde de atletismo popular. Apenas vi gente conocida. Sí vi a algún participante que me sonaba de la carrera de La Zarza de Pumareda de hace un par de semanas, a Ricardo y a Isabel, que demostraron su gran estado de forma, siendo Ricardo tercer absoluto e Isabel primera de su categoría, y a Josefa, también del Atletismo Macotera, a quien conocí cuando empecé a competir, pues coincidimos uno o dos años en el Atletismo Zamora. Del resto de los participantes, debo reconocer que no me daba cuenta de conocer a ninguno más, aunque seguro que he coincidido con alguno de los participantes en otras pruebas. 
Más o menos media hora antes de la salida tocó cambiarse y empezar poco a poco con el calentamiento previo a la carrera. En esta ocasión me acompañó durante gran parte mi tío, que, a pesar de que aun no ha acabado la temporada ciclista, se ha animado a preparar una competición de trail, alternando ciclismo y carrera a pie. Igual que siempre, trote y ejercicios de movilidad articular sobre todo para activar al cuerpo, porque, con la temperatura que hacía a las seis y media de la tarde (unos 35 grados), la verdad es que a poco que se hiciera se entraba en calor. Poco a poco fue pasando el el tiempo y llegó el momento de ponerse en la línea de salida. Como de costumbre, intento apurar el calentamiento a la vez que busco colocarme en primera fila. Y con gran puntualidad. se dio la salida. La salida, a priori, no me pareció demasiado rápida, aunque luego, viendo el paso del primer mil (3'27) creo que sí lo fue. Durante los primeros metros, el grupo fue bastante compacto. Mis sensaciones eran bastante buenas, tenía la sensación de ir mucho mejor de lo que el pulsómetro me iba diciendo. Sin embargo, esas buenas sensaciones solo duraron hasta el primer kilómetro y medio. Miraba el pulsómetro y veía que ya estaba en 190-192 pulsaciones. Aun quedaba mucha carrera y yo ya a estos pulsos. Veía también que las sensaciones tan buenas que había tenido en ese inicio de carrera no iban a acompañarme, así que, más o menos al paso por el 2000, opté por mantenerme ahí, dentro de esas pulsaciones, y dejar que el grupo se me fuera. Sabía que a 190-192 pulsaciones iba a poder, más o menos, aguantar la competición. Lo que no me esperaba es que el circuito se me fuera a hacer tan cuesta arriba y las pulsaciones se me fueran a disparar tanto. Según iba subiendo y bajando las cuestas iba viendo, en los puntos más altos, 198-200 pulsaciones, mientras que en las bajadas lograba ir un poco más por debajo, sobre 193-195. El esfuerzo de los primeros dos-tres kilómetros me iba haciendo mella, y cada vez las sensaciones iban a peor. El grupo delantero estaba cada vez más lejos, así que tenía que intentar que, por lo menos, el grupo trasero no me diera caza. Durante el primer kilómetro, donde mejores sensaciones tuve, veía que venía mi tío en el mismo grupo, lo que me hacía pensar que no podía venir muy lejos de mi. Iban pasando los kilómetros, y del grupo trasero me cogieron, a falta de unos tres kilómetros para la meta, un par de atletas, con los que hice en torno a un kilómetro, pero a los que me resultó imposible seguir cuando me tensaron la cuerda. Yo ya iba al límite, manteniendo las 194-195 pulsaciones. La última subida que teníamos me acabó de rematar, perdí también dejé de ver a los dos corredores que metros antes me habían pasado, y las pulsaciones volvieron a subir hasta las 203 pulsaciones. Al coger la bajada que nos llevaría a la meta, logré recuperar algo y bajar bastante el pulso. Finalmente, logré entrar en séptima posición. Los datos de GPS fueron: 8080 metros en 31'57, a 3'57 min/km y 195 pulsaciones medias. Logré también subir al podio, en esta ocasión como segundo Senior.
En definitiva, una tarde bastante interesante de atletismo popular. La prueba no estuvo mal organizada, aunque creo que deberían pulir ciertos detalles. Creo que los cinco euros de inscripción no se correspondieron con lo que luego se nos dio, pues ni si quiera tuvimos una camiseta conmemorativa de la prueba, Es cierto que el sorteo estuvo bastante bien, pero en alguna otra competición por un precio igual he acabado con la sensación de haber amortizado el precio de inscripción. Y otro punto negativo lo pondría en la entrega de dorsales, la cual se abrió bastante más tarde de lo que se dijo. Por lo demás, creo que el circuito estaba muy bien marcado, y los obstáculos que podían crearnos problemas, muy bien señalizados.
Tras la competición de ayer en El Encinar, hoy tocó hacer un rodaje regenerativo. La verdad es que tras la carrera me noté bastante cansado, así que hoy decidí salir a hacer un rodaje muy suave, completando algo más de 10.3 kilómetros en 45'06, a 4'22 min/km y 168 pulsaciones medias. Bueno, decía que tranquilo, pero debo reconocer que me acabé picando. Los primeros 30' los hice rodando entre 160 y 165 pulsaciones, para completar los últimos 15' rodando entre 175 y 180 pulsaciones. Y tras este fin de semana, creo que ha llegado el momento de empezar a variar los entrenamientos y a empezar a meter entrenamientos de calidad. Aun tengo que programar varios entrenamientos, pero más o menos tengo todo hecho. Mi próximo objetivo estará centrado en los 10 kilómetros. Quiero variar muchas cosas de mi preparación, así que me tocará mentalizarme de algunas cosillas. Seguiré metiendo días de bastantes kilómetros, sobre todo con esa tirada larga del domingo, aunque también habrá días donde toque recuperar. Finalmente, creo que me decantaré para entrenar por kilómetros, aunque reconozco que este tiempo entrenando por tiempo tampoco me ha decepcionado.

Nos vemos... haciendo deporte, claro.

viernes, 2 de septiembre de 2016

Objetivo: Terradillos

Una vez más, toca ponerse manos a la obra para escribir sobre atletismo. En esta ocasión, me gustaría escribir sobre la próxima competición en la que tomaré la salida, que será mañana en Terradillos (Salamanca), sobre un circuito de 8000 metros. También, por supuesto, me gustaría escribir sobre los entrenamientos, aunque no me gustaría que el atletismo sea hoy el único tema (aunque, como suele ser habitual, sí el principal) de la entrada del blog. Estamos en plena disputa de la Vuelta a España y apenas estoy hablando de ella en el blog, así hoy, tras una etapa de más de 200 kilómetros y con la mente de los ciclistas pensando ya en la subida al Aubisque, intentaré expresar mi opinión sobre algunos temas vinculados a la ronda española.

Mañana, de nuevo, nos tocará colgarnos un dorsal. En esta ocasión toca desplazarse hasta la localidad charra de Terradillos para disputar su cross popular sobre un recorrido de 8000 metros. Reconozco que tengo ganas de competir allí. Me enteré de su existencia hace un par de semanas a través de Ricardo en la competición de La Zarza de Pumareda. Nos dio un folleto con toda la información para inscribirse, y tras un pequeño reto con mi tío, finalmente nos decidimos a competir los dos. Mi estado de forma está bastante lejos de ser el mejor para intentar disputar una competición, pero, aun así, mi objetivo para mañana es intentar todo lo rápido que mis piernas (y estado de forma) me dejen, pero, sobre todo, intentando que los metros iniciales me puedan y el final de la prueba se me haga más largo de lo esperado. Se trata de encontrar un equilibrio que me permita correr rápido, pero lo suficientemente lento como para poder completar los ocho kilómetros sin tener la sensación de ir ahogado. No me atrevo a plantearme un ritmo o un puesto determinado, prefiero que sea la carretera quien me ponga en mi sitio. En La Zarza me puse un objetivo demasiado ambicioso, y fue finalmente la propia competición quien me mandó de un momento a otro al sitio que me correspondía, por lo que mañana me limitaré a hacer mi carrera lo mejor que pueda y a dejar que sea mi cuerpo el encargado de marcar el ritmo apropiado para cada momento, y luego, lo que tenga que salir, ya saldrá. Y para cerrar el párrafo, me gustaría  hacer un pequeño matiz de la competición. No sé cómo estará mañana todo organizado, pero creo la impresión a la hora de inscribirme ha sido bastante mejorable. Por un lado, no he sido capaz de encontrar por ningún lado el circuito de la competición, a pesar de que en la misma web donde se podía realizar la inscripción venía un supuesto mapa con la ruta a completar. Por otro lado, el tema de la inscripción me ha dejado mucho que desear. Este es el principal motivo de mi inicial descontento. Me preinscribí y creo que fue ese mismo día cuando realicé el pago. Al entrar ayer en la web, me encuentro con que no salgo inscrito. Me encuentro con una lista de inscritos donde al final pone "deben inscribirse". Me busco por allí, a ver si es que hay algún problema con mi inscripción... y me encuentro con que aparece mi padre con el pago hecho, pero sin inscribirse. Claro que no estaba inscrito, ¡el que va a correr era yo! A la hora de realizar el pago hemos especificado que el dinero era el correspondiente a mi inscripción, pero el hecho es que en esta lista aparece mi padre. Esta mañana tocó llamar al Ayuntamiento de Terradillos para ver qué solución podíamos darle a esto, y parece que en un principio no habrá problema, cambiarán el nombre y listo. Espero que al llegar a Terradillos no me encuentre con ningún problema y pueda competir tranquilo.


Siguiendo con el tema de los entrenamientos, esta semana no se ha dado mal, aunque el rodaje de ayer podía haber slido algo más rápido. Tras el rodaje del lunes, del que ya hablé en la última entrada del blog, el martes me animé a rodar otros 60'. En un día donde tuve muy buenas sensaciones, completé un total de casi 14.10 kilómetros en 1h02'08”, a 4'25 min/km y 161 pulsaciones medias. El miércoles logré completar otros casi 13.8 kilómetros en 1h00'18”, a 4'23 min/km y 162 pulsaciones medias. Para seguir, el jueves me calcé las zapatillas pensando ya en la competición de mañana. En un día donde me tocó forzar los últimos minutos para lograr ir por debajo de los 4'30 (llevaba un ritmo medio de 4'32 en el minuto 55), logré completar un total de algo más de 13.5 kilómetros en una hora justa, a 4'25 min/km y 163 pulsaciones medias. Hoy nos toca descanso, así que poco tengo para contar.

Últimamente, muchos compañeros me preguntan el motivo por el cual no estoy haciendo series. Como ya comentaba en las últimas entradas, tengo ganas de ponerme a preparar una competición, pero el hecho de llevar también mucho tiempo diciendo que voy a hacer series y que voy a preparar una carrera, me hace sentarme a pensar y darme cuenta de que tengo que dejarme de tanta historia y ponerme manos a la obra. Poner la cabeza en blanco y empezar a hacer sesiones de calidad. Como me decía Teo ayer, hay que hacer algo con mi velocidad, pues hasta no hace tantos meses etaba haciendo rodajes a unos ritmos bastante más elevados que los de ahora. Y si el fondo lo tengo, porque realmente es lo que estoy trabajando ahora, ¿por qué no incidir más sobre la calidad, que será lo que me haga lograr una mejoría? Pues realmente creo que sería lo suyo, seguir rodando, por supuesto, pues los rodajes son también una parte fundamental de los entrenamientos, pero empezar a hacer series (cortas, largas y en cuesta) en busca de esa mejoría. Por lo tanto, toca, como decía, empezar a buscar objetivos y olvidarse de las excusas para empezar a hacer los entrenamientos que me ayuden a buscar esa mejoría necesaria para lograr correr en mis ritmos de hace ya bastante tiempo.

Cambiando un poco de tema, nos encontramos en plena Vuelta a España y apenas estoy hablando sobre ella. Tampoco la estoy siguiendo lo suficiente como para ofrecer una crítica demasiado amplia, así que no me extenderé demasiado en este párrafo. La verdad, creo que no está siendo una Vuelta excesivamente buena para Alberto. Desde luego, está tirando mucho de clase y le hemos visto en varias ocasiones intentando mover al pelotón, pero, aun así, desde luego que no está en su mejor momento de forma, más teniendo en cuenta que tuvo un batacazo a inicios de la Vuelta, que le dejó bastante tocado. A priori, era mi favorito, pero creo que está bastante lejos de ganar la ronda española. Froome está demostrando que no está mal del todo, logrando ya vencer en Peña Cabarga, aunque aun no ha sido capaz de vestir el maillot rojo que distingue al líder. Aun queda Vuelta, pero creo que el duelo estará entre él y Quintana, a quien veo mil veces mejor que en el Tour, porque, por lo menos, le hemos visto atacar en alguna ocasión, no como sucedió en la ronda francesa, donde siempre le vimos a rueda de Froome. Y si en el Tour dije que para mi había perdido todas las papeletas de favorito, aquí diré que sí tiene muchas posibilidades de llevarse la victoria. Habrá que esperar a la etapa de mañana con el Aubisque para ver qué sucede entre él y Froome. Creo que es una etapa donde el británico del Sky podrá dar guerra, pues es una etapa que, bajo mi punto de vista, se adapta mucho más a él que a Nairo, pero tendremos que esperar para ver cómo de desarrolla todo, porque, aunque la etapa de mañana será fundamental, debemos pensar que también queda una contrarreloj antes de que acabe la Vuelta, y que tanto en una como en otra podrán pasar mil cosas con el maillot rojo. Para cerrar el párrafo, me gustaría mencionar a Jaime Rosón, corredor del Caja Rural. Cada vez que me pongo a ver la Vuelta por televisión, intento localizarlo para ver cómo va. Me ilusiona ver a Jaime dentro del pelotón profesional, y más en una de las tres grandes vueltas. Es su primer año de profesional y su primera vuelta por etapas de 21 días, por lo que seguramente algún día le toque sufrir más de la cuenta al haber encadenado tantos días seguidos de competición y a unos ritmos endiablados, pero seguro que los ánimos de la afición zamorana son una parte fundamental para ayudarle en cada etapa. Desde aquí me gustaría mandarle fuerza para estos días que vienen, algunos bastante durillos.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.


lunes, 29 de agosto de 2016

Escribiendo por escribir

Nos encontramos de nuevo a lunes. ¡Cómo pasa el tiempo! Hoy me gustaría ponerme a escribir, como era de esperar, sobre deporte. Intentaré escribir sobre atletismo. Tengo en mente vinculados a este deporte que hoy me gustaría transmitir.

Empezamos por los entrenamientos. Tanto la semana pasado como esta no puedo decir que me haya “matado” pensando los entrenamientos, dedicándome a rodar una hora diaria, a excepción del domingo, donde he puesto un rodaje de hora y diez minutos. Pero, como comentaré más abajo, creo que la estructura de solo rodajes se acabará dentro de muy poco para empezar a preparar una nueva competición de 10.000 metros. Así, el lunes pasado empecé la semana con 13.6 kilómetros en una hora justa, a 4'24 min/km y 168 pulsaciones medias. El martes acabé con 13.86 kilómetros en el tiempo marcado, a 4'19 min/km y 170 pulsaciones medias. Un día donde me noté bastante bien de sensaciones. El miércoles decidí salir a rodar sin el pulsómetro. En un día donde me noté bastante “atrancado”, completé algo más de 14 kilómetros en una 1h00'19, a 4'17 min/km. El jueves volví a guiar el rodaje por el pulso, completando 14.5 kilómetros en una hora justa. El jueves fue, sin duda alguna, el día que mejor me he notado esta semana. El viernes descansé. El sábado decidí salir a completar un rodaje de una hora, pero más cómodo que en los días anteriores, sin acabar a más fuerte. Así, completé 13.4 kilómetros a 4'29 min/km y 162 pulsaciones medias. Y para acabar la semana, el domingo nos tocó hacer la tirada larga. También me noté bastante bien de sensaciones. Al final logré completar algo más de 15.8 kilómetros en 1h10'19, a 4'26 min/km y 163 pulsaciones medias. Y con estos entrenamientos, completo una semana donde he logrado sumar un total de 85 kilómetros. Y para seguir, hoy comencé una nueva semana con otro rodaje… también de una hora. Así, en un día donde me he notado muy bien de sensaciones, he completado 14 kilómetros justos en 1h00'41”, a 4'20 min/km y 161 pulsaciones medias.

Comentaba al principio del articulo que, en un principio, ésta será la última semana donde me dedicaré solamente a hacer carrera continua. Últimamente, como alguna vez he escrito en el blog, tengo la sensación de estar echando bastante de menos los entrenamientos de series y las competiciones estando bien de forma. Entre unas cosas y otras, he ido abandonado los entrenamientos de calidad y la búsqueda de algún objetivo para poder prepararlo con tiempo suficiente como para hacer una pequeña base con series y luego una preparación específica de cara a un objetivo determinado. Quizá, la primera apuesta que quise hacer, preparar los 10 kilómetros de León, entrenando en condiciones julio, agosto, septiembre y un par de semanas de octubre hubiera sido una pequeña gran exageración, por lo que decidí posponer esa preparación específica y empezar a hacer series en agosto. A inicios de este mes mi idea fue empezar de nuevo con las series, pero finalmente, tampoco comencé con ellas. Pero, aun así, las ganas de meter entrenos serios y competiciones ya habiendo entrenando con unos cuantos entrenamientos serios han ido en aumento. Y ahora, ya casi en septiembre, me debo empezar a recapacitar en esa vuelta. Ya no tengo excusas de nada. Estoy teniendo buenas sensaciones entrenando y el cuerpo me está pidiendo hacer esos entrenamientos fuertes. ¿Qué más puedo pedir? Creo que no puedo exigir nada más. Seguramente estoy ante una oportunidad bastante interesante de replantear mi vuelta a la competición, pues el cuerpo me lo está pidiendo, así que habrá que intentar ponerse manos a la obra para seguir un nuevo plan de entrenamiento.

¿Qué tengo pensado? Pues, en un principio, retomar las series la próxima semana. Tengo en mente hacer unos cuantos cambios respecto a mi actual manera de entrenar, muy centrada en los rodajes a ritmo cómodo. Lo suyo creo que sería hacer tres días de calidad y tres de carrera continua. De los días de series, hacer uno de ellos en cuesta y los otros dos, uno series más largas (de entre 1000 y 3000 metros) y otro día de series más cortas (400, 500, 600 u 800 metros). De los días de rodaje, tengo en mente hacer una sesión regenerativa, otra sesión de rodaje algo más larga (según me dedica finalmente a guiar los entrenos, puede ser de 15 kilómetros si los guío por distancia o de una hora si lo hago por tiempo, más o menos) y luego otra sesión de rodaje, que consistiría en hacer una sesión de carrera continua larga, de unos 18-19 kilómetros o de 1h20' si me guío por distancia. ¿Y qué objetivos me planteo? Los que sois lectores habituales del blog (y bueno, no tan habituales, pues cada poco tiempo hago referencia a esto) sabéis que estoy “enamorado” de los 10 kilómetros. Sin duda, es mi distancia favorita, donde más disfruto compitiendo. Así que, una vez más, será esta distancia hacia la que tengo en mente centrar todos los entrenamientos. ¿Qué busco dentro de los 10.000 metros? Pues creo que ahora mismo poder competir para hacer 33 minutos es algo que queda muy, muy lejos, así que, a priori, mi idea es entrenar para intentar estar entre la marca que hice en mi única participación en los 10 kilómetros de Fuentesaúco (34'40) y Bañobárez (35'12). Tengo previsto seguir una preparación de 16 semanas. Por ahora no he encontrado ninguna prueba de 10 kilómetros para estas fechas, me tocará ir buscando para ver dónde puedo asaltar esa marca. Una opción sería la San Silvestre de Salamanca, pero aun no lo tengo claro.

He comentado en varias ocasiones sobre si qué me puede resultar mejor para entrenar, hacerlo por tiempo o por distancia. ¿Qué puede es realmente mejor? Actualmente, con los GPS y opciones para el móvil tenemos la posibilidad de saber cuántos kilómetros hemos recorrido en cada sesión de entrenamiento, y también de saber qué tiempo hemos tardado, aparte de otros datos, como pulsaciones, ritmo o desnivel. Personalmente, y aunque he estado muchísimo tiempo entrenando por distancia, creo que es mejor hacerlo por tiempo. Creo que lo importante no son los kilómetros que somos capaces de recorrer, sino durante cuánto tiempo somos capaces de correr, sobre todo para pruebas de larga distancia (media maratón o maratón). Por ejemplo, si estamos preparando una media maratón, creo que es mucho mejor que seamos capaces de correr 1h30' a 4'20 que 17 kilómetros a cuatro el mil. Para pruebas de maratón, creo que también es mucho mejor entrenar por tiempo, sobre todo por el desgaste que nos pueden producir las tiradas más largas. Para un corredor que sea capaz de rodar a cuatro el mil, puede estar bien hacer una tirada larga de 32 kilómetros, pues estará rodando poco más de dos horas, pero para un atleta que tenga previsto hacer esa tirada a un ritmo de 5'15 creo que es mejor rodar por tiempo, pues si nos decidimos a hacer este tipo de tiradas guiadas por distancia, estaremos corriendo durante mucho tiempo, del cual nos una inversión de la que nos costará muchísimo recuperar, pues hemos estado corriendo durante bastante más de dos horas. Para pruebas más cortas, como 5000 o 10000, los entrenamientos van a ser más cortos y, quizá, algún entrenamiento sí podríamos guiar por distancia. Aun así, creo que sigue siendo mejor opción hacerlo por tiempo. Otra cosa es que con las tecnologías actuales nos acabemos guiando por los kilómetros que llevamos. ¿Cómo tengo previsto hacerlo en esta preparación? Creo que volveré a entrenar por distancia, es como lo he hecho siempre que he preparado alguna competición, y no me ha ido demasiado mal.

En definitiva, y para resumir, a ver si ahora, con aparentes ganas y motivación, soy capaz de retomar los entrenamientos de los que en su día me alejé y logro volver a tocar los ritmos a los que me estaba desenvolviendo hasta no hace tanto tiempo. ¿Factible? Creo que sí, solo tengo que tener la paciencia suficiente y mentalizarme de que me tocará hacer alguna sesión más suave y algo más corta que estos últimos rodajes, para poder recuperar. Tampoco es tan complicado.


Nos vemos… haciendo deporte, claro.

viernes, 26 de agosto de 2016

Maratones olímpicas y objetivos deportivos

Una vez más, me pongo a escribir en el blog con la idea de tocar temas relacionados con el deporte o, mejor dicho, con el atletismo y el ciclismo. Me gustaría escribir sobre la actuación de Castillejo y España en la pasada maratón de los Juegos Olímpicos, una actuación alabada por unos y criticada por otros, pero no solo de eso. Poco a poco las sensaciones de los entrenamientos van mejorando y me están empezando a pasarme por la cabeza nuevos retos competitivos.

El pasado domingo se celebró en Rio la maratón masculina de los Juegos Olímpicos. Nuestro país partía definitivamente con Carles Castillejo y Jesús España. Si el domingo anterior, con las chicas, habíamos visto un día de calor intenso y un sol de justicia, la semana siguiente nos encontramos en un día lluvioso y poco propicio para competir. Sin embargo, todos los maratonianos allí presentes no se echaron para atrás y decidieron dar el do de pecho para lograr entrar entre los tres primeros y, por qué no, luchar por el oro olímpico. La táctica de Castillejo fue bastante conservadora de salida. España fue durante gran parte de la competición varios puestos por delante del catalán, pagando durante los últimos kilómetros la gran humedad reinante durante los 42195 metros. Castillejo optó por salir más atrás y, si las piernas iban bien, ir remontando posiciones poco a poco. Finalmente, llegó a meta en 2h18'34; España, algo por detrás en la línea de meta, marcó un tiempo de 2h20'08. Teniendo en cuenta que Jesús en su debut en maratón logró la mínima exigida para ir a Rio (2h11'58), y que, hasta la fecha, es su mejor marca en maratón (solamente ha corrido Sevilla y Rio), mientras que Castillejo en Sevilla llegó con un tiempo de 2h11'28, mientras que su mejor marca en los 42 kilómetros es de 2h10'09; por lo tanto, tanto el uno como el otro se quedaron muy, muy lejos de sus mejores marcas en las distancias, aparte de llegar muy lejos de los puestos cabeceros de la competición. ¿Podríamos hablar, como se ha hecho, de un error táctico o de una competición donde los españoles no quisieron arriesgar? Yo creo que tanto Castillejo como España siguieron una táctica que ellos, a priori, fue la correcta, aunque luego no diera los resultados que los aficionados (y que quizá ellos) esperábamos. Al fin y al cabo, nosotros creo que no podemos lanzar demasiadas críticas hacia la forma en que ambos se tomaron la competición, porque solamente Carles y Jesús estuvieron en Rio disputando los 42 kilómetros de la maratón, y que, con sus correspondientes palmarés, seguramente sepan mucho más que cualquiera de nosotros a la hora de plantear una estrategia para una competición. Partiendo de esta base, a continuación os voy a comentar cuál es mi opinión sobre la competición de ambos.

Creo que es evidente que, tras tantos meses de preparación para Rio, ninguno querría cometer ningún fallo y la estrategia a seguir la tendrían estudiada al milímetro antes de salir, de eso estoy completamente seguro. Pero no nos olvidemos de que la maratón son más de dos horas zancada tras zancada, y que en ese intervalo de tiempo pueden surgir muchísimas cosas que nadie, ni el propio corredor, se espera. Por mucho que el atleta entrene, hay factores que seguramente no pueda llegar a controlar, como puede ser el tema climatológico. Hablando sobre la estrategia, se ha dicho que, viendo sus mejores marcas, ninguno de los dos arriesgó. Yo no lo veo así. Un ejemplo muy claro es en la forma que tuvo Castillejo de correr. Es un atleta con 2h10'09 de mejor marca en la distancia y que llegaba a Rio con una mínima de 2h11'28, por lo que, desde luego, piernas tenía para haber bajado por bastante el tiempo tras los 42 kilómetros. Viendo que llegó en 2h18, podríamos pensar que no se molestó y, viendo que era su última maratón, se limitó a disfrutar, sin arriesgar nada. Yo creo que Carles sí arriesgó. Vio que la climatología para nada iba a acompañarle, por lo que optó por arrancar algo más despacio de lo previsto e ir remontando posiciones. ¿Acaso no es arriesgar el hecho de salir más lento y dejar que el que puede ser tu grupo se vaya, perdiendo, con el paso de los kilómetros, las posibilidades de cogerlo, pues, cuanto más tardara en subir el ritmo, más lejos se encontrarían los componentes de dicho grupo? Castillejo optó por salir atrás a sabiendas de que la climatología seguramente no le iba demasiado bien, y decidió ir subiendo el ritmo con el paso de los kilómetros. ¿Que a los demás tampoco les iría bien la climatología? Cada uno arriesgó según su criterio, y seguramente, Carles tomó una decisión que le sirvió para no reventar y poder ir superando atletas con el paso de los kilómetros. Por otro lado, Jesús España optó por salir a un ritmo más rápido que el del catalán, aunque distanciado de los puestos cabeceros. Quizá, España pagó la gran humedad reinante en la prueba o el hecho de salir a un ritmo más alto del que podía aguantar, algo que quizá sea relativo, pues en Sevilla corrió bastante más rápido, aunque, seguramente, en unas condiciones más apropiadas para disputar una maratón. Como decía, cada corredor es un mundo y creo que cada uno de ellos decidió arriesgar de una manera diferente.

Con esta maratón olímpica, Castillejo cierra una etapa que ha durado muchísimos años. En Sevilla dijo que ésa sería si penúltima o su última maratón, según la marca que hiciera tras los 42195 metros. Finalmente, logró clasificarse, por lo que Rio ha sido su última competición como atleta de alto nivel. Carles se retira con un palmarés muy envidiable. Ha sido campeón de España de maratón y de 10.000, y ha logrado unas marcas dignas de admirar (3'39 en 1500, 7'42 en 3000, 13'11 en 5000 27'39 en 10.000 y 2h10'09 en maratón), siguiendo una escala lógica, aumentando de distancia con el paso de los años. Ahora, Carles verá el atletismo desde otra forma, sin tener que prescindir de su rendimiento para lograr una beca o un contrato deportivo. Desde aquí, mucho ánimo en esta nueva etapa de tu vida, Carles.

Cambiando un poco de tercio, a estas horas debería estar preparando todo para, una vez más, colgarme un dorsal. Esta tarde se celebra en Samir de los Caños (Zamora) su prueba popular, sobre una distancia de 10.000 metros. En un principio tenía pensado participar, pero finalmente no estaré en la línea de salida. La verdad es que tenía mis dudas, viendo que el pasado fin de semana corrí en La Zarza y el que viene toca volver a la provincia charra para disputar el Cross de El Encinar, pero finalmente opté por no tomar la salida. Ayer me di bastante tralla rodando, y la verdad es que por la tarde las piernas estaban bastante tocadas, así que, como es habitual, opté por hacer hoy el día de descanso. Seguramente, de tomar la salida hoy en Samir solamente hubiera acumulado fatiga (ésto supondría que en una semana hubiera competido dos días y rodado seis días, todo sin descansar ninguno), porque, aparte de seguir sumando días sin descanso, estoy seguro de que hubiera salido a tope, pues ya sabemos qué es lo que pasa cuando nos colgamos un dorsal, empezamos con que vamos suaves y acabamos corriendo a muerte, así que hoy mejor seguir con la rutina, descanso el viernes, que es mi día habitual, recargando las pilas para el fin de semana, donde tocará seguir sumando kilómetros y kilómetros. Dentro del deporte, supongo que como todo en la vida, de vez en cuando conviene sentarse y reflexionar sobre qué es lo que nos puede venir mejor o peor, y en esta ocasión creo que sería más positivo no cambiar el día de descanso, dejarlo el viernes y no competir en Samir. Si hoy en vez de competir me hubiera tocado salir a rodar a un ritmo cómodo, pues quizá no me hubiera importado tanto, porque sabía que si a 4'25 me veía cascado, podía bajar a 4'30, pero, como decía, con un dorsal puesto, los corredores tenemos peligro de querer darlo todo incluso cuando no debemos hacerlo. En resumidas cuentas, finalmente hoy me toca hacer el día de descanso.

Poco a poco van pasando los días y ya nos encontramos muy cerca del mes de septiembre, un mes donde muchos de vosotros os pondréis a calzar unas zapatillas después del verano. En mi caso, esta vez tampoco he parado, lo único, en julio salí un par de días en bici. Me he dedicado a seguir sumando kilómetros de carrera continua, unos días guiado por el pulsómetro y otro, por las sensaciones que me iba transmitiendo el cuerpo. Lo que sí he observado, es que desde hace como dos o tres semanas, el cuerpo está empezando a pedirme ritmos más exigentes en los entrenamientos, no siempre trabajar al mismo ritmo. Creo que las piernas y el corazón se están empezando a aburrir de trabajar siempre dentro de las mismas pulsaciones y los mismos ritmos, y me va pidiendo algo de caña. Así he estado haciendo en los últimos días, completando los últimos kilómetros a ritmos algo más exigentes para “quitarme la carbonilla”, como suele decirse, y debo reconocer que el cuerpo, aunque parezca mentira, me lo ha agradecido. Yo creo que en ocasiones, el cuerpo nos pide trabajar a unos ritmos determinados para no acostumbrarse siempre a lo mismo o para evitar caer en el aburrimiento, y creo que ésto es lo que me ha pasado a mi esta vez. Y es entonces cuando me aparece de nuevo la pregunta de siempre. ¿Series o no series? Quizá mi problema hasta ahora es que mi cuerpo no me había pedido hacer más trabajo de cambios de ritmo, sino que simplemente me había pedido rodar. Sin embargo, por el simple hecho de haber visto esto, se ha levantado una pequeña esperanza de que mi cabeza pueda volver a querer preparar una competición. Viendo que el cuerpo me ha estado pidiendo durante estos días rodar a ritmos más vivos, creo que las series pueden adaptarse perfectamente a dichas necesidades.


Nos vemos… haciendo deporte, claro.