domingo, 12 de febrero de 2017

Crónica de la XX Carrera Popular "Don Bosco"


Este domingo se celebró la vigésima edición de la Carrera Popular “Don Bosco” en en el barrio vallisoletano de Valladolid, con victoria para Eudardo Ordax y Andrea Roman. Un año más, nos desplazamos hasta Valladolid para competir en esta última edición de una prueba que, a lo largo de los años, ha logrado instaurarse dentro del calendario de la ciudad y, por qué no, también del calendario de Castilla y León.

En Zamora, el día se levantó bastante desapacible, con algo de lluvia, que decidió acompañarnos durante gran parte del viaje, aunque una vez en Valladolid, decidió que no quería estar presente en la prueba. Mirando cada poco tiempo hacia el cielo, deseando que no lloviera, llegamos al barrio de Pajarillos. Tras la típica de recogida de dorsales, como siempre muy bien organizada, y sin descuidarse con la hora de calentamiento (la categoría Absoluta salía a las 10.30), tocó ir a ver a los primeros atletas del Club, que correrían sobre una distancia de unos 2200 metros. Tras su salida, a las diez de la mañana, tocaba cambiarse y empezar con los ejercicios típicos del calentamiento, algo que hoy, con la temperatura que había a esas horas, era algo más que necesario. Poco a poco, la zona de la salida y de la llegada se fue llenando de corredores, todos con un mismo objetivo: intentar correr lo mejor posible a lo largo de esos 9500 metros de recorrido por las calles de Pajarillos.

La hora de salida estaba programada para las 10.30 de la mañana. Unos minutos antes, la línea de salida se abarrotó. Quizá en un pequeño error por parte de la organización, o quizá de los atletas, se colocó una cinta, detrás de la cual, debíamos estar todos los corredores. Creo que fuimos varios los que esperamos hasta última hora, pensando que se nos dejaría alargar el calentamiento hasta el último momento. Pensamiento inadecuado, pues no la quitaron hasta que todos estuvimos detrás de ella, lo que provocó una situación un tanto incómoda para muchos, y es que realmente estábamos “apretujados” unos contra otros, llegando incluso algún juez a mandar a los atletas más rezagados que se incorporaban a la primera fila, a filas más traseras, porque en las primeras ya no entraba “ni un piojo”. Tras unos primeros metros donde hubo codazos y golpes a manta (incluso escuché voces entre algunos atletas), el grupo se fue deshaciendo y se fueron poco a poco formando grupos. En mi caso, no me acababa de encontrar cómodo en ninguno, por lo que decidí hacer mi carrera, olvidándome de grupos, e intentar hacer la carrera lo más progresiva posible, aplicando la ley que tantas veces me dijo Ángel en su día: “Lo importante es que pases cadáveres, no que tu seas un cadáver”. Dejando que fueran mis piernas las que marcaran el ritmo, pero teniendo siempre en la cabeza la idea de intentar correr por debajo de los 3'40 min/km, hice gran parte de la carrera. En los últimos kilómetros me salió la vena competitiva en su máximo esplendor tras ver que un atleta al que acababa de rebasar, se me iba pegando. Durante unos cuantos metros, vi que perdía el puesto en el que iba, traía un paso más que interesante y yo ya iba casi al límite. Aproveché el último tramo que teníamos con un poco más de subida, pero que no dejaba de ser una ligera pendiente, y que ya estábamos llegando al último kilómetro, para echar esas escasas fuerzas que me quedaban y, por lo menos, luchar por el puesto que llevaba. En el último kilómetro noté el esfuerzo hecho a lo largo de los ocho kilómetros anteriores, y debo reconocer que veía bastante negro poder mantener ese ansiado puesto.

Finalmente, logré mantenerlo, entrando en décimoséptima posición y primero de la categoría Juvenil. Los datos del Garmin fueron: 9280 metros en 33'45”, a 3'38 min/km. Después de un par de pruebas compitiendo a ritmos algo por encima de los 3'40, hoy logré correr un par de segundos por debajo. Durante unos kilómetros logré tocar ritmos en torno a los 3'35, pero debo reconocer que era un ritmo bastante exigente, y no fui capaz de mantenerlo.

Siendo sincero, la organización de la prueba apenas tiene puntos negativos. Buen recorrido, buena organización, y rápida entrega de dorsales, algo que otros años recuerdo como algo pesado. Por supuesto, no pudo faltar el caldo, ideal para reponer fuerzas y entrar en calor después de los más de nueve kilómetros pateando por el asfalto. También fue una gozada contar con dos grandísimos atletas, como son Fermín Cacho y Mayte Martínez. Como punto negativo a la prueba, pondría el tema de la salida. No me gustó que tuviéramos que “entrar con calzador” y que algunos atletas rezagados, que llegaron a la línea de salida en el último momento, tuvieran que irse a filas más traseras. Hablando un poco desde la ignorancia, creo que se puede preparar una salida sin necesidad de colocar una cinta que delimite el lugar donde deban colocarse los corredores y sin necesidad de “apelotonar” a los atletas.

En definitiva, creo que una mañana de atletismo para disfrutar. Ahora, toca replantearse nuevos objetivos competitivos. No tengo muy claro en qué pruebas participaré, pero bueno, aun hay tiempo para ir programando. Los 10 kilómetros de Fuentesaúco pueden ser un gran momento para probarme sobre mi distancia favorita. Este año estaré, si no surge nada, en la línea de salida de la Media Maratón “Ciudad de Zamora”, que se celebrará el 19 de marzo, pero creo que en esta edición no completaré los 21 kilómetros, sino que me centraré en completar hasta el kilómetro 18, y ahí, dar por terminada la sesión. Bueno, iremos valorando dónde nos gustaría andar bien y dónde realmente podremos hacerlo.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.