martes, 21 de febrero de 2017

Pensamientos, reflexiones...

Llevo un tiempo en el que, ocupándome de otras historias, he dejado mi afición a la escritura bastante de lado. Como era de esperar, tengo ganas, muchas, de escribir algo, aunque breve. Y es que en esto, como me sucede con otras cosas, es una afición que realmente me tiene enganchado y que me encanta llevar a cabo. Siempre me he considerado una persona que se expresa mejor escribiendo que hablando, lo que me imagino también tendrá que ver a la hora de echar de menos esto. No lo sé, la verdad, pero el hecho es que hoy vuelvo a sentarme de frente al ordenador para intentar juntar unas cuantas líneas. No tengo un tema definido, voy a dejar que la improvisación se vaya abriendo hueco y sea la encargada de redactar la entrada de hoy en el blog.

Hace algo más de una semana que completé ese periodo de acondicionamiento o “base”, como dirían los ciclistas, un periodo que comenzó en el mes de noviembre tras una primera semana de contacto después de lesionarme, y que finalizó en la Carrera de Don Bosco de Valladolid. Durante estas doce semanas, el objetivo principal era sumar kilómetros de carrera continua, en un principio guiándome por el pulso y sin pasarme, para luego modificar un poco e introducir algún intervalo más fuerte, para acabar rodando sin pulsómetro y por sensaciones durante gran parte de esos tres meses. Creo que, en ciertos aspectos, ha sido un periodo un tanto desastre, pero que me ha ido permitiendo recuperar todo lo que había perdido en los casi dos meses que estuve lesionado, logrando volver a tocar los ritmos que manejaba antes de eso más o menos dentro de lo pensado, poquito a poquito, sin que las mejorías fuesen muy grandes de un día para otro, pero sí constantes. Debo reconocer que me ha gustado la experiencia de hacer estos tres meses rodando, y para nada descarto volver a hacerlo en temporadas futuras, pero con algún que otro cambio y, en algunas cosas, un poco más organizado. Pero bueno, me imagino que de todo se aprende, y de ésta, aprender, seguro que lo hemos hecho.

Desde noviembre, después de todo este tiempo haciendo “la base”, tenía previsto haber comenzado con las primeras sesiones de series la pasada semana, pero debo reconocer que, por todo el morro, me las he saltado. Bueno, más que saltarme, realmente no he llegado a programarlas. Y creo que, salvo que me cambie mucho, mucho la mentalidad o me venga la inspiración de golpe, voy a estar bastante alejado de todo esto. ¿Por qué? Creo que hay algún que otro motivo, o por lo menos, a mi me parece que tengo alguno. Por un lado, más a nivel personal que deportivo, mi cuerpo me sigue pidiendo salir a correr a diario, mantengo esa “necesidad”, por decirlo de alguna manera, pero no con las ganas suficientes o la cabeza puesta en sufrir, sino, simplemente en salir a correr un rato para despejarme e intentar, si se diera el caso, solucionar algún problema que se me haya aparecido y que, gracias a las zapatillas, puedo, al menos, intentar buscarle una solución. Por otro lado, y siguiendo en cierta medida con lo que comentaba, ahora mismo estoy disfrutando muchísimo de los rodajes y de recorrer gran parte de mis rincones favoritos de la ciudad e incluso de conocer otros, a base de zancadas. Una de las maneras que me gusta utilizar para despejarme (otra es la música), y enganchando con lo que comentaba al principio del párrafo, es precisamente con lo que ahora mismo tanto disfruto, salir a rodar unos cuantos kilómetros, sufriendo si me apetece y rodando más cómodo si las piernas están para poco. Vamos, lo que llevo haciendo desde hace bastante tiempo, pero sin pensar en ningún momento en hacer entrenamientos de calidad, como estuve durante los primeros meses, cuando decidí empezar a entrenar de forma autodidacta.

No me he programado tampoco ningún objetivo competitivo para preparar. Al igual que con otras cosas, improvisaré, por decirlo de alguna manera, el calendario de competiciones. Todo dependerá de los compromisos, familiares o estudiantiles. Pero está claro que mi objetivo con un dorsal será, una vez más, salir a pasármelo bien, correr por sensaciones y aprovechar para variar un poco del resto de los días. No me planteo preparar una competición, por ejemplo de 10000, con la idea de acercarme a un tiempo determinado, al igual que tampoco entra dentro de los planes preparar otra carrera como la de El Salvador de 2014. Seguiré participando en carreras, éso lo tengo claro, sobre todo porque disfruto del ambiente popular de las pruebas y me gusta colgarme un dorsal, éso lo voy a negar, pero sin grandes aspiraciones ni pretensiones, simplemente por el hecho de hacerlo, de estar ahí. Por supuesto, y sobre todo tras la experiencia en el Regional, creo que es bastante evidente que mi “relación” con el atletismo federado es algo bastante complicado, por lo que, de nuevo, al igual que de las series, me despido por una temporada creo que bastante, bastante larga.

En ocasiones miro un poco atrás, a los años en los que estuve entrenando con Teo, sobre todo a la última temporada, y la verdad es que podríamos decir que gran parte del trabajo que hizo Teo se ha desecho por completo. Recuerdo que en alguna ocasión hablamos de preparar el salto a la pista, y creo que la temporada de 2013-2014, de no haberlo dejado, hubiera sido el momento idóneo para dar ese salto e ir en busca de alguna mínima en 5000. Lo del 5000 es un añadido mío, desconozco si Teo quería en busca de alguna marca en esa o en otra distancia, pero siendo sincero, creo que es la prueba para la que mejor estaba preparado, pues, sin duda, en las pruebas populares que corrí sobre distancias semejantes (4500-5000 metros) era más cómo me vi compitiendo durante ese tiempo, aunque luego, con el paso del tiempo, me he visto con más facultades para el 10000. Sin embargo, como decía, tras comenzar a entrenar sin entrenador y sin tampoco demasiados conocimientos ni motivación suficiente como para ponerme de nuevo a entrenar en condiciones, me he ido decantando por cada vez más sesiones de rodaje cómodo, menos sesiones de series, y las que he ido haciendo, bastante espaciadas. Me he decantado por otra manera de ver y entender el deporte, una vertiente en la cual cada ve me encuentro más cómodo, lo que ha hecho que todo aquel trabajo no solo se haya estancado, sino que hace ya un tiempo comenzara a pasos agigantados un retroceso, que, como era de esperar, se ha manifestado en un bajón de forma en comparación a como estaba entonces, donde, sin tocar ritmos de atleta de élite (siempre he estado a millones de años luz de todos ellos, eso es algo evidente), manejaba unos ritmos con mucha más facilidad que ahora. En su momento disfruté de eso, y si lo dejé, fue precisamente por dejar de hacerlo. Ahora mismo, disfruto con lo que hago, con esta manera de entrenar. Y así seguiré, correteando por Zamora, sumando kilómetros por mis vueltas favoritas.

Nos vemos… haciendo deporte, claro.